
Nezahualcóyotl, Estado de México.– Entre avenidas transitadas y semáforos donde a diario decenas de limpiaparabrisas se ganan la vida, destaca la historia de Crisanta Ramírez, conocida como “La China”, quien ha convertido una vida marcada por la adversidad en un ejemplo de resistencia, liderazgo y superación.
Una infancia marcada por el abandono
Desde temprana edad, “La China” creció en un entorno de carencias afectivas y maltrato. A los 14 años dejó su hogar y encontró refugio con una persona que le brindó respeto y cuidado. Sin embargo, la vida le exigiría aún más: a los 22 años se quedó sola con tres hijos pequeños, enfrentando la pobreza extrema sin apoyo alguno.
Durante ese periodo, el hambre y la desesperación la llevaron a vivir en la calle, incluso a dormir bajo puentes y a consumir sustancias para mitigar el dolor físico y emocional.

Relaciones violentas y una ruptura definitiva
En su vida adulta, mantuvo una relación con un hombre que le ofrecía estabilidad económica, pero a costa de violencia, humillaciones e infidelidades. Tras un conflicto, él fue encarcelado por 20 años. Durante cinco años, ella lo visitó constantemente, sacrificando incluso su propia alimentación para apoyarlo.
La relación terminó cuando él contrajo matrimonio con una amiga de ella mientras permanecía en prisión. “La China” decidió alejarse definitivamente, priorizando su dignidad.
Supervivencia y fe
En otro episodio que marcó su vida, sobrevivió a un ataque con arma de fuego. Lejos de guardar rencor, asegura no desear mal a su agresor. Su fe, profundamente arraigada, ha sido un pilar en su camino, encontrando en sus creencias una forma de fortaleza y protección.
Trabajo sin prejuicios y transformación personal
A lo largo de los años, ha desempeñado múltiples oficios: desde limpiar parabrisas hasta trabajos de albañilería, limpieza y comercio informal. “Nunca me ha dado vergüenza trabajar”, afirma.
Uno de los puntos de inflexión en su vida fue conocer a personas que la impulsaron a dejar las adicciones y a reconstruir su autoestima. Con apoyo cercano, logró aprender sobre leyes básicas y derechos, lo que le permitió desenvolverse con mayor seguridad ante autoridades y en su entorno cotidiano.
Liderazgo y organización
Hoy en día, Crisanta Ramírez, “La China”, es reconocida como líder entre los trabajadores limpiaparabrisas en la zona oriente del Valle de México. Participa en la organización del Día Internacional del Limpiaparabrisas, que se conmemora cada 4 de agosto en avenidas principales de Nezahualcóyotl, donde se busca dignificar este oficio.
Su labor la ha llevado a coincidir con figuras públicas y a representar a su gremio en distintos espacios.
Familia, motor de vida
Más allá of su historia personal, su principal motivación es su familia. Crió a su nieta, hoy adolescente, y mantiene una relación cercana con otros nietos y su hija. Aunque uno de sus hijos se ha distanciado, ella sostiene que su trabajo es motivo de orgullo.
Una historia de resistencia
A sus 47 años, “La China” reconoce haber atravesado momentos críticos, incluso pensamientos de quitarse la vida. Sin embargo, asegura que su fe y su propósito la han mantenido firme.
Hoy, su historia es la de una mujer que ha sobrevivido a la violencia, la pobreza y la exclusión, y que ha encontrado en el trabajo, la fe y el liderazgo una forma de reconstruirse.
“Soy una guerrera. He sobrevivido a todo y sigo de pie”, resume, con la convicción de quien ha convertido la adversidad en fuerza.

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