25 abril, 2026

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EL PERIODISTA AUSTRALIANO JULIÁN ASSANGE AGONIZA EN LA PRISIÓN DE BELMARSH, UBICADA AL SUR DE LONDRES, EN INGLATERRA. Con la salud muy deteriorada, Julián es un convicto considerado como “de alta peligrosidad” por los gobernantes de Estados Unidos de Norteamérica, sean republicanos o demócratas, que para el caso da igual. Su delito fue hacer públicos millones de documentos que el gobierno gringo mantenía en secreto. Habilidoso “Hacker”, Assange encontró la manera de desencriptarlos y los fue dando a conocer al mundo entero, desnudando las maniobras del imperialismo para desatar lo mismo guerras comerciales que con misiles, tráfico de armas que de drogas, maniobras para derrocar gobiernos o para sostener a otros que le fueran leales. Y todo eso no se lo perdonaron.

“WIKILEAKS” FUE FUNDADA EN 2006 Y PUSO CONTRA LA PARED AL PRESIDENTE NORTEAMERICANO BARACK OBAMA CUANDO DIO A CONOCER más de 400 mil informes de la guerra de Irak que daban cuenta de asesinatos de civiles y torturas cometidas por los “marines”. Esto fue demasiado para el gobierno gringo y para las ambiciones de las empresas transnacionales, dedicadas al tráfico y a la venta indiscriminada de información personal de millones de ciudadanos de todo el mundo, espiados a través de las redes sociales o de sus televisores inteligentes y teléfonos celulares. Assange había tomado partido por la gente de a pie, por los de abajo. Quiso establecer su base en Suecia, pensando en su legislación más proteccionista, pero no fue así y en ese país comenzó su persecución.

JULIÁN ASSANGE HIZO UNA GRAN LABOR PERIODÍSTICA AL FRENTE DE UN PEQUEÑO EQUIPO DENOMINADO “WIKILEAKS” que, utilizando la tecnología, puso al descubierto el verdadero y descarnado rostro del capitalista gobierno norteamericano y de sus comparsas en los demás continentes, donde desarrolla sus actividades criminales para satisfacer la codicia de las grandes empresas transnacionales, como durante la invasión a Irak o Afganistán. Por eso tanto Washington como el Reino Unido pusieron precio a su cabeza y no cesaron la persecución hasta que lograron capturarlo. Logró entrar en la embajada de Ecuador en Londres en 2012, gracias al apoyo del entonces presidente Rafael Correa, donde estuvo a salvo durante siete años. En 2019, el nuevo presidente ecuatoriano Lenín Moreno, títere de los norteamericanos, lo entregó a la policía inglesa de Scotland Yard luego de fabricarle un delito de abuso sexual.

EL JUICIO CONTRA JULIÁN ASSANGE HA SIDO CALIFICADO COMO INJUSTO Y AMAÑADO Y PENDE LA AMENAZA DE SER EXTRADITADO HACIA ESTADOS UNIDOS, lo cual significaría una monstruosidad al ponerlo en las criminales manos del Estado Norteamericano que lo acusa de haber filtrado documentos secretos, espionaje y traición. Mientras tanto, en el año y medio que lleva en la prisión de Belmarsh es sometido a tortura psicológica y a tratos crueles e inhumanos. Terminaron ya las audiencias y solamente se está a la espera de los alegatos de la defensa y la respuesta de la fiscalía, pero a nivel mundial arrecian las protestas y la lucha por la libertad de un hombre cuyo único delito fue poner al descubierto la realidad injusta de un gobierno al servicio de las peores causas del mundo.

EN MÉXICO SE HA ELEVADO LA EXIGENCIA DE LIBERTAD PARA JULIÁN ASSANGE Y ORGANIZACIONES COMO “LA COALICIÓN VIDA Y LIBERTAD” han realizado movilizaciones con tal objetivo, llamando a la conciencia de los periodistas mexicanos que conocen del caso, para que se sumen al movimiento. Está circulando un video de la novia de Julián Assange, la abogada Stella Morris quien lleva su defensa y con la que se conoció en 2011. Han procreado dos hijos en secreto cuyos nacimientos fueron presenciados por Julián mediante video llamada. El mensaje de Stella es directo: “Julián está siendo castigado por realizar un servicio público del que todos nos hemos beneficiado. Está en prisión porque les informó a ustedes de crímenes y atrocidades reales cometidos por una potencia extranjera. Esa potencia extranjera le ha arrebatado la libertad y ha destrozado a nuestra familia. Esa potencia quiere ponerlo en régimen de prisión incomunicada en el más profundo y oscuro agujero de su sistema penitenciario para el resto de su vida”

“JULIÁN SE ENFRENTA A UNA SENTENCIA DE 175 AÑOS DE PRISIÓN. LA MAYORÍA DE LOS CARGOS SE RELACIONAN CON LA SIMPLE RECEPCIÓN Y POSESIÓN DE DOCUMENTOS GUBERNAMENTALES. Bajo juramento, la fiscalía admite que no tiene pruebas de que una sola persona haya sufrido daños físicos por esas publicaciones. Julián no es ciudadano de EE.UU. Nunca vivió allí. No firmó juramento al Gobierno de EE.UU. No debería ser enviado allí. El deber de Julián es con el público. Publicar pruebas de las malas acciones. Y eso es lo que hizo. La fiscalía de la Administración de EE.UU. está tratando de hacer que actividades periodísticas normales que son enteramente legales en esta jurisdicción (Reino Unido), sean un delito extraditable. La administración de EE.UU. no se detendrá con él. EE.UU. dice que puede juzgar a cualquier periodista en cualquier parte del mundo si no le gusta lo que publican. Julián es un editor. Julián también es un hijo, es un amigo, es mi novio y un padre. Nuestros hijos necesitan a su padre. Julián necesita su libertad. Y nuestra democracia necesita una prensa libre”.

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