Los Sonámbulos: De la “Cuarta Transformación” 

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(con la imaginería de Lennon)

Por Jesús Delgado Guerrero

Del indomable “la Patria es primero”, de Vicente Guerrero (1819), al filosófico “Me canso ganso” de corte huehuenche (Andrés Manuel Lopez Obrador, 2018) que han popularizado memes y antilopistas, median ya casi dos siglos y una larga cadena de acontecimientos convulsos que de manera frecuente, con sus períodos de remanso, han colocado al país en los linderos de cambios y supuestos horizontes de mejoría.

Según las condiciones, actualmente no es posible reeditar el famoso “Abrazo de Acatempan” (de reconciliación entre fuerzas encontradas) porque las tropas neoliberales andan desquiciadas buscando paliar la derrota, justificar lo injustificable (su fracaso) y defender lo indefendible (un evangelio depredador donde la avaricia y el despilfarro cabalgan sobre los lomos de la hacienda pública).

Lo anterior, al tiempo de soltar mandobles para recrear catástrofes futuras, evitando las del pasado reciente (muy reciente) y otras no tan lejanas provocadas por esos “espíritus animales” que un día especulan contra el peso, otros a favor, y cuando se presenta la oportunidad se van a otros países a invertir para obtener mayores ganancias de la manera más rápida.

También, porque está claro que el ofrecimiento y exhorto de “abrazos, no balazos” no cabe entre las huestes del crimen organizado ya que, como es sabido, ahí jalar del gatillo a la menor provocación es un deporte que fortalece el espíritu y logra la necesaria expansión del mercado o, de menos, su renovación permanente mediante métodos “innovadores” cada vez más sanguinarios y deshumanizados.

Visto lo anterior y parafraseando al legendario estribillo del no menos mítico John Lennon, asesinado un 8 de diciembre de hace 38 años en Nueva York, se continuará imaginando, por un rato más, ese mundo donde “no hay necesidad de codicia o de hambre” y hasta es posible que no haya posesiones. Un mundo compartido por todo el mundo y, mejor, en paz, según las pacifistas (y diríase con horror: socialistas) propuestas del malogrado ex beatle.

(Brevemente: se pensaría que en realidad David Chapman, el asesino de Lennon, fue un enviado encubierto de la industria bélica de Estados Unidos, un sicario pagado por las finanzas de Wall Street o, también, que ciertamente era un fanático desquiciado, de esos que abundan en el mundillo de las finanzas o de la política).

A la vista los empeños por lo que se ha denominado “La Cuarta Transformación”, contagiados algunos racimos de fieles, se esperaría entonces, con la imaginería de Lennon, que la mentalidad neoliberal de los ministros de la Suprema Corte de Justicia dejara de lado el sello del agandalle y honrara la “honrada medianía”, haciendo efectiva la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, la cual reduce los salarios de los funcionarios de primer nivel y establece percepciones por 108 mil pero para el Presidente de la República.

Especialmente, porque en un país donde el 99 por ciento de los delitos queda sin castigo, es decir, no se imparte justicia, hay mucha impunidad pues, no se puede hablar de ninguna excelencia que amerite tan altos salarios (más de 600 mil pesos mensuales).

Si la impartición de justicia se aplicara casi como siguiendo a pie juntillas los evangelios no habría por qué cambiar una sola coma a la ley que los protege contra cualquier reducción salarial durante su encargo, pero es manifiesto que la justicia es un concepto que tiene muchos seguidores (magistrados, ministros, jueces, consejeros, etc.) pero pocos practicantes.

El tema de la reducción de salarios es polémica y ciertamente no se tendría que generalizar, porque el servicio público requiere de profesionales bien pagados, y por profesionales entiéndase gente que, además de preparación y títulos, cumpla con la encomienda.

¿Qué más se puede imaginar? ¿Que los “inversionistas” se van a portar bien y van a canalizar sus recursos a actividades productivas? ¿Que van a pagar al menos el 0.1 por ciento (Tasa Tobin) de impuestos por sus transacciones? ¿Que no van a cobijarse en las filiales de bancos suizos en otros paraísos fiscales?

También: ¿que los “inversionistas neoliberales” no van a utilizar las afores, es decir, dinero ahorrado por trabajadores, para jugar al casino financiero o hacer caravana con sombrero ajeno en obras como el fallido aeropuerto en el ex Lago de Texcoco? ¿O que no van a endosar a los ahorradores las “pérdidas”?.

¿El Banco de México ahora sí va a controlar la inflación y va a bajar la tasa de interés para no afectar a los cuentahabientes? ¿Petróleos Mexicanos ahora sí producirá y, de paso, se acabará el huachicoleo permitido desde el interior de esa empresa?

¿La Cuarta transformación, siempre con la citada imaginería, incluye también que México será campeón mundial de futbol, en atletismo, en natación, en gimnasia, ciclismo y no lo será más en corrupción, impunidad, violencia y paraíso fiscal? Bueno.

Cualquiera puede pensar con esto que en vez de referir a Lennon podría servir el “Bohemian Rhapsody”, de Queen (“¿Esto es la vida real?, ¿es sólo fantasía?”) o de plano invadir los espacios de la psicodelia a la Jimi Hendrix con “Purple Haze” y el individuo que no sabe si va hacia arriba o va hacia abajo.

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