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21 mayo, 2022

Reporteros en Movimiento

Información sin Censura

PARA HECHOS…

Lorenzo Delfín Ruiz

*De profesión, bandidos

Cualquiera de los más de 30 millones de mexicanos que el 1 de julio le torcieron el pescuezo al PRI y a su gobierno cavernario, en estos momentos estará cavilando con justa razón sobre el inmenso grado de torpeza que no deja en paz a Enrique Peña Nieto y a la sarta de malhechores que aún lo acompañan en el último tramo de su sexenio gubernamental.

Porque no puede ser más que la falta de cordura por lo que un partido moribundo como el PRI y un gobierno con hedor a reclusorio como el de Peña, se dediquen con singular frenesí a seguir saqueando y engañando al país a ojos vistos. Su exceso de confianza en la impunidad les hace sabedores de que la condena popular les viene más que guango –les vale madres, pues- y de que ante la justicia terrenal son intocables.

Y, en el clímax de la desfachatez, dejarle todo ese cochinero como herencia negra al contribuyente y al próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador a partir del 1 de diciembre, los muestra más soberbios… pero también más cerriles en categoría alarmante.

A menos que… Peña Nieto y la caterva de ladrones probados y comprobados que lo escoltan, hayan sido investidos como delincuentes tolerados hasta sus últimos días. De haber sido así, sólo pudo haber ocurrido por inconfesables acuerdos con la futura administración federal.

Y de haber sido así, López Obrador tendrá que cargar las enormes piedras que Peña y sus consentidos les han colocado en el camino… y las que faltan.

Las jugadas más graciosas –y con huellas de venganza estilo vieja tamalera- hasta el momento las han instrumentado el propio presidente actual y sus incondicionales en otras esferas de poder.

Los diez mil millones de dólares que el hijo ya negado de Atlacomulco le solicitó a la banca usurera internacional con cargo a las finanzas

nacionales –particularmente pagaderos desde la administración del morenista López Obrador-, no representa más que una jugarreta digna de un tipo enfermo por el rencor y la ignorancia. (La especulación popular tampoco tiene fronteras: el préstamo es para financiar el retiro propio y de sus cómplices).

Debe ser igual el perfil de quien indudablemente ordenó averiar el polémico y carísimo avión presidencial que López Obrador se propuso poner en venta tan pronto inicie su administración, y por el mismo rumbo de desorden mental debe andar el personaje que desde el Instituto Nacional Electoral entorpece la declaratoria de mayoría de votos a López Obrador.

Por esta y muchas travesuras más, Lorenzo Córdova, el indeseable titular de ese malévolo INE que a la par le aplicó a Morena una multa de más de 190 millones de pesos por una mal disimulada venganza, debe ser reconocido por su ciega obediencia a Peña Nieto, pero también por su escasa sensatez que lo pudiera llevar a juicio en un futuro no muy lejano, como se lo han ofrecido a él y a exponentes de la desaforada corrupción en la que se revuelca la administración federal.

LA CASA CHICA

La histórica paliza electoral que Morena le prodigó a sus adversarios, en una parte de los planes del próximo gobierno de la capital de la República ha tenido un efecto contraproducente; solamente por eso se puede interpretar que exista un ominoso anuncio de trampa.

En el proyecto de movilidad que diseñó Claudia Sheinbaum para los próximos seis años en la Ciudad de México, se plantea que las foto-multas no desaparecerán, cuando el capitalino común “recuerda” que la ahora jefa de Gobierno prometió lo contrario durante su campaña.

En suma, la propuesta es CANCELAR EL CONTRATO DE CONCESIÓN del sistema de foto-multas, que está hecho para recaudación de un privado, y no para mejorar la circulación vial.

Este último fue precisamente el cuestionamiento masivo que en su momento recibió Miguel Ángel Mancera de los capitalinos irritados hasta las amalgamas –encabronadísimos, pues-, reclamos que le valieron gorro y que no sirvieron para dar marcha atrás a un sistema

de vil robo sobre el cual, se especuló, el ex jefe de Gobierno fincó el financiamiento de una campaña presidencial que nunca logró.

De no suprimir desde la raíz Sheinbaum este sistema de sanciones a automovilistas infractores y que nació como un robo institucional, la relación con quienes confiaron en ella para una administración distinta y con rasgos de honradez sufrirá un daño severo, si no es que ya está deteriorada.

Sobre el caso se ha desatado ya una labor cibernética de “recordatorio” acompañado de la presunta versión de Sheinbaum de que las foto-multas ahora se llamarán “Radares de Velocidad con Multa”.

Qué forma de cultivar un divorcio antes del matrimonio…

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