Los Sonámbulos: Del “Espíritu Animal” y la Loca Academia del Nobel

Por Jesús Delgado Guerrero

En octubre de 1995, la Academia de Ciencias anunció en Estocolmo el nombre del ganador del premio Nobel de Economía, el estadounidense Robert E. Lucas, por “haber desarrollado y puesto en práctica la hipótesis de las Previsiones Racionales que transformaron radicalmente las bases del análisis macroeconómico y la visión de la economía”.

Según la Academia, las aportaciones de Lucas abrieron una vía de evolución “rápida y radical en la utilización de la hipótesis de las previsiones racionales y en el surgimiento de una teoría del equilibrio de los ciclos económicos, así como de las posibilidades, de evaluar de una manera fiable una política económica con la ayuda de la estadística”.

Triunfante y con una legión de acólitos en institutos académicos (como el ITAM, aquí), bancos centrales y aplaudido a rabiar en todos los foros, Lucas aseguró en el 2003 que “el problema central de la prevención de la depresión ha sido resuelto en términos prácticos”.

Lo dijo luego de una interminable cadena de timos, fraudes y “cracs” como  el derrumbe de Japón, el “Efecto tequila” (Fobaprazo con antifaz descarado), “Sambas brasileñas”, la doma de “Tigres Asiáticos” , “cacerolazos argentinos” tras “corralitos”, pasando por burbujas punto.com y justo cinco años antes de que las hipotecas Subprime hiciera saltar por los aires cualquier signo de racionalidad.

Pues bien, por esas cosas propias de la ciencia ficción, en este mes de octubre, 32 años después del largo Rosario de Amozoc financiero y el galardón a Lucas, la Academia de la Ciencias de Suecia dio a conocer que el Nobel de Economía fue para el también estadounidenses Richard H. Thaler, profesor de la universidad de Chicago como lo fue Lucas, pero precisamente por lo contrario de la teoría racional:

“Por clarificar la forma en que las debilidades humanas, como la falta de racionalidad y autocontrol, pueden afectar” a los mercados (o sea, entre ellos y principalmente a especuladores rentistas favorecidos por políticas neoliberales como las aplicadas en nuestro país durante casi 36 años).

Thaler “ha incorporado presunciones psicológicamente realistas a los análisis de la toma de decisiones económicas”, dijo la Academia, y agregó que ·al analizar las consecuencias de la racionalidad limitada, las preferencias sociales y la falta de autocontrol, ha mostrado cómo éstas características humanas afectan sistemáticamente las decisiones individuales y los resultados del mercado”.

Los resultados, señalados antes, durante y después de la teoría de la racionalidad, el equilibrio de los ciclos y de los supuestos mercados eficientes, son el imparable rentismo de la acumulación por la acumulación y el crecimiento “boyante” de la pobreza y la miseria, es decir, la desigualdad.

Así que, independientemente del contrasentido de los miembros de la Academia, durante más de tres décadas los estudiantes de economía han sido vilmente engañados con toda una narrativa sostenida por premisas falsas, por no hablar de fantasías e ilusiones que han simulado lo que desde hace tiempo observó Gabriel Tarde: la actuación de los llamados “espíritus animales” movidos por pasiones, venganzas, cálculos egoístas y de dinero fácil y, en suma, un comportamiento irracional al que no le ha importado ampliar la miseria en naciones enteras, al mundo mismo, como ha sucedido  tras el “crac” de las hipotecas Subprime, y que con toda alegría se sigue festejando y fomentando en academias, bancos centrales y gerentes en cargos públicos.

Deja un comentario