28 abril, 2026

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Por Raúl Río Valle

Forbes, revista internacional de negocios, en su edición del 23 de noviembre del 2015 informó de un negocio «educativo» hasta por 50 mil millones de pesos, con dinero del público para favorecer un inicial «fondo de inversión» de la iniciativa privada para promover la infraestructura educativa del país. Esa es una muestra de lo que realmente es la reforma «educativa» elaborada por Mexicanos Primero.

En su Tercer Informe de gobierno de septiembre de 2015, Enrique Peña Nieto anunció la puesta en marcha del Programa de Escuelas al CIEN (Certificados de Infraestructura Escolar Nacional). A partir del diagnóstico de que México enfrenta un severo problema de educación «que no sólo está relacionado con la enseñanza». Las necesidades de las escuelas públicas y un débil crecimiento económico llevaron al gobierno a la creación de un «nuevo mecanismo financiero para realizar mejoras en la infraestructura».

La revista Forbes señalaba que el programa de Escuelas al CIEN «busca bursatilizar proyectos equivalentes al 25% de los recursos del Fondo de Aportaciones Multiples (FAM) para que en los próximos tres años se puedan obtener hasta 50 mil millones de pesos. El FAM es el programa del gobierno que destina recursos para la infraestructura educativa de las entidades federativas.

El programa contempla el mejoramiento de más de 33 mil planteles escolares. 31 mil 588 de educación básica, 928 de educación media superior y mil 233 de educación superior de acuerdo con datos de la SEP.

Aurelio Nuño explicó a los gobernadores, una vez que se aprobó el presupuesto 2016, que para éste año y los dos subsiguientes la distribución de los recursos estimados en 49 mil 519 mdp sería así: 31 mil 643 mdp para educación básica, 2 mil 300 mdp para media superior y 15 mil 573 mdp para superior.

Les señaló que con los CIEN se beneficiaría a 5.2 millones de alumnos en 2 mil 11 municipios. Entre ellos a 1.7 millones de alumnos indigenas. Y que la prioridad de las obras de infraestructura serían la instalación de seguridad estructural, techos, pisos, áreas de usos múltiples, servicios sanitarios, mobiliario y conectividad.

¿Quienes son los inversionistas? «inversionistas institucionales» «gran público inversionista», «Admisnistradoras de Fondo para el Retiros (Afores) y socios de la Coparmex, según Forbes.

¿Los CIEN son Bonos o Certificados? ¿Son generadores de deuda pública? Según la versión oficial son Certificados y no generan deuda gubernamental. Según Forbes son Bonos y para la especialista Florentina García Miramón, especialista en educación del Centro del Investigación Económica y Presupuestaria, sí son generadoras de deuda pública.
Y precisa que en terminos de deuda «los bonos tienen un plazo establecido de acuerdo al tipo de bono, y un certificado. Un certificado le da a la institución que lo emite la facilidad de determinar el plazo de la deuda, el monto y las condiciones generales de pago, así como la tasa de interés que ellos necesiten».

Alma Maldonado, especialista en educación superior del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), explica que los recursos obtenidos a través de la emisión de Bonos no se entregarán a las instituciones educativas de manera directa. Su ejercicio será mediante participación de un fideicomiso administrado por Banobras.

La Secretaria de Educación Pública centralizará, a través del Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa (Inifed), la asignación, supervición, ejecución y construcción de las obras, además de elaborar las reglas de operación.

Todo parece normal. Hasta que la revista Forbes entrevista al empresario promotor de la reforma «educativa», Claudio X. González, quién se lanza como se le volvió costumbre contra los maestros al decir: «Las condiciones de nuestras escuelas están muy golpeadas. Hemos reclamado que el sistema (gobierno) use los recursos de una manera ineficaz, corrupta, opaca e inclusive que ese gasto sea manejado por cúpulas sindicales y burocracias que viven del presupuesto sin servir a la educación».

Entonces la disputa de Mexicanos Primero es contra la utilización de esos recursos por parte del gobierno «de manera corrupta e ineficaz», «e inclusive que ese gasto sea manejado por cúpulas sindicales y burocracias». Y presuponen que ellos, los empresarios pueden hacer uso de ese recurso sin corrupción gubernamenteal y sin molestas «cúpulas sindicales».

¿En que territorio se aplica el Programa Educativo CIEN? Con cualquiera de los gobiernos de las 32 entidades federativas que quieran endeudar más a sus estados, particularmente donde hay más rezago. Es decir, en Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Michoacán, donde el magisterio disidente es mayoría y tienen un amplio apoyo de los padres de familia.

En donde no por casualidad los usos y costumbres, la tradición sigue estableciendo que son los padres y los maestros quienes establecen las necesidades y prioridades de las obras que necesitan las escuelas, e inclusive son ellos mismos quienes las ejecutan. Ahí en donde no hace falta la «concepción» y la ganacia del capital, sino lo que falta es el recurso del presupuesto público para ejecutarlo comunitariamente.

El capital quiere seguir ganando espacio a la comunidad. Esa la parte central de la disputa de los empresarios de Mexicanos primero contra los maestros y padres de familia que, en su visión, estorban sus negocios.
Aunque también el hecho de que los Bonos para la infraestructura educativa son generadores de deuda pública para los estados. Y de que este mecanismo es otra forma de asociación Público-Privada, que capitaliza y genera ganancias extraordinarias al capital, donde el público pone la inversión y los privados se quedan con la ganancia.

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