10 abril, 2026

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candidato_poblacionPor polo Esquivel

 – Indiferencia mexiquense por las campañas “siempre dicen lo mismo”

 – Los escándalos en las contiendas prevalecen y faltan 30 días

A siete días de que iniciaron las campañas políticas en el estado de México, estas no han prendido en los 125 municipios mexiquenses. Pareciera que hay apatía por parte del electorado que no le interesa en estos hacerle caso a tal o cual candidato. “siempre dicen y prometen lo mismo”, pero jamás lo cumplen, es decir permea entre la población de lo que hablan los políticos es demagogia pura que hablan y hablan y ya nadie se les cree.

Son campañas frías, repetitivas, sin ideas y propuestas claras en eso han caído este tipo de trabajos que realizan los 10 partidos en la entidad. Sus ofertas políticas están alejadas de la realidad y de las necesidades de la población que se encuentra desesperada por la creciente crisis económica que viven las familias, del desempleo ni se diga, su tasa es muy elevada, aunque las autoridades federales y estatales digan lo contrario, la verdad es que todo eso es falso.

¿Pero cuál será la causa de este desinterés? ¿Acaso porque los candidatos son los mismos?¿Que ofrecen lo mismo, como mayor seguridad, fuentes de empleo agua para todos, todos los días (ofrecimiento de Pablo Bedolla del PRI cuando era candidato a la alcaldía de Ecatepec) y que este nuca llegaba? ¿Habrá más y mejores escuelas? ¿Construiremos una preparatoria o una Universidad? En fin son sólo promesas que aunque digan te firmo y te cumplo a través de notario público son frases

Son campañas negativas, opacidad en la procedencia y el ejercicio de los recursos, actos ilegales de proselitismo, intervención de autoridades—pero no castiga nada y, cuando lo hace, aplica la ley de acuerdo a su conveniencia y diferenciada es como resultado de una serie de absurdos judiciales, de tolerancias a conductas cínicas de los partidos políticos, y una charlatanería  de democracia procedimental cada vez más lejana del ciudadano.

Pero también hay que hablar de los escándalos que prevalecen en las campañas políticas, donde quien la operan son funcionarios y actores políticos y la indiferencia mostrada ante el descontento ciudadano por los abusos de las élites en el poder, es decir hay muchos casos concretos donde han participado los llamados “junior”, personajes que se han destacado por sus excesos en la vida pública.

Las luchas electorales se parecen a guerras de amigos entre los partidos, es decir, una pugna cuyo propósito es más bien ritual (a pesar de que se golpeen con todo), pero se encuentra poco enfocada en agenciarse el respaldo de los electores por la vía de la presentación de proyectos de gobierno y, peor todavía, de diferenciarse entre sí por su enfoque en el ejercicio público, además sus plataformas ideológicas son un elemento más para no creerles.

Hay personajes que en México se han hecho famosos porque brincan de un lado para otro, es decir en la política se llaman “Chapulines”, cuando tal o cual funcionario deciden cambiar de partido. En nuestro país hay institutos políticos que si hubiera más, más serían los brincos que dieran estos individuos, pero lo más lamentable es que sus ideales se atrofian por sus intereses personales. Primero yo, después yo y hasta el último yo. Es el síndrome del yoyismo.

 

Estas acciones llegan al hartazgo como a la impotencia respecto a cómo puede surgir un cambio positivo para el nada envidiable estado del país, si se preservan las condiciones actuales. Lo que se explica el fenómeno del abstencionismo y el voto nulo aparezcan como espectros que preocupan a algunos analistas, académicos, y organizaciones de la sociedad civil interesadas en el fortalecimiento de la democracia.

Mientras tanto, los partidos chiquillos se inquietan también porque básicamente compiten por una supervivencia que les redituará, al menos por los siguientes tres años, en el acceso a su porción de recursos públicos y demás prerrogativas si alcanzan incluso posiciones de mando. No obstante, esa angustia por convencer a los ciudadanos para salir a votar y no anular sus boletas, de ningún modo es compartida por las fuerzas políticas dominantes.

¿Pero que esperamos del proceso electoral del 7 de junio?¿Habrá abstencionismo? ¿Qué nos podría dar la certeza de que la población participe en las urnas?. En todo el país, somos más de 82 millones de electores, de los cuales en el estado de México, somos alrededor de 10.5 millones de los cuales se espera que participen sólo un 45 por ciento, porque es cierto de que mientras menos  mexiquenses participen en las urnas se beneficia más al PRI. Eso es lógico. Pero habría que esperar a que el destino nos alcance. Hasta mañana y ojo cuídese porque exactamente dentro de 30 días sabremos quién gana y quien pierde y que partido es el que gana. Comentarios a esquiveljesus30@gmail.com

 

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