2 junio, 2026

Reporteros en Movimiento

Información sin censura

Hace 500 años, el 31 de octubre de 1512, se inauguró la bóveda que Miguel Ángel Buonarroti pintó en la Capilla Sixtina entre 1508 y 1512, una superficie de 1,100 metros cuadrados. El papa Julio II, quien encargó la decoración, celebró el final de la obra con el rito solemne de las vísperas de Todos los Santos aquel mismo día por la tarde.

La Sixtina debe su nombre al papa Sixto IV (Francesco della Rovere), quien ocupó la silla de Pedro de 1471 a 1484. Él quiso edificar un nuevo ambiente de grandes dimensiones en el lugar donde surgía la antigua “Capilla Magna”, que era una aula fortificada de la edad media que se usaba para las reuniones de la corte papal. Su edificación comenzó en 1475, año del Jubileo proclamado por Sixto IV, y concluyó en 1483 cuando, el 15 de agosto, el mismo papa inauguró solemnemente la Capilla, dedicada a la Virgen de la Asunción.

La Capilla, que mide 40 metros de largo, 13 de ancho y 21 de altura, tiene piso de mosaico del año 1,400 y sus paredes laterales, divididas en tres franjas, fueron decoradas por los más famosos pintores italiannos: Botticelli, Ghirlandaio, Cosimo Rosselli, Signorelli, Perugino y Pinturicchio.

La bóveda la comenzó a pintar Miguel Ángel en mayo de 1508, la interrumpió durante casi un año, de septiembre de 1510 a agosto de 1511 y luego la continuó hasta abarcar casi 800 metros de pintura al fresco. El tema de las imágenes en la bóveda, que se enlaza con los temas de las paredes laterales, ilustra el largo período de tiempo que vivió la humanidad esperando la llegada de Cristo, las profecías que anunciaban este acontecimiento y la creación del mundo. Todas las figuras se incluyen en una estructura arquitectónica monumental pintada que se superpone a la bóveda verdadera. La interpretación de las pinturas, por tanto, puede articularse en tres partes:

-Primera parte: en los triángulos y en las lunetas sobre las ventanas están los antepasados de Jesucristo siguiendo el orden citado por el evangelio de San Mateo. En espacios angostos y poco profundos, hombres y mujeres, la humanidad y el sucederse de las generaciones, esperan, exhibiendo posturas y actitudes diferentes, el gran acontecimiento de la Revelación: se les ve cansados, abatidos, muchos de ellos con signos de sufrimiento por la inactividad y exasperados por el lentísimo transcurrir del tiempo que los separa del nacimiento de Cristo.

-Segunda parte: en la franja externa, en imponentes tronos, rodeados por ángeles desnudos, se encuentran los siete Profetas bíblicos y las cinco Sibilas paganas que anunciaron la llegada de Cristo. Estos personajes se acompañan con ángeles. Cada uno de los personajes centrales se muestra leyendo un libro o en actitud de desenrollar un pergamino, realizando al mismo tiempo un esfuerzo espiritual y físico.

-Tercera parte: en los rectángulos centrales hay nueve escenas, cuatro de ellas de mayor tamaño, sacadas del Génesis, con tres episodios referidos a la creación del mundo, tres a la historia de Adán y tres a la de Noé.

Las tres creaciones comienzan con el recuadro de la “Separación de la luz y las tinieblas”, la “Creación de los astros y de las plantas”, la “Separación de la tierra y de las aguas”. Luego viene la famosísima escena de la “Creación de Adán”, composición cuyo eje, levemente hacia la izquierda, está constituido por las dos manos de los protagonistas que acaban de separarse después haber estado en estrecha unión. A esta creación le sigue la “Creación de Eva”. El siguiente compartimento está ocupado por el “Pecado Original” y por la “Expulsión del Paraíso Terrenal”, episodios divididos por el árbol del mal sobre cuyo tronco se ve el cuerpo enroscado de la serpiente y detrás del cual se asoma, en lo alto, el Arcángel Gabriel. La siguiente escena muestra el “Sacrificio de Noé”, luego el “Diluvio Universal”, y en el último recuadro, se inspira libremente en los capítulos 7 y 8 del Génesis.

Veinte años después de haber terminado la obra de la bóveda, en 1532, Clemente VII (1523-1534) encargó a Miguel Ángel la pintura de la pared del fondo de la Capilla Sixtina. Sin embargo, recién en 1536, bajo el papado sucesivo de Paulo III Farnesio (1534-1549), comenzó el trabajo para terminarlo en 1541.

Entre 1980 y 1994 los frescos de la Capilla Sixtina fueron restaurados mediante una meticulosa limpieza.

El pasado miércoles 31 de octubre, a las seis de la tarde, Benedicto XVI celebró las vísperas de Todos los Santos, al igual que su antecesor, Julio II, para conmemorar el 500 aniversario de la inauguración de la bóveda pintada por Miguel Ángel.

Discover more from Reporteros en Movimiento

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading