10 mayo, 2026

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UHN_SALUD El hantavirus no es un solo virus, sino una familia con más de 80 genotipos diferentes distribuidos en todo el mundo. Aunque cada cepa tiene características propias según la región, todas comparten un factor común que explica su presencia: los roedores silvestres como reservorio natural.

El reciente brote a bordo del crucero MV Hondius, con al menos tres fallecidos y casos confirmados de la cepa Andes (la única con evidencia de transmisión limitada persona a persona), ha puesto en foco la importancia de entender su mapa global y cómo prevenirlo.

A continuación, un post completo, educativo y actualizado con toda la información del artículo de Infobae y datos científicos consolidados para que conozcas exactamente cómo funciona este virus en el planeta.

El mapa mundial del hantavirus: una gran variedad de cepas

Desde los años 90, cuando se identificó el primer brote moderno en Estados Unidos, los científicos han detectado decenas de variantes. El Comité Internacional de Taxonomía de Virus reconoce oficialmente 11 especies, pero en América Latina y el Caribe se han identificado más de 30 genotipos.

Américas (Nuevo Mundo): Predomina el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH o HPS), una forma grave con letalidad que puede superar el 30-40%.

Virus Andes (ANDV): Argentina y Chile (la única con transmisión interhumana documentada en casos raros y limitados a contacto estrecho prolongado).
Laguna Negra: Paraguay y Bolivia.
Juquitiba: Brasil.

Otras variantes sin nombre específico en Estados Unidos.

Europa y Asia (Viejo Mundo): Las cepas más comunes como Puumala y Hantaan causan la fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS), que afecta principalmente los riñones y suele ser menos letal.

Otros continentes: Casos esporádicos en África y Oceanía, pero la mayor carga mundial se concentra en Asia (especialmente China, Corea del Sur y Rusia) y el Cono Sur de América Latina.

El factor común de todas las cepas

Todos los hantavirus son zoonóticos y tienen a los roedores como reservorio principal. Los animales no enferman gravemente, pero eliminan el virus durante toda su vida a través de orina, saliva y excrementos.

La infección humana ocurre casi siempre por inhalación de aerosoles contaminados al barrer, limpiar o remover materiales con excrementos de roedores. No se transmite por aire casual, picaduras de insectos ni alimentos cocinados.

Transmisión: la excepción del virus Andes
Vía principal: Roedor → humano (ambiental).
Transmisión persona a persona: Excepcional y muy rara.

Solo el virus Andes ha demostrado capacidad limitada en contacto estrecho y prolongado (cuidado de enfermos, convivencia íntima).

En el brote del crucero MV Hondius (que zarpó de Ushuaia y quedó varado frente a Cabo Verde), los análisis en Suiza y Sudáfrica confirmaron la cepa Andes, lo que obligó a protocolos estrictos de aislamiento y rastreo de contactos.

Síntomas y evolución de la enfermedad

Los síntomas comienzan entre 1 y 8 semanas después de la exposición (generalmente 2-4 semanas):
Fase inicial (3-5 días): fiebre alta, escalofríos, dolores musculares intensos (sobre todo en muslos y espalda), dolor de cabeza, náuseas y vómitos.

Fase grave: tos seca que progresa rápidamente a dificultad respiratoria severa, acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar), baja presión arterial y shock.

En Europa/Asia el cuadro afecta más los riñones; en América, los pulmones y el corazón.

Riesgos y situación actual

Letalidad alta en el SPH (30-40% en algunos brotes).
El riesgo global sigue siendo bajo según la OMS porque la transmisión interhumana no se sostiene en cadenas amplias.

Factores que aumentan el riesgo: limpieza de espacios cerrados con roedores, zonas rurales, y en casos excepcionales como cruceros o espacios confinados con contacto prolongado.

Prevención: la mejor y única arma efectiva
No existe vacuna ni antiviral específico aprobado. La prevención es 100% eficaz si se evita el contacto con roedores:

Sella grietas y entradas en casas y depósitos.
Limpia excrementos con lejía diluida (1:10), usando máscara N95, guantes y sin barrer en seco.

Almacena alimentos en recipientes herméticos.
En zonas rurales o de camping: ventila bien antes de entrar y evita áreas con signos de roedores.
En viajes o cruceros: higiene estricta de manos y reporte inmediato de síntomas gripales intensos.

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