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- Comenzarán con la certificación de 117 productores de naranja Valencia y productos asociados en Veracruz y Puebla
La Universidad Autónoma Chapingo (UACh), a través del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo Rural Integral (CIIDRI) y el Departamento de Agroecología, impulsa una propuesta de normatividad para apoyar la certificación de la producción agroecológica en México, a fin de garantizar que la producción agrícola contribuya simultáneamente a la salud humana, la conservación de los ecosistemas y el bienestar comunitario.
A partir de la creación de un Sello Agroecológico, de bajo costo, verificable, trazable y reconocido comercialmente, especialistas de la UACh promueven la valoración de los productos agroecológicos frente a la producción convencional de alimentos contaminados; por medio de criterios de validación y verificación, a cargo de una instancia imparcial acreditada que garantice que los productos calificados estén libres de agrotóxicos.
El proyecto busca beneficiar a miles de familias campesinas que ahora mismo ya producen bajo principios agroecológicos, pero carecen de mecanismos formales que les permitan diferenciar sus productos y obtener mejores condiciones de comercialización. Para 2027 se proyecta la certificación inicial de 117 productores que no han utilizado agrotóxicos, en tres años o más.
De acuerdo con el Dr. Manuel Ángel Gómez Cruz, Coordinador General del CIIDRI y responsable técnico del proyecto: La propuesta sienta las bases para apoyar el proceso jurídico que de sustento legal a la producción agroecológica y fortalezca el promisorio escalamiento de la transición en la agricultura en el país, iniciado en el 2018.

El especialista recordó que “desde 2018, el gobierno de México ha impulsado la agroecología como eje estratégico de la política agropecuaria, promoviendo sistemas de producción más sustentables y cuestionando el modelo agrícola industrial. Este enfoque se ha respaldado mediante acciones como el decreto sobre glifosato y maíz genéticamente modificado, así como programas federales de acompañamiento técnico, investigación y desarrollo rural orientados al manejo agroecológico.
“Sin embargo, persiste la necesidad de establecer un marco normativo nacional que defina criterios técnicos, ambientales, sociales y éticos para la producción agroecológica; al tiempo que facilite su identificación por parte de los consumidores, ya que actualmente no existe una regulación específica en el país, salvo experiencias locales como el Sello Verde de la Ciudad de México”.
Manuel Ángel Gómez Cruz, Laura Gómez Tovar y Rosa Gloria García Bautista, investigadores de la UACh, llevaron a cabo un estudio –con el apoyo de la Dirección General de Investigación, Posgrado y Servicio (DGIPS) y de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI)–, para la realización de un análisis participativo entre productores, técnicos e investigadores, se validaron criterios técnicos, sociales, ambientales y organizativos que permitieron estructurar una propuesta de lineamiento para la obtención de un Sello agroecológico.
El análisis se llevó a cabo en once municipios y 98 comunidades del norte de Veracruz y el noreste de Puebla, con el objetivo de documentar, verificar y dar seguimiento a prácticas que ya forman parte de la vida cotidiana de las comunidades rurales.

Los investigadores destacan que cerca del 49 por ciento de los participantes en el estudio, pertenece a pueblos originarios y el 36 por ciento de las unidades productivas está encabezado por mujeres, lo que convierte a la certificación agroecológica en una herramienta de inclusión social que reconoce el papel de sectores históricamente marginados en la producción de alimentos.
El Dr. Manuel Ángel Gómez Cruz explica que “el Sello Agroecológico propuesto privilegiará la biodiversidad sobre el monocultivo. Las huertas certificadas deberán integrar diversas especies para autoconsumo, fomentar el uso de insumos locales y semillas criollas, además de prohibir el uso de plaguicidas, fertilizantes sintéticos, organismos genéticamente modificados y prácticas asociadas a la deforestación.
El manejo agroecológico promovido integra un conjunto de prácticas orientadas a fortalecer la salud de los agroecosistemas mediante el cuidado del suelo, el uso eficiente y la conservación del agua, la protección de la biodiversidad y la nutrición integral de los cultivos.
Asimismo, Chapingo impulsa estrategias sostenibles para el manejo de plagas y enfermedades basadas en procesos biológicos y ecológicos, reduciendo la dependencia de insumos químicos externos.
El responsable técnico del proyecto precisó que, “la riqueza del modelo enfatiza la diversificación productiva y certificará todos los productos de la huerta, milpa, parcela o solar; pues, aunque la naranja valencia constituye el cultivo principal, la producción incorpora maíz, frijol, chile, pipián, tomatillo, cilantro, plátano, mango, aguacate, vainilla, pitahaya, miel y otros productos que fortalecen la seguridad alimentaria de las familias rurales y reduce la dependencia de un solo cultivo.

“Actualmente el proyecto cuenta con lineamientos preliminares, técnicos capacitados, formatos de inspección y más de 250 registros documentados que respaldan el proceso de verificación. La estrategia contempla además la participación de una empresa certificadora acreditada para fortalecer el reconocimiento nacional e internacional del sello”.
La propuesta incluye principios de la agroecológica, conceptos generales para la certificación agroecológica, tipos de certificaciones, diferencias con otras certificaciones, participación de productores y comunidades, requisitos técnicos y productivos, comercialización y consumo responsable y revisión y actualización, etc.
Paralelamente, la estrategia incorpora mecanismos de seguimiento y registro que garanticen la trazabilidad de los procesos productivos, la medición de indicadores ambientales, productivos y sociales, así como la verificación del cumplimiento de criterios agroecológicos.
El siguiente paso, luego de las primeras certificaciones del Sello Agroecológico, será abrir espacios de producción agroecológica en hospitales, guarderías, oficinas gubernamentales, supermercados, distribuidores y mercados locales que puedan satisfacer la demanda de alimentos saludables, producidos bajo criterios de sostenibilidad.
Finalmente, el Dr. Dr. Manuel Ángel Gómez Cruz señaló que, “el modelo serviría como referencia para impulsar procesos similares en otras regiones y cadenas productivas del país entre 2027 y 2030”.

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