6 septiembre, 2026

Reporteros en Movimiento

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Alexandra L. Lázaro

México, 3 de septiembre de 2026.- La falta prolongada de energía eléctrica ha llevado a habitantes de distintas regiones del país a utilizar el bloqueo de carreteras federales como medida de presión para exigir a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) el restablecimiento del servicio.

El fenómeno ocurre en medio de una serie de interrupciones eléctricas que mantienen inconformes a comunidades donde los apagones se han prolongado durante horas e incluso días, provocando pérdidas económicas, afectaciones a comercios y riesgos para sectores vulnerables de la población.

El caso más reciente ocurrió en el sureste del país, donde un apagón masivo dejó sin energía eléctrica a más de 745 mil usuarios de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas.

De acuerdo con la CFE, la interrupción registrada entre la noche del 31 de agosto y la madrugada del 1 de septiembre fue provocada por actos de vandalismo en dos líneas de alta tensión de 400 kilovoltios ubicadas en el enlace Escárcega-Ticul, en Campeche.

La afectación alcanzó 171 circuitos de media tensión y el servicio fue restablecido después de más de siete horas de trabajos ininterrumpidos. La CFE presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República para investigar los daños ocasionados a la infraestructura eléctrica.

Mientras tanto, en diferentes estados del país, habitantes afectados por la falta de electricidad han recurrido al cierre de carreteras para exigir una respuesta inmediata de la empresa productiva del Estado.

Entre las vialidades donde recientemente se han reportado movilizaciones relacionadas con la falta del servicio eléctrico se encuentran tramos de las carreteras Escárcega-Villahermosa, Chetumal-Escárcega, México 15, en Mazatlán, y Villahermosa-Frontera.

Los inconformes denuncian que los apagones provocan la pérdida de alimentos y medicamentos, daños en aparatos eléctricos, suspensión de actividades comerciales y afectaciones para niños, adultos mayores y personas que requieren equipos médicos.

Aunque la CFE atribuyó el reciente apagón del sureste a daños deliberados en su infraestructura, el problema ha vuelto a poner sobre la mesa la vulnerabilidad del sistema eléctrico y la inconformidad que generan las fallas prolongadas en comunidades donde los habitantes aseguran no recibir una respuesta inmediata.

La presidenta Claudia Sheinbaum descartó que el apagón masivo estuviera relacionado con falta de infraestructura o generación eléctrica y señaló que se trató de un acto de vandalismo, no de sabotaje. También anunció que se buscan mecanismos para reforzar la vigilancia de las instalaciones de transmisión.

Para cientos de pobladores afectados por apagones, sin embargo, el problema trasciende las causas técnicas de las fallas: la falta de energía durante periodos prolongados ha convertido las carreteras en puntos de protesta y presión para exigir una solución inmediata.

La situación evidencia cómo una falla en el suministro eléctrico puede escalar rápidamente de un problema de infraestructura a un conflicto social, con bloqueos que terminan afectando también la movilidad y la actividad económica de miles de personas.

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