
• Se encontraba en un Museo de los Países Bajos.
Por. Lina González/ Reporteros en Movimiento. Com.
11:15 hrs.
Ciudad de México, 11 de agosto de 2026.– Después de permanecer durante décadas en un museo de Países Bajos, un antiguo cráneo humano asociado con el pueblo Ñuu Savi, conocido también como mixteco, ya se encuentra oficialmente bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que inició una nueva etapa de registro, conservación e investigación de esta singular pieza arqueológica.
El retorno del cráneo representa un episodio relevante en la recuperación del patrimonio cultural mexicano, pero también tiene un significado especial para comunidades de Oaxaca que durante años impulsaron su regreso y lo consideran no solamente un objeto arqueológico, sino los restos de uno de sus ancestros.
La pieza fue repatriada desde el Museo Nacional de Etnología de Leiden, actualmente parte del Wereldmuseum, en Países Bajos.
De acuerdo con antecedentes documentados, el proceso para solicitar su devolución comenzó en 2022 y el cráneo llegó nuevamente a México en 2025 mediante gestiones del INAH.
Sin embargo, durante los primeros meses de 2026 colectivos de la comunidad Ñuu Savi y habitantes de Villa de Tututepec habían manifestado su preocupación porque desconocían dónde se encontraba exactamente el cráneo y cuándo podría regresar a Oaxaca.
El Museo Comunitario Yucu Saa había solicitado que el ancestro fuera trasladado a Tututepec, donde la comunidad pretende darle un espacio de resguardo y, eventualmente, exhibirlo.
Una pieza que permaneció seis décadas en Europa
El cráneo pertenece a un hombre adulto que, de acuerdo con las estimaciones difundidas por el INAH, habría tenido entre 25 y 30 años al momento de morir.
Se le atribuye un origen mixteco y corresponde al periodo Posclásico Tardío, aproximadamente entre 1200 y 1521 d.C. La procedencia exacta todavía es motivo de discusión entre especialistas, aunque los estudios disponibles permiten relacionarlo con la tradición cultural Ñuu Savi.
La pieza permaneció alrededor de seis décadas en Países Bajos.
De acuerdo con los antecedentes difundidos sobre su historia, fue adquirida por el museo neerlandés durante la década de 1960, en una época en la que numerosas piezas arqueológicas mexicanas llegaron a colecciones extranjeras.
Precisamente el origen de su salida de México es uno de los aspectos que todavía requiere mayor investigación documental. No existe, hasta ahora, una explicación pública completamente esclarecida sobre las circunstancias exactas mediante las cuales el cráneo salió del país.
La serpiente de turquesa que cubre su frente
Uno de los elementos que hacen extraordinaria a la pieza es el mosaico que conserva sobre el hueso frontal.
Pequeñas teselas de turquesa forman una representación esquemática de una serpiente. El conjunto incluye además materiales como concha, jadeíta y cuarzo, elementos que muestran la complejidad alcanzada por los artesanos mesoamericanos en el trabajo de piedras y materiales preciosos.
La iconografía de la serpiente ha generado interpretaciones relacionadas con el complejo simbólico de las antiguas sociedades mesoamericanas, aunque especialistas han advertido que no debe atribuirse automáticamente la representación a una deidad específica sin mayores estudios.
La utilización de turquesa no es casual.
Este material tuvo una enorme importancia en Mesoamérica y fue empleado para elaborar objetos rituales, insignias y representaciones vinculadas con personajes de alto rango y divinidades.
La elaboración de mosaicos exigía conocimientos especializados para cortar, pulir y ajustar diminutas piezas de piedra y otros materiales.
Una historia que también plantea interrogantes
Uno de los aspectos más llamativos del cráneo es que la antigüedad de los materiales no necesariamente coincide con la del ensamblaje que actualmente puede observarse.
Los análisis realizados indican que tanto el hueso como las piedras utilizadas en el mosaico son antiguos; sin embargo, el adhesivo empleado para fijar las piezas corresponde al siglo XX.
Esto abre una importante línea de investigación: determinar si el mosaico fue colocado sobre el cráneo en época prehispánica o si la pieza fue ensamblada o restaurada posteriormente utilizando materiales arqueológicos antiguos.
Por ello, más que dar por resuelta la historia del objeto, su regreso a México abre una nueva etapa científica para conocer cómo fue elaborado, cuándo se realizó el montaje que actualmente conserva y cuál fue su verdadero contexto arqueológico.
El INAH comienza su investigación
Ya bajo custodia del INAH, especialistas de la institución han realizado los procedimientos necesarios para incorporar el cráneo a los mecanismos oficiales de protección del patrimonio arqueológico.
La Subdirección de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles realizó su registro y catalogación, mientras que la pieza fue incorporada al inventario correspondiente para garantizar su identificación y seguimiento.
El registro público es una de las herramientas mediante las cuales el INAH identifica y controla los bienes arqueológicos que forman parte del patrimonio cultural de la Nación.
La propia institución señala que su Dirección de Registro mantiene catálogos e inventarios de estos bienes para contribuir a su protección, conservación, investigación y certeza jurídica.
También se generó un registro tridimensional digital, que permitirá conservar una representación virtual de la pieza y facilitar futuras investigaciones sin necesidad de manipular constantemente el original.
¿Quién fue la persona cuyo cráneo regresó a México?
Esa es precisamente una de las preguntas que los especialistas intentarán responder.
Hasta ahora se sabe que se trata de un hombre adulto, pero su identidad, lugar exacto de procedencia, posición social y circunstancias de muerte permanecen desconocidos.
El INAH contempla realizar estudios científicos adicionales, entre ellos análisis de radiocarbono, que podrían ayudar a establecer con mayor precisión la antigüedad de los restos.
También se estudia la posibilidad de obtener material para análisis de ADN antiguo, particularmente a partir de piezas dentales o del hueso temporal.
Los resultados podrían aportar información sobre características biológicas, vínculos poblacionales y otros aspectos de la vida de este individuo.
El regreso que espera Tututepec
Para el pueblo Ñuu Savi, el regreso del cráneo tiene una dimensión que va más allá de la arqueología.
Los colectivos Nchivi Ñuu Savi, el Museo Comunitario Yucu Saa y el Taller de Arqueología Visionaria participaron desde 2022 en las gestiones para conseguir su retorno.
En Tututepec se realizaron asambleas y actividades comunitarias para discutir el significado de recuperar los restos de un antepasado que permaneció lejos de su territorio durante décadas.
La comunidad incluso ha planteado que el cráneo no necesariamente debe ser tratado como una pieza más de museo.
Algunos habitantes han expresado que podría contar con un espacio propio para descansar, mientras que otros consideran importante su exhibición para que las nuevas generaciones conozcan parte de su historia.
El Museo Comunitario Yucu Saa, ubicado en Villa de Tututepec, cuenta con una colección arqueológica principalmente del periodo Posclásico y es administrado por la propia comunidad mediante una asamblea comunitaria.
En julio pasado, el director general del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, informó que el cráneo será exhibido en Villa de Tututepec, aunque en ese momento todavía no se había establecido públicamente una fecha definitiva ni las condiciones de la exhibición.
Así, el cráneo que durante décadas fue contemplado en una vitrina de un museo europeo se encuentra ahora nuevamente en México y bajo resguardo institucional.
Su historia, sin embargo, todavía no está completamente escrita: falta esclarecer cómo salió del país, dónde fue encontrado originalmente, quién fue el hombre al que perteneció y cuándo fue colocado sobre sus restos el extraordinario mosaico de turquesa.
Su regreso a México podría permitir que, después de más de medio siglo lejos de su tierra, esas preguntas comiencen finalmente a responderse.

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