28 septiembre, 2026

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* “Es la primera ocasión en que se interviene un conjunto tan amplio de zonas monumentales abiertas de forma simultánea”: Nahúm Noguera, Director del Centro INAH Edoméx.
* Sanación y poder en Tetzcotzinco: Plantean uso curativo y sagrado en los “baños de Nezahualcóyotl”
* Este proyecto ha impactado otros nueve sitios del Estado de México, tales como Teotihuacan, Malinalco, Chimalhuacán y Tenayuca, así como el Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán.

Por. Lina González/ Reporteros en movimiento.com.
13:05 hrs.
Texcoco. Estado de México. 07 de 2026.— Más allá de su valor hidráulico y agrícola, el avanzado sistema de tinas, acueductos y miradores del antiguo reino acolhua resguardaba un propósito de sanación, espiritualidad y esparcimiento para las élites prehispánicas, según datos confirmados recientemente por el INAH .

A través de una inversión federal de 3.7 millones de pesos, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) devolvió la solidez estructural a las zonas arqueológicas de Tetzcotzinco, Huexotla y Los Melones, en el municipio de Texcoco.
El proyecto no solo dignificó estos espacios patrimoniales, sino que fortaleció las investigaciones sobre la sofisticada arquitectura del oriente mexiquense.

El corazón de Acolhuacan: Un enclave estratégico en el oriente mexiquense

Ubicado al oriente del Estado de México y a solo 30 kilómetros de la capital del país, el municipio de Texcoco fue en la época prehispánica la sede del señorío de Acolhuacan y una de las tres cabeceras de la emblemática Triple Alianza (junto con Tenochtitlan y Tlacopan).

Liderado en su época de máximo esplendor por el gobernante y poeta Nezahualcóyotl, este territorio al oriente de la cuenca lacustre destaca por su vasta densidad de vestigios históricos.
A lo largo de décadas de exploración en el área, arqueólogos y paleontólogos han recuperado desde restos de fauna pleistocénica (como los mamuts hallados en la cercana comunidad de Tocuila) hasta ofrendas ceremoniales, esculturas de deidades como Ehécatl y Tezcatlipoca, herramientas de obsidiana, cerámica de diversas épocas y marcadores del juego de pelota labrados en basalto.
A ello se suma la monumental ingeniería de terrazas y acueductos que desafió la topografía de los cerros orientales.

Un giro en la historia de Tetzcotzinco: Entre el agua y lo sagrado

Construido entre 1250 y 1521 d.C., el complejo de Tetzcotzinco —enclavado en la falda de las serranías del oriente y popularmente conocido como “los baños de Nezahualcóyotl”— no experimentaba una rehabilitación técnica de esta magnitud desde la década de 1980.
La investigadora del Centro INAH Estado de México y titular del proyecto arqueológico, Rosalba Aguilera Muñoz, explicó que el famoso sistema hidráulico del sitio va más allá de la captación y distribución de agua potable o de riego:
“La función de este sistema, dada la presencia de tinas en miradores naturales con vista a la cuenca lacustre, no solo fue el abastecimiento del agua para fines económicos o de consumo, sino que existen hipótesis que indican un uso ritual, de esparcimiento y, quizá, curativo para las elites”, destacó la especialista.

Las intervenciones en el sitio abarcaron la eliminación de grafiti, colocación de pisos de sacrificio, sustitución de juntas e inyección de morteros a base de cal y arena para estabilizar canales, abrigos rocosos, basamentos y escalinatas.

Restauración integral en la red prehispánica de Texcoco

El plan técnico de conservación se aplicó de manera simultánea en otros dos asentamientos de la zona:
Huexotla: Urbe contemporánea a Tetzcotzinco, donde se intervinieron cuatro de sus siete basamentos (La Estancia, La Comunidad, el Templo de Ehécatl y Santa María Grande) mediante la reintegración de piedras, consolidación de aplanados y retiro de flora nociva.
Además, según precisó el arquitecto residente Alphonse Dávalos García, se renovó la malla perimetral, la caseta de servicios, los acabados de teja y la infraestructura hidrosanitaria.
Los Melones: Residencia señorial caracterizada por muros con núcleo de tierra y mampostería de tezontle rojo y negro finamente labrado. En este punto se restituyeron piezas pétreas, se renovaron juntas y se restauraron dos muros principales que presentaban disgregación.
Compromiso con la memoria pública
Estas acciones forman parte del Programa de Acciones de Renovación, Rehabilitación y Mejoramiento de Zonas Arqueológicas y Museos, estrategia gubernamental que también ha impactado otros nueve sitios del Estado de México, tales como Teotihuacan, Malinalco, Chimalhuacán y Tenayuca, así como el Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán.
El director del Centro INAH en la entidad, Nahúm Noguera Rico, subrayó que es la primera ocasión en que se interviene un conjunto tan amplio de zonas monumentales abiertas de forma simultánea.
Por su parte, la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, enfatizó la dimensión social del proyecto: “Invertir en patrimonio es una responsabilidad pública, significa cuidar la memoria de las comunidades y asegurar que siga formando parte de su vida presente.
Los más de 3.7 millones de pesos destinados se traducen en conservación, espacios dignos y mejores condiciones para que la ciudadanía conozca el legado acolhua de Texcoco”.

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