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Durante el Posclásico tardío (1200-1521 d.C.), las joyas de oro se convirtieron en el máximo símbolo de poder y estatus para la nobleza de la región. Aunque las técnicas metalúrgicas base llegaron desde Sudamérica, los artesanos locales las llevaron a un nivel de perfección sin igual.

Como señala el investigador Pablo Escalante Gonzalbo, nadie superó el prestigio de los artesanos mixtecos, quienes incluso acudían a otras ciudades y regiones para fabricar estos cotizados objetos rituales y suntuarios.
Este extraordinario “Medallón de cabeza de búho” es el ejemplo perfecto de esa maestría:
- Fusión técnica: Combina la fundición a la cera perdida (que da forma suave a la cabeza) con la filigrana de oro soldado (que crea los minuciosos detalles y contrastes de luz).
- Simbolismo: Representa al búho, un animal sagrado en la cosmovisión prehispánica, estrechamente vinculado al inframundo y al destino.


Una joya que demuestra la sofisticación tecnológica y la sensibilidad artística de nuestro pasado.
Investigación: Pablo Escalante Gonzalbo.

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