
Por Ivan de Jesús Mendoza.
02/10/25.
¿Sabías que el maíz que comes en sus diferentes presentaciones como son quesadillas, tamales, gorditas, tlacoyos, tortillas etc., deberían ser producidos por personas en zonas rurales e indígenas y no importados de otro país?.
Las personas productoras de maíz en México viven momentos de incertidumbre al momento de producir, ya sea por las sequías que cada año son más largas, el incremento de precios en los insumos, el desinterés del gobierno por estructurar apoyos eficientes y la desventaja de precios respecto al importado desde Estados Unidos.

Tal es el caso de la familia de Jesús que produce maíz nativo (criollo) en el municipio de Ixtlahuaca al norte del Estado de México, quienes año tras año produce maíz de la más alta calidad adaptándose al clima, invirtiendo en asesoría especializada, produciendo sin exceso de químicos, sin embargo, les ha resultado difícil encontrarle un mercado que pague lo justo por el trabajo de todo un año.
Para los compradores de maíz es más importante tener un maíz más barato, aunque la calidad este muy por debajo de lo que los mexicanos merecemos consumir.
Por ello, en las siguientes compras de productos de maíz que realicemos deberíamos preguntar de donde viene el maíz que comemos.
* Dependencia de maíz extranjero en México
De acuerdo al Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA)*

La dependencia de las importaciones de México con Estados Unidos años tras año ha venido a la alza, en 2024 el maíz amarillo es el que representó mayor dependencia con 24 millones de toneladas, mientras que el maíz blanco se ubicaba en 200 mil toneladas en este mismo periodo, sin embargo para 2025 en el periodo de enero a mayo, la importación de maíz blanco creció un 163.8 % (430 mil toneladas).
Y según el Panorama Agroalimentario 2025 del Fideicomisos Instituidos en Relación a la Agricultura el maíz amarillo se prevé que rebase la cantidad importada en 2024 llegando a 25 millones de toneladas (posicionando a México como el primer importador de maíz en el mundo).
Tabla tomada del Panorama Agroalimentario 2025 de FIRA.
La soberanía alimentaria que existía en México hasta 2024, era auspiciada por el estado de Sinaloa quienes registraban la mayor producción de maíz, pasaron de producir 6.4 millones de toneladas en 2022 a 2 millones de toneladas en 2024, de acuerdo a estos datos en 2025 se tiene proyectado cultivar solo el 45% de lo que se requiere (GCMA, 2025), obligando al sector de consumo de maíz blanco a satisfacer la demanda con maíz importado principalmente de EUA, lo cual implica un maíz de menor calidad, tal vez transgénico y con exceso de agroquímicos.
Producir maíz en México es un reto, ya que los precios están muy bajos, los insumos muy caros, existe una sequía en la mayor parte del territorio nacional, hay erosión de suelos, los programas sociales son insuficientes, la capacitación técnica está mal ejecutada, etc., todo lo anterior nos da como resultado, tener una producción promedio en zonas rurales e indígenas de 2 toneladas por hectárea, muy por debajo de los promedios nacionales de 11 toneladas por hectárea como las de Sinaloa, quien dejará de producir la mayor parte de maíz blanco por el bajo precio del maíz.
(Servicio de Información agroalimentaria y Pesquera).
El panorama resulta desolador, con pocas oportunidades para los campesinos y agricultores mexicanos, sin embargo, es necesario abordar los problemas desde el fondo, el gobierno, en coordinación con el sector privado y educativo, debe atender las peticiones del campesinado mexicano, donde seguimos viviendo años de exclusión y resistencia, somos los responsables de conservar 52 razas de maíz nativo que son adaptadas a sus lugares de origen con mejor calidad que el importado y sobre todo que tienen el potencial de devolver la soberanía alimentaria del maíz de consumo humano además de fortalecer la cadena productiva.
El campesinado mexicano cuenta con la mayoría de los requisitos para producir el maíz que estamos importando, complementado a este sector con inversión e infraestructura para mejorar las cadenas de valor podemos tener un campo fuerte produciendo maíz, deteniendo la erosión social, ambiental y económica, fomentando la readaptación de las técnicas ancestrales de producción ya que estas como fueron concebidas, son actividades de regeneración, que es lo que el sector busca.
Y tu ¿ya te preguntaste de donde viene lo que comes?.
…..
Maestro en Administración de Empresas Socioambientales Ivan de Jesús Mendoza.

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