TESTIMONIO DE UNA TEXCOCANA EN ESPAÑA
16:43 horas
Cuando en México se empezaron a escuchar noticias de la situación sanitaria en Europa algunas personas se preocuparon, otras personas dijeron “Que bueno que no estoy allá”, otras personas más decidieron no darle importancia. Pero, cuando el gobierno mexicano empezó a dar voz de cautela ante el inminente contagio: las burlas, el racismo, la incredulidad y el egoísmo se comenzó a hacer presente.
Dentro de esa desconfianza la gente me ha preguntado: ¿es cierto lo que pasa en España? ¿Tú has visto a gente morir? ¿No crees que exageran y que se esta haciendo un control de la sociedad a través del pánico? ¿Te están pagando por decir que esto es una pandemia? ¿Están inflados los números de contagios y muertes de Europa?

Aquí en España al día de hoy 2 de abril llevamos poco mas de tres semanas de cuarentena. Las calles no tienen movimiento, los negocios están cerrados a excepción de comida y de farmacias, la construcción de hospitales improvisados ha sido en edificios comunes que se transformaron, los médicos y las enfermeras han luchado sin equipo suficiente contra el virus, el distanciamiento social es más que inminente… y aún así, el conteo de muertes por el COVID-19 supera los 10,000.
El caso de Sandra, una española estudiante de posgrado en Madrid es como el de cualquiera de los jóvenes que están internados en las Unidades de Cuidado Intensivo. Ella comenzó a sentir cansancio hasta para levantarse de la cama, continuó con tener fiebre y posteriormente no podía respirar producto de la tos inducida por que los pulmones pierden parte de sus funciones, por lo cual tuvo que ser llevada a un hospital y permanecer entubada dos semanas. Ella vio como las otras personas con las que compartía cuarto morían al complicarse su salud. Un día, en su desesperación, dijo que quería ir a casa, estaba cansada de ver el numero de decesos y de hablar con personas que, de un día para otro, fallecían por complicaciones.
Sandra actualmente pudo regresar a casa después de estar en una de las Unidades de Cuidado Intensivo en Madrid, la desentubaron al mejorar, y se encuentra en espera para que le realicen nuevamente la prueba, saber si ya no es portadora del virus y poder abrazar a su familia. Ella se encuentra agradecida con todos los médicos y las enfermeras que la cuidaron y curaron de la enfermedad, la procuraron y hasta le “celebraron” su cumpleaños en el hospital, un cumpleaños que fue difícil, sin su familia, sin sus amigos, sin abrazos, sin besos, sin un pastel y con gente a su alrededor que moría.
Sandra es solo un pequeño caso de personas que conozco y que han sufrido bajo las consecuencias de un virus que no estaba previsto, un virus que, como dicen algunos políticos mexicanos: “solo les da a los ricos”. Ese me gustaría que fuera un consuelo suficiente para aquellas personas que tienen familiares que han muerto por esta pandemia, que viven al día y que están en la incertidumbre de saber si tendrán trabajo para cuando esto termine, por que aquí en Europa también hay pobreza, también hay inequidad, también hay migración, también hay violencia de género, también hay humanidad. 
Que no se nos olvide que en este planeta todos somos personas y todos somos mortales, que en manos de todos esta cuidarnos y cuidar a la sociedad.

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