PARA HECHOS: SABIDURÍA “CHAFA”

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Lorenzo Delfín Ruiz

Si alguna remota posibilidad había para que en el próximo sexenio sobreviviera la entelequia de Enrique Peña Nieto llamada Reforma Educativa, el propio presidente aún en funciones se encargó de sepultarla al soltarle al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, nuevamente los perros, esta vez en forma de Elba Esther Gordillo.
En el último tramo de un sexenio lleno de decepciones, yerros y sospechosismos de todo tipo (con la corrupción partiendo plaza), la sabiduría del equipo de Peña le hizo sacar de la cárcel a la autoproclamada guía moral del magisterio nacional, precisamente el día en que los equipos de transición echaban manos a sus fierros para revisar la accidentada administración federal.
Quienes estuvieron como testigos de la genial decisión, debieron advertir que la puesta en libertad de la tenebrosa maestra tenía más propósitos de perversión vulgar y de simbolismo chafa.
O sea (como dice la nueva generación, como con la boca repleta de papas cocidas), ese mismo día le soltaron a López Obrador el alacrán que supone Peña Nieto le echará a perder su gobierno desde el multillevado y no menos maltratado sindicato magisterial, y al mismo tiempo le dejaron ir el fantasma del descrédito haciendo ver (o intentando) que entre Elba y Andrés existen férreos acuerdos políticos y, más concretamente, afinidad ideológica… si es que la doña tiene alguna que presumir.
O sea (de vuelta al caso aquel de las papas cocidas), que liberaron a la maestra a petición de AMLO y porque los dos son iguales.
Las intentonas Peña-gobiernistas debieron toparse con el muro que durante más de 18 años se tardó en construir López Obrador en paciente espera para arribar al poder.
Al “golpe” de la “ejemplar” truculencia del presidente que acabará su administración sin saber si aún tiene partido donde pagar cuotas (con tanto moche y latrocinio presupuestal personal y de gobernadores priístas, se calcula que a Peña seguro le da para comprarse otros tres partidos completos), el presidente electo le sorrajó en la ya sepulcral figura de su colega en funciones: es más fácil someter a Salinas a que la reforma educativa sobreviva.
O sea (otra vez las papas cocidas), que la susodicha reforma está destinada al exterminio y empieza a vivir horas extras… y que la consulta pública que al respecto ofreció López Obrador servirá… para diseñar otra reforma, ajena al mamotreto de Peña.
Con tanto ajetreo organizativo que se dice realiza López Obrador para “no fallarle a México”, resulta que abundan quienes aconsejan darle marcaje personal, por aquello de que se le olvide dónde ha colocado las fichas del cambio.

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