24 junio, 2026

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ECATEPEC, Méx. 7 de octubre 2016 .- “Detrás del miedo hay dinero” era una de las frases favoritas de Diego Rodríguez, el delincuente abatido esta mañana en San Agustín, donde las bandas delincuenciales hacen de las suyas por falta de seguridad en las calles.

Un padre de familia se convirtió en “justiciero” de la sociedad y para defender a su hija de este asaltante, lo mató de un balazo.

Su novia lo consideró  a Diego “un guerrero “, pero el público estableció: “un justiciero acabó con otra rata”.

Diego pertenecía a una banda de Ecatepec que se dedicaba a delinquir y jamás fue detenido por la policía municipal o por militares de las Bases de Operaciones Mixtas (BOM) que tanto presume el gobernador Eruviel Ávila Villegas.

Hacía de las suyas en las calles de Ecatepec y no le daba pena exhibir sus armas en su página de Facebook.
Lo mismo asaltaban un camión de pasajeros que en la vía pública.

Pero esta mañana se le acabó su buena suerte, ya que cuando tenía sometida a una estudiante en una calle de la colonia San Agustín, fue sorprendido y abatido por un padre salió a defender a su hija.

El cuerpo de Diego Rodríguez quedó sobre la banqueta, su arma que presumía en el Facebook, quedó a un lado.
Hasta ese momento solo era un delincuente menos en Ecatepec hasta que la novia Aanndii Herrera, puso en su página en Facebook: “Él no se va señores, él está con nosotros. mi guerrero sabemos que hoy mañana y siempre estaremos juntos “.

Los cibernautas de inmediato reaccionaron: “De que le sirvió andar de rata. Hasta que se lo cargó su Santa Muerte”.

“Si el papá de la chica no lo mata, está mierda hubiera matado al papá o a la hija”, fue otro comentario vertido en la página de este delincuente abatido.

Alejandro Antonio Vigueras, otro cibernauta, resumió: “Lo peor y que más asco da son sus familiares que piensan que salía a trabajar (robar) y que piensen que no hacía nada malo”.

Irónicamente, Diego murió a manos de un padre que defendió a su hija; él dejó en la orfandad a un bebé.

Diego llevaba tatuado el nombre de su hijo en su brazo izquierdo “Bairon”. Fue el único recuerdo que se llevó.

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