OPINIÓN: Los culpables del rezago histórico de infraestructura social en Ixtapaluca

Por: Bernardino Domínguez Cruz

Nadie es ajeno -y puede darse cuenta a primera vista- de las múltiples carencias y falta de servicios básicos que padecemos los ixtapaluquenses; ya sea afiliado en algún movimiento social o como simple ciudadano que se manifiesta en los pueblos tradicionales, unidades habitacionales y colonias populares, claro, esto no es de ahora, sino desde siempre.

Pero muchos nos preguntamos el por qué este atraso histórico de infraestructura en nuestro municipio, y el por qué nadie había hecho algo en serio para sacarlo adelante. Simplemente porque la política del arribismo había imperado: “confórmate con lo que te doy y haz lo que quieras con el erario público”, eso es lo que hicieron gobernantes pasados; pero miren a dónde nos ha llevado ese manejo oscuro de los recursos y de influencias amiguistas y solapadoras, simplemente a un atraso muy grave y vergonzoso.

Para salir de esto necesitamos hacer dos cosas: exigir más recursos económicos en proporción al número de habitantes, tal y como se aplica en otros municipio como Naucalpan y Cuautitlán; y, por otro lado, garantizar un mejor manejo de los mismos, asignándolos a obras prioritarias, como redes de agua potable y drenaje, electrificaciones, pavimentaciones, seguridad pública, infraestructura educativa, deportiva, cultural y de salud, entre otras de carácter básico y urgente.

Pero si alguien se pregunta ¿quién es el encargado de administrar y asignar el mayor porcentaje del erario público en nuestro Estado, hacia los 125 municipios? La respuesta es: el señor gobernador; pero hasta ahora ¿cuál ha sido su política ante las peticiones de cumplimiento que han hecho los mexiquenses organizados en el Movimiento Antorchista? Y la respuesta es: una política de puertas cerradas, represión, persecución, amenazas, agresiones y bloqueo económico para los ayuntamientos de Ixtapaluca y Chimalhuacán.

Esta política no es extraña en un gobierno que sigue empleando el viejo método de gobernar, del viejo estilo de compadrazgo, donde cumplir los compromisos más sentidos con el pueblo trabajador y humilde no importa, sus promesas son solamente el canto de sirenas, que sólo se emplea para campañas electorales, situación tan penosa y vergonzante en pleno siglo XXI, pero ésta es la cruda realidad que vivimos con los gobernantes de nuestro México actual.

Ante toda esta situación tan agobiante en la que vivimos, nos preguntamos también ¿qué les queda a los gobernantes y a los gobernados?, a los primeros, dejar de sentirse capataces, aristócratas, todopoderosos, y al mismo tiempo, dejar de ocupar a todo el poder del estado para reprimir a los que se atreven a levantar la cabeza, denunciar y exigir que los funcionarios trabajen duramente resolviendo demandas elementales en las diferentes comunidades; y a los segundos, no dejar de luchar y continuar con la tarea de encabezar las demandas y gestiones del pueblo olvidado, para que este México tan injusto y desigual, más temprano que tarde, se cure, tarea hoy más que nunca impostergable.

Un ejemplo muy claro de los pésimos gobernantes que tenemos son el Doctor en Derecho Eruviel Ávila Villegas, ya que en Ixtapaluca miles de habitantes se han quedado sin obra social, por estar deteniendo -injustificadamente- más de 450 millones de pesos que ya estaban comprometidos, incluso con oficio de asignación.

Pero nunca debemos de olvidar que, cuando al pueblo se le mantiene en la miseria y marginación, tarde o temprano despierta y se levanta a pedir lo que es suyo; eso que siempre le han prometido pero nunca se lo han dado, y eso está pasando con los ixtapaluquenses, por eso hoy desenmascaramos y señalamos a los verdaderos culpables de la pobreza que venimos padeciendo los mexiquenses desde hace ya varias décadas.

Por todo lo anterior, también nos debemos preguntar ¿quiénes están verdaderamente del lado del pueblo, trabajando junto a él?; ¿Quiénes con los que siempre han vendido los intereses del pueblo por sus intereses personales?; ¿Quiénes son los que, a pesar de la represión del aparato estatal, se levantan y luchan, con el único propósito de sacar de la postración en que se encuentra su municipio?, las respuestas a cada interrogante las tenemos a la vista.

¡Exigir que se proporcionen los servicios básicos no es ningún delito!, ¡Reclamar y exigirlos cuando se nos niegan es un derecho! y ¡negarlos es una violación de lesa humanidad!. Por todo ello, hoy, sólo pedimos a los funcionarios que tanto predican a los cuatro vientos que nadie debe estar por encima de la ley, pongan el ejemplo en los hechos, escuchen al pueblo y resuelvan sus necesidades. Porque pueblo sumiso, obediente y callado es víctima de la marginación y el olvido, pueblo que alza la voz y exige lo que es suyo es calumniado, reprimido y satanizado, ¿qué otro camino nos dejan los gobernantes a sus gobernados?.

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