Por José Luís Hernández Jiménez
Permítanme, estimados cuatro o cinco lectores, seguir compartiéndoles mis “hallazgos” petrolíferos. En este caso, sobre las refinerías, esos armatostes gigantescos que sirven para “purificar” – o sea, empezar a industrializar – el petróleo crudo y luego enviarlo a un tratamiento petroquímico, en los complejos del mismo nombre, para producir un montón de derivados de aquel.
Han de saber que hasta el 2012, existían en nuestro mundo, algo así como 681 refinerías. De ellas, el 22 por ciento, es decir, 149, son, ¡sí, adivinaron! de los gringos.
Otras naciones poderosas también tienen sus refinerías: China tiene 51; Rusia tiene 41; Japón cuenta con 31; Canadá tiene 21; Italia tiene 17; India también tiene 17; Alemania es propietaria de 15; Brasil, igual que Francia, tienen 13 cada uno. Y así etc., etc.,
Pero México, no se queda atrás. Estamos en el sitio 21 con ¡6! Aunque todas muy antiguas. Quizá aquí esté el meollo del asunto, o sea, la explicación de nuestro atraso con respecto a muchas otras naciones.
Porque fíjense que, como señalan esas estadísticas, Francia, pequeño país europeo, de apenas 676 mil kilómetros cuadrados (tomando en cuenta sus territorios e islas regados por el mundo) y 66 millones de habitantes con un nivel de vida muy alto, tiene 13 refinerías. Alemania, otra nación pequeña, pues tiene 357 mil kilómetros cuadrados y 82 millones de teutones y teutonas, tiene 15 refinerías. Y el nivel de vida de sus habitantes es aún más alto.
Italia, otro país pequeño en territorio, pues apenas llega a 301 mil kilómetros cuadrados y 61 millones de habitantes, cuenta con 17 refinerías. Y con todo y pastas, los italianos tienen buen nivel de vida. Otro país pequeño, Japón, asentado en 378 mil kilómetros cuadrados, distribuidos en cuatro grandes y 6848 pequeñas, islas, con 126 millones de nipones y niponas. Tiene 31 refinerías. Y habrían de ver qué bien viven los japoneses.
Bueno, para no ir tan lejos, Canadá, que si bien es el tercer país más grande del mundo, en términos territoriales, pues mide cinco veces más que México, apenas cuenta con el equivalente a la tercera parte de la población de nosotros, 34 millones de habitantes, cuenta con 21 refinerías. Y ahí viven bien todos ellos y hasta los migrantes que alojan.
Entonces, es cierto aquello que pregonaba Heberto Castillo: en donde el petróleo se industrializa, crea riqueza y la gente vive bien.
Y México, grande en territorio, recursos naturales y población, apenas tiene 6 refinerías: Salina Cruz, en Oaxaca; Cadereyta, en Nuevo León; Ciudad Madero, en Tamaulipas; Minatitlán, en Veracruz; Salamanca, en Guanajuato; y Tula en el Estado de Hidalgo. Había una más, la séptima, en Azcaptotzalco, DF, que por ser la más vieja y peligrosa, fue cerrada en los años noventas. Pero no fue sustituida. Y los mexicanos no vivimos tan bien.
Y no obstante que, además, tenemos 8 complejos petroquímicos – “Camargo”, “Cangrejera”, “Cosoleacaque”, “Escolín”, “Morelos”, “Tula”, “San Martín Texmelucan” y “Pajaritos” (creo que siete, pues parece que a éste último, “Pajaritos”, ya lo están vendiendo (ver D. O. F. del 30 de julio pasado), su productividad es muy baja, pues en el informe oficial aparece que México importa el 49 por ciento de los productos petroquímicos que consume.
O sea que, soñando un poco, para vivir como los pobres italianos, o los pobres alemanes, o los pobres japoneses, México requiere tener ¡ahorita! 30 refinerías. O si queremos vivir de plano, como los pobres gringos, requerimos de, al menos, 70 refinerías.
Y además, de inmediato, mejorar las que tenemos. Porque, aunque no se han construido otras, pero sí se ha invertido para mejorar las seis que existen, su productividad no es muy alta. Véase el caso de la refinería de Salina Cruz, que es la más grande de las que tenemos. Su capacidad de destilación equivale a 330 mil barriles por día. Pero la principal refinería de la India – que tiene 17 – destila el equivalente a 991 mil barriles por día.
O, visto desde otra óptica. La capacidad de destilación primaria en el mundo es de 87 millones, 238 mil barriles por día; De ellos, la Exxon Mobil destila 6 millones 350 mil barriles por día y México, con sus seis poderosas refinerías, destila al día, 1 millón 540 mil barriles.
De ahí que la reforma energética que aprueben nuestros HH legisladores, debe tomar en cuenta esta situación. Y que construir una refinería en nuestros días, requiere unos doce mil millones de dólares. Pero las utilidades netas anuales de Pemex, no llegan a 5 mil millones de pesos.
Notitas: Una.- Que si “el petróleo y los demás hidrocarburos”, dejan de ser – como propone el Ejecutivo federal para justificar su propuesta de reforma energética – áreas estratégicas”, como aún dice el articulo 28 constitucional, “el correo, el telégrafo y la radiotelegrafia,…”, (en el mismo artículo), ¿seguirán siendo “estratégicos”, en esta época de internet? De risa es dicho argumento. Dos.- Que la Mesa Redonda “Influencia del 2 de Octubre de 1968, en el surgimiento de organizaciones políticas y guerrilleras”, se lleva al cabo el miércoles 2 de octubre, a las 16 horas, en el auditorio del Sindicato de Trabajadores del Seguro Social, en Ciudad Obregón, Sonora. Participan: Roberto Ceceña, Ernesto Pacheco y un servidor. Organiza: “Colectivo Cultura y Democracia en Cajeme (Cocudec). Tres.– Que el apoyo a los damnificados por los dos “diluvios”, que recién perjudicaron a medio país, debe seguir fluyendo.
Correo E hernandez-jimenez2012@hotmail.com
México D. F. a 24 de septiembre de 2013.

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