Por José Luís Hernández Jiménez
El cumpleaños de uno de los principales Partidos Políticos mexicanos, pasó sin pena ni gloria. El 5 de mayo pasado, el PRD cumplió 24 años de vida formal ¿y?
Al parecer sus mejores tiempos ya pasaron: del entusiasmo ciudadano de su surgimiento, pasó a una férrea resistencia a los embates del régimen; luego a una cosecha constante de poder, sobre todo en la capital del país, pero no solamente. Con dos candidatos a la Presidencia en su haber, llegó a convertirse, merced a sus propios errores (sus líderes, como buenos mexicanos a la antigüita, echan la culpa a “los otros”), en el “ya merito” de la política. Pero hasta ahí.
En el trayecto, dicho Partido ha dejado de lado gran parte de sus banderas de lucha originales. La luchas por la democracia plena en el DF, por un salario mínimo general suficiente, por la defensa de los recursos naturales, por la protección de los ecosistemas, por la ciudadanización de la política, por abrir espacios de participación a los jóvenes, contra el uso patrimonialista de los recursos públicos, contra la corrupción en todos los órdenes públicos y a favor de la transparencia y de la democracia sindical, por citar unas cuantas, son meros exhortos que aparecen en sus documentos pero no en su práctica cotidiana.
A cambio, sigue añorando el caudillismo, alabando el presidencialismo, atado al clientelismo y usando el corporativismo.
De las escuelas de cuadros que llegaron a ser varios de los Partidos de izquierda que le dieron origen, el PRD, al paso de los años, degeneró en una escuela de mañas para encumbrar a sus dirigentes y representantes. De las competencias solidarias entres sus integrantes, que se acostumbraba antaño, para elegir a sus dirigentes, cayó en una especie de arena en la que ocurren verdaderas luchas fraticidas. De la discusión cotidiana de los asuntos públicos que antes se daba, su vida interna está nutrida en gran medida, de diputas por el poder, es decir, por los cargos públicos y por el dinero.
Ejemplo claro de esto último, y de su semejanza con lo que antes combatía, o sea, el PRI, es la reciente elección de su nuevo dirigente del DF, Raúl Flores. Ahora se trata a toda costa, de que el Presidente del Partido sea afín o incondicional al Jefe de Gobierno. Para ello se recurre a todo, a conseguir votos ofreciendo a cambio, dinero, cargos públicos, candidaturas futuras; igual que le hace el profesor Bejarano, a quien ahora le tocó perder pues no le alcanzó para retener a muchos de sus afines, pues sus contrarios, se los “compraron”.
Incluso, de los apellidos “ilustres” de muchos de los dirigentes de antaño, Rincón Gallardo y Meltis, Gershenson, Whaley, Woldemberg, el PRD se ha nutrido de dirigentes incluso con apodos, que nada tienen que ver con carreras ilustres como Agustín “El Tontín” Guerrero, Mauricio “El Tomate” Toledo, Alejandro “El Sombrita” Sánchez Camacho, Manuel “El Maizoro” Oropza, Alejandro “El Potrillo” Fernández, René “El Profesor” Bejarano, Jesús Ortega y Jesús Zambrano, mejor conocidos como “Los Chuchos”,..
Y ahora el Pacto. El Pacto por México, firmado por los dirigentes del Partido del Sol Azteca, y que pregonan como un haber a su favor, es una buena iniciativa. Pero le faltó algo esencial, algo que en otros tiempos se hubiera cuidado, es decir, que no solo fuera asumido por todo el Partido en su conjunto, sino por la sociedad, o sea, por todos los Partidos, por las Universidades, por los grandes sindicatos, por los medios de comunicación, por agrupaciones de ciudadanos, en general. Pero,…
Así, el PRD llegó a sus 24 años, con su cúpula dirigente celebrando, junta pero no revuelta con la “chusma” de activistas, que no tuvo acceso al evento, o sea, unas 3 centenas de personas, con una comida en el Ex Convento de San Hipólito. En donde hasta la desmemoria apareció entre sus dirigentes, pues no solo olvidaron invitar a la mesa principal y a hablar, a Pablo Gómez, uno de sus ex Presidentes nacionales, sino que a Jesús Zambrano, actual Presidente nacional del PRD, se le ocurrió decir en su discurso que “en 2005 impedimos el desafuero de López Obrador”. Falso, no solo don Peje fue desaforado por amplia mayoría de votos en la Cámara de Diputados, por haber desacatado la orden de un juez federal, sino también su principal operador político en ese momento, René Bejarano.
Por cierto, ocho años después de aquella batalla legal, se sabe que fue perdida, pues el Gobierno del DF acaba de pagar 94 millones de pesos, por el predio “El Encino”. Si en 2005, el GDF hubiera obedecido la orden del juez, los contribuyentes capitalinos, hoy no hubieran pagado tanto dinero.
Si el Partido del Sol Azteca quiere recuperar lo perdido, debe volver a enarbolar muchas de sus banderas de antaño, aún vigentes y, sobre todo, sellar sus acciones cotidianas con la ética. ¿Será posible?
Notitas.- Una.- Que ahora que vino, don Obama dijo que prometer no empobrece, y cumplir es lo que aniquila. Y es que, según las encuestas, en su país no tiene al apoyo del Congreso ni del 60 por ciento de sus ciudadanos. Dos.- Que como doña Martha Harnecker, sigue repitiendo lo mismo que hace 40 años, alguien tiene que decirle que el mundo ya cambió. Tres.- Que van condolencias para el analista financiero David Páramo, por el asesinato de sus dos hijos en Chihuahua. Cuatro.- Que igual, van pésames a las familias de las decenas de fallecidos y heridos por la explosión de una pipa de gas, en Xalostoc. Ojala haya castigo los responsables. Cinco.- Que esta es la 2ª llamada, 2ª, para la Primera Carrera Anual de 6 Km., más 200 metros, en la Unidad Deportiva Cuemanco (frente al Parque Ecológico Xochimilco). El domingo 19 de mayo, a las 8 horas. ¿Ya se inscribieron, estimados cuatro o cinco lectores? ¿Prefieren caminar? Va.

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