7 abril, 2026

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1_teotiSAN JUAN TEOTIHUACAN, Méx.- Es un mito que las personas “se carguen de energía” en las Pirámides de Teotihuacán, el 21 de marzo, ya que no existe ninguna evidencia arqueológica; el fenómeno solo esta ligado a un calendario ritual que hacían los teotihuacanos.

Esto lo aclaro Rubén Cabrera Castro, arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien desde hace 20 años, ha observado la llegada de miles de personas a “cargarse de energía” el 21 de marzo, cuando entra la primavera.

Pero el investigador aseguró que no existen datos arqueológicos que sustenten de forma fehaciente la vinculación de los edificios teotihuacanos con los equinoccios.

Para el experto del INAH, quien desde los años 60 ha explorado diversas áreas de este sitio del Estado de México, estableció que es la traza de la ciudad y la orientación de sus edificaciones, entre ellas la Pirámide del Sol, los que demuestran su proyección de acuerdo con eventos astronómicos, aunque no necesariamente con el equinoccio de primavera y el solsticio de verano.

Aunque si tiene relación con los cuatro puntos cardinales.

“Al ser el edificio más grande e importante de la ciudad, era el lugar donde se veneraba a la deidad principal, la cual —por elementos hallados en ofrendas— guardaba conexión con el agua, con las épocas de cultivo y cosecha.

Dijo que a 12 metros de profundidad de la base de la Pirámide del Sol y cerca del centro de la misma se encontraba un manantial que, además, tenía cuatro vertientes en coincidencia con los puntos cardinales”.

La existencia de tal manantial fue el factor que influyó en la construcción del gran monumento, haciendo coincidir su centro con este cuerpo de agua.

Según Cabrera Castro, en términos generales las pirámides mesoamericanas emulan un cerro con agua, el llamado “cerro de los mantenimientos” o altepetl.

El profesor Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH, recuerda que este hallazgo, registrado en 1971, abrió nuevas perspectivas para Teotihuacan en general y para la Pirámide del Sol en particular.

“La gente viene cada 21 de marzo a ‘tomar energía’ en su cima, pero nosotros no tenemos, como arqueólogos, datos para decir que en efecto esto suceda. Son ideas que han surgido recientemente, hará unos 20 años”, insistió.

Sin embargo, señaló que al igual que hoy en día, el contexto de la Calzada de los Muertos y las pirámides del Sol y de la Luna, fue escenario de tumultos dado que gente de la ciudad y venida de fuera, acudía “tanto a venerar a la imagen de la deidad o deidades, como a algún gobernante.

Por su parte, el arqueoastrónomo Jesús Galindo, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien ha realizado mediciones en varias estructuras arqueológicas del país, considera que lo interesante es que el eje principal de la Ciudad de los Dioses, es decir, la Calzada de los Muertos es perpendicular al eje de simetría de la Pirámide del Sol, y ésta dos veces al año (el 29 de abril y el 13 de agosto) se alinea a la puesta del astro.

La pirámide también se orienta a la salida del Sol, las madrugadas del 12 de febrero y 29 de octubre.

Astronómicamente esto no dice nada, señala Galindo, “no suceden solsticios ni equinoccios en esas fechas, tampoco ocurre el paso cenital del astro”.

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