Por José Luís Hernández Jiménez
Decíales en mi anterior mamotreto, estimados cuatro o cinco lectores, que nuestra clase política no debe sacarle al bulto, en su responsabilidad de aprobar los cambios legales necesarios para que los seis millones de ciudadanos chilangos, podamos ejercer plenamente, nuestros derechos políticos.
¿Por qué? Pues porque, entre otros motivos, las HH autoridades capitalinas y su Partido, una y otra vez presumen que la Ciudad de México, es la mas avanzada en cuanto a los derechos de que disfrutamos. Y no es así.
En el DF, legalmente hablando, sus ciudadanos no podemos elegir Gobernador, Congreso Local ni Ayuntamientos. ¿Por qué? Porque no habitamos en un Estado con sus respectivos Municipios. Entonces, nuestros derechos políticos están limitados; se nos trata como a menores de edad, pues, reitero, parte importante de dichos derechos, son ejercidos por los que se asumen como “mayores”, es decir, el Presidente y el Congreso General.
Fíjense, mis estimados, que, por ejemplo, en el pasado, hasta 1928, los defeños de entonces, elegían Ayuntamientos, pues había Municipios. Pero a partir de diciembre de ese año – aunque el pretexto fue el asesinato del entonces presidente, nuevamente, electo, el General Álvaro Obregón – la clase política de entonces, de un plumazo desapareció dicho régimen. Los partidarios de ese General dijeron algo así como que había descoordinación y conflicto entre los Ayuntamientos electos y el Gobernador que entonces era designado por el Presidente, dando a entender que, dicha descoordinación, había estorbado la seguridad del Presidente Obregón.
Y, desde entonces, los ciudadanos capitalinos, nos quedamos sin poder elegir autoridades inmediatas y a las de más arriba, o sea, Congreso Local y Gobernador, hasta 1986, cuando se pudo elegir algo que parecían diputados locales, llamados “Representantes” a la “Asamblea” y, en 1997, se pudo elegir, en lugar de Gobernador, al “Jefe de Gobierno”. A partir del año 2000, ya se pueden elegir “Jefes Delegacionales” en lugar de Ayuntamientos. Entonces, a los capitalinos se nos han ido otorgando esos derechos políticos pero, a cuenta gotas. ¿Por qué? No hay razón. Al contrario.
En 1824, al discutirse la primera Constitución Política en forma y hablarse del “asiento de los poderes federales”, el DF, se dijo que la medida de éste sería la de “dos leguas a la redonda partiendo de la plaza central” (hoy zócalo). Con las medidas
actuales, seria más o menos como un círculo, cuyo radio será de casi 9 kilómetros. Es decir, con aquel criterio, hoy, el DF, por el Sur terminaría a la altura de la estación Ermita del Metro; por el Norte, la capital llegaría a la parada Indios Verdes. Hacia el Oriente, el DF llegaría a lo que es el Metro Zaragoza y por el Poniente, el límite geográfico del “asiento de los poderes federales”, sería en donde queda la estación Observatorio del Sistema de Transporte Colectivo. Otro detalle que ilustra este fenómeno es que, en 1828, San Martín de las Cuevas, hoy conocido como Tláhuac (una de las Delegaciones del DF), era la capital del Estado de México.
De entonces a la fecha, la mancha urbana del DF se ha multiplicado por muchas veces. Hoy mide más de 1500 kilómetros cuadrados.
En cuanto a población sucede algo peor. En 1828, cuando se podían elegir Ayuntamientos, en el DF había 160 mil habitantes. En 1929, que ya no se podían elegir autoridades inmediatas, ya existían 1 millón 300 mil habitantes. Hoy, casi 9 millones de seres habitan la futura “Ciudad Capital”, y no pueden elegir Ayuntamientos.
Alguien puede decir que nuestro DF, surgió como una copia del “Washington DC” (Distrito de Columbia) o DF de los gringos – ya ven que todo les copiamos. Aquel asiento de los poderes federales de los EU, fue ideado por el padre de su patria, don Jorge Washington, quien pidió a un connotado arquitecto francés, que planeara la ciudad capital para que quedara como una urbe muy chida. Y quedó. Pero eso ya no se los copiamos. Nuestro DF ha crecido brutal, anárquica y desordenadamente. Mas aún, allá su DF, es una municipalidad, eligen a su alcalde con poderes limitados sí pero, allá son 650 mil habitantes los afectados. Acá somos muchos más y…
Sí, los habitantes de lo que van a empezar a denominar “Ciudad Capital”, deberíamos tener nuestro propio Estado, si no es así, en el DF no tendremos reforma política, aunque así le llamen a los cambios que viene promoviendo don Miguel Ángel Mancera, quien por ciento también cumple sus 100 primeros días como Jefe de Gobierno del DF.
Notitas.- Una.- Que es histórica la elección del nuevo Papa, el número 266, el primer latinoamericano, argentino con raíces italianas, un Ché, jovencito de 76 años, Jorge Mario Bergoglio; y que lo que haga el Papa Francisco I, como ahora será conocido, sea por el bien de los 1,200 millones de católicos. Dos.- Que en Venezuela van a venerar el cadáver momificado de su ex Presidente Hugo Chávez. Pero a los mexicanos no nos ganan pues el siglo antepasado la pierna de un ex Presidente, tuvo su propio mausoleo y, el siglo pasado, en el mero e ilustrado San Ángel, el antebrazo de
otro ex Presidente también estuvo expuesto en su mausoleo. Afortunadamente solo queda el inmueble. Faltaba más. Tres.- Que en sus primeros cien días de gobierno, el Presidente Peña Nieto, avanzó tan rápido que, a dicha velocidad, y sin oposición seria al frente, algún día va a poder exclamar: ¡El Estado soy yo! Por lo pronto, con su Partido, el PAN y el PRD, intentan reformas para que los monopolios en telecomunicaciones, no crezcan más. Bueno, por lo menos. A Bill Gates, en EU, lo obligaron a cortar su fortuna a la mitad. Cuatro.- Que calculo que, mi estimado Enrique Dussel, prestigiado filósofo y ex promotor destacado de la Teología de la Liberación, va sufrir un buen rato en su papel de “Rector Interino” de la UACM. Y todo por andarse metiendo entre las patas de los políticos. Cinco.- Que nuestro encuentro con Jesús Ortega, el “Chucho mayor”, resultó interesante. Seis.- Que la zarandeada y los golpes que recibiera el Jefe Delegacional de Iztapalapa, de parte de un tumulto de mujeres, el pasado 8 de marzo, pues no se valen pero…quien le manda equivocarse y pasarse de listo. Siete.- Que Luís Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, presenta su libro “Ni muerto me den por muerto”. El evento es el jueves 14 de marzo, a las 19 horas, en el Centro Comunitario Frida Kalho, ubicado en el Eje Central y Juan A Mateos, colonia obrera, en el DF. Que estamos invitados.

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