TEXCOCO, Méx.-Desde hace tres años, cuando llegó el sacerdote Amancio Pavón Quiroz, al pueblo de San Bernardino, empezó a ofender a los feligreses en misa, los llamaban ladrones y borrachos, lo que aceptaban con resignación; pero los católicos ya no toleraron que les quitaran sus tradiciones de danzar y lanzar cohetes en la parroquia, en honor al Señor de Tepaltzingo.
En un acuerdo con las autoridades eclesiásticas de Texcoco, los pobladores de San Bernardino, permitirán que el religioso regrese a la parroquia, pero solo para que se lleve sus pertenencias personales y entregar la parroquia que estaba a su cargo.
La protesta de los vecinos fue pacífica, ya que solo le colocaron cantados y cadenas a la puerta del templo, para evitar que el sacerdote volviera a entrar.
Emilio López, Antonio Martínez, Germán Alvarado y René Álvarez, entre otros feligreses, explicaron que desde hace tres años hubo confrontaciones con el representante de la diócesis de Texcoco, ya que “nos llamaban borrachos, ladrones y malos comerciantes” en plena misa.
Todas las ofensas fueron perdonadas por la población católica de San Bernardino, pero la “gota que rebasó el vaso” fue cuando se metió con los preparativos de las fiestas patronales del cuatro de marzo, en honor al Señor de Tepaltzingo.
“El párroco estaba en contra de los gastos excesivos, no aprobó los juegos de pirotecnia, celebración con bandas de música, en una misa dijo Dios no quiere música o cohetes”, expresaron.
Los feligreses explicaron que el padre Amancio incurrió en excesos al insultar a los Santiagueros y a las asociaciones religiosas de San Bernardino, entre ellas las que adoran a “San Juditas” o del “Sagrado Corazón de Jesús”, a quien señalaban que solo eran “unas máscaras”.
Además, pretendió manejar a las cuadrillas de los casi 120 Santiagueros y cobrar las cuotas de 300 pesos por cada uno, “él pedía manejar los recursos y asumir los gastos de alimentos, del consumo de energía y servicios, sin embargo que las festividades terminaran a las 22 horas cuando se acostumbra finalizar al filo de la una de la mañana”.
Ante esta situación insostenible, la diócesis de Texcoco decidió no confrontar a la iglesia con la población y anunció la remoción del padre Amancio, el cual acudirá por última ocasión a la Parroquia de San Bernardino para llevarse sus pertenencias, luego se hará un inventario de los bienes inmuebles y una revisión del estado que guardan las finanzas.
Se espera la llegada de un nuevo párroco de quién espera sea respetuoso con los usos y costumbres de los pobladores de San Bernardino.

Te puede interesar
Para Texcoco, 25 obras enmarcadas en el Plan Integral Zona Oriente
los pueblos de San Simón y Tulantongo, Texcoco ya cuentan con nuevos drenajes, obras dentro del Plan Integral
Ejecutan a dos en el camino a Tequexquináhuac, Texcoco