7 mayo, 2026

Reporteros en Movimiento

Información sin censura

Viaje al fondo de mi yo interno…

January 16, 2013 by miguelggalicia

UnO

Comenzar desde el final. Siempre me había gustado hacerlo a la hora de los muertos, pero en esa ocasión todo pintaba para algo diferente. Por ello cerré el libro y guardé un respetuoso silencio. Encendí un cigarro, lo calé e inundé de aire quemado mis pulmones. Cerré los ojos y me perdí en mis pensamientos. Agucé el oído y alcancé los sonidos más lejanos: El viento, los graznidos de aves desconocidas, el crujir de las hojas, el frío devorando las raíces de los sauces, meciendo las ramas, batiendo las copas verdes; un chirrido, removiendo las entrañas de esta casona… mi respiración, mi temperatura, la piel, el humo gris, entrando por los bronquios, saliendo por la bocaza, la nariz, mezclándose con mis pensamientos, enrojeciendo mis ojos… y de la nada, Tú, ahí postrada. ¿Visión o real? Como un ciego sin rumbo me levanto y extiendo mis dedos hacia ti, queriendo tocarte, mas cuando estoy a punto de lograrlo te echas para atrás y en un segundo disminuyes hasta convertirte en una estrella que sin más, da de brinquitos y se va por entre un agujero astillado del portón, por donde entra un rayo de luna…

dOs

Mis ojos se turban ante la visión que acaban de toparse. El cerebro me dice que la deje escapar, y le hago caso. Retomo el libro, es más pesado que antes de descansarlo. La piel de la tapa es diferente, el lomo, el color, la textura; parece tan antiguo que supongo es más viejo que yo. Lo abro y descubro una caligrafía extraña; no a reconozco. Hojeo y encuentro en la cuarta página, justo debajo del segundo párrafo, un grabado que muestra a un monstruo que sí he visto, pero no recuerdo dónde.

Aunque un aire helado me paraliza, sigo con mi lectura. Mis manos despiertan y se mueven con voluntad propia. Las dejo hacer, y como si la tinta supiera, qué la recorre, realza sus bordes y responde al contacto. Las líneas se mueven, responden al tacto de mis dedos, se retuercen y casi podría jurar que gimen de algo que parece placer. Sinuosas se trenzan, tensan; con ojos trémulos siento —por primera vez percibo sensación alguna— cómo se adhieren a mis nudillos, suben y bajan con ritmo cadencioso… los ¿chupan?… ¿los masturban?… ¿los poseen?… Los arrancan. Pierdo el sentido…

tReS

Sentado sobre la silla. Mis manos descansan sobre las hojas de… ¿papel? Mitad papiro, mitad tinta, intento… ¿arrancarlas? El libro es más grande. De nuevo ha cambiado de aspecto. Es tan grande como la mesa que lo sostiene. Por ojos, tengo mariposas que aletean y luchan por… ¿separarse de mí? Trato de tranquilizarme y me repito que estoy parpadeando, sin embargo cuando al fin logro controlarlas se me… ¿escapan? de la cara y puedo verlas volar frente a mí. Mi rostro deforme, sin cuencas siquiera, mi cuerpo de papel, de alas deshuesadas. Los seres alados son de una belleza estremecedora, planean por toda el estudio y descienden sobre mis antebrazos. Sigo… ¿atrapado? Pero no estoy atado al libro; me estoy… ¿convirtiendo en él? La tinta… ¿despierta? Y vuelve a… ¿tomarme? La superficie se transforma en una capa de fina obsidiana. Cuando las alas de mis ojos la tocan, el vidrio negro muta a un espejo de agua negrísima que me succiona como arena movediza. Lucho hasta que el cansancio me… ¿enloquece?; no obstante tanto esfuerzo sigo… ¿sumergiéndome? Decido que es mejor no moverme. La razón me ordena: ¡reza! Pero nunca supe cómo hacerlo. No entiendo cómo pero el libro me… ¿deglute?

CuATro

Debajo de la superficie impera el color amarillo. Los tonos ocres me indican, a través de la piel, que es un lugar cálido. Mis manos siguen buscando, me arrastran, y en el desespero intento… ¿arrancarlas? Las muerdo, caigo, y como puedo ruego a mi Dios que mis pies encuentren algo, lo que sea, para poder cortarlas. Nada funciona. Desde lo alto de un risco, mis ojos/mariposas me observan con la paciencia de zopilotes. Seguro les doy lástima. Evidentemente no puedo llorar, así que grito. La tarde cae y mis extremidades se toman un descanso. Hemos recorrido muchos valles, cañadas, hasta que al fin me… ¿llevan? a una cueva húmeda. Mis dedos… ¿olfatean? Y saben que han llegado al lugar adecuado. Imploro que me dejen en paz, que ya no puedo. Les importa un rábano y en volandas llegan/llegamos al fondo de esta caverna. Sobre la pared altísima —mis mariposas me… ¿ven? Desde un sitio tan alto que me… ¿veo? diminuto. Y como si deseasen… ¿alimentarse? Descubren un tesoro, durante miles de años buscado: La misma caligrafía que observé por primera vez al abrir el libro, labrada en piedra… me sorprende que ahora puedo entenderla; es un idioma muerto. Es más antiguo que yo y el libro juntos. Son frases perdidas en la memoria, de escritores que jamás podrán ver la luz:

“Perderse en tu sonrisa es tan fácil, como caminar en el desierto; bajo el sol abrazante aún a sabiendas de que podrías encontrar la muerte…”

“Nunca existí, ni en la sombra ni en la luz. Nunca fui. Sólo si tus labios me nombran podré ser…”

“En las cavernas de tu interior buscaré la luz que me lleve al último túnel de tu deseo, y ahí permaneceré hasta que me convierta en una parte tuya…”

“Acostados uno frente al otro, mirando nuestras miradas, exhaustos, oliéndonos, bebiéndonos, perdiéndonos, ahí, hechos de piedra y ceniza, muertos de vida, muertos de amor, hasta que el planeta estalle en mil pedazos…”

“Te amo por dibujar una sonrisa en mi rostro cada día… Te amo porque al pensarte me sacas de mi marasmo… Te amo porque cimbras mi ser cada vez te leo… Te amo porque siempre te tuve guardado y al verte me di cuenta de lo que había perdido… Te amo porque eres parte de mí… Me duermo y me despierto contigo… Te respiro todo el tiempo…”

cINCo

Sin terminar de leer, la joven arruga el entrecejo. Algo no le ha gustado de la lectura y cierra el libro con desgano. No lo sabe, pero ha estado a punto de terminar el hechizo que me tiene preso debajo de este espejo de líquido negro donde permanezco desde hace miles de años…

Descubre más desde Reporteros en Movimiento

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo