Aunque el Estado de México se encuentra entre los mejor calificados de acuerdo con el índice de recaudación fiscal, esto no es suficiente para que la entidad cuente con los recursos económicos suficientes para hacer frente a las necesidades de su población.
La base de contribuyentes es reducida, y por lo tanto, el aumento en los gravámenes fiscales afectaría únicamente al sector de la población que ya se tiene cautivo.
Adicionalmente es necesario considerar como problema real que la evasión es muy fácil y rara vez es descubierta y menos aún se castiga, independientemente de la deficiente planeación del gasto.
Y se espera poco recurso para el próximo año, ya que calculan un incremento en los ingresos del solo 5.29 por ciento, el más bajo en los últimos siete años incluso de lo programado en la Ley de Ingresos del Estado de México para el Ejercicio Fiscal de 2009, a pesar de que en ese año, todas las economías enfrentaban una severa crisis económica. Es decir, pocos ingresos pocas obras.
Sin duda será un año difícil para los nuevos ayuntamientos que tendrán que amarrarse el cinturón pues además de que “papa gobierno” no tendrá de donde prestarles dinero, tampoco los diputados locales les van a permitir endeudarse como a sus antecesores con “manga ancha” y cargo a sus sucesores de dos o tres administraciones. Y encima tienen que ver como pagar las deudas heredadas. luisayalaramos@yahoo.com.mx

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