3 abril, 2026

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**SU CONSUMO PROVOCA OBESIDAD Y ENFERMEDADES

TEPETLAOXTOC, Méx.- El mayor consumo de refrescos lo hacen las mujeres, ya que se incremento en 300 por ciento en su dieta, mientras para los adolescentes, aumentó en más de 100 por ciento, estimó el diputado federal, Omar Antonio Borboa Becerra,  quien reconoció que es el principal motivo de obesidad y sobre peso en los mexicanos.

Mujeres en la zona mazahua o en la región de habla nahua, así como en zonas urbanas como Naucalpan, Tlalnepantla, Valle de Chalco y Texcoco mantienen alto consumo de refrescos.

El legislador señaló: “un mexicano consume cada año, en promedio, 163.3 litros de refresco, de los cuales 75 por ciento es de cola”.

Recordó que según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el refresco aporta 21 por ciento de las calorías que se consumen en todo el día, cuando lo recomendado es de sólo el 10 por ciento, lo que explica su contribución a la obesidad.

El diputado advirtió que por la ingesta creciente de refrescos aumentaron los casos de diabetes y la obesidad temprana entre niños y jóvenes, por ser bebidas elaboradas con sacarosa, glucosa y fructosa, que afectan el páncreas y que fácilmente llegan al flujo sanguíneo para integrarse a los tejidos y convertirse en grasa.

De acuerdo al legislador, de 1999 a 2006 el incremento en el consumo de refresco y bebidas azucaradas entre los adolescentes aumentó más de 100 por ciento, mientras que en las mujeres alcanzó hasta un 300 por ciento, insistió.

Explicó que los refrescos de cola no tienen ningún valor nutritivo, ni vitaminas, proteínas o minerales, pero sí gran contenido de endulzantes, aditivos, conservadores y colorantes.

Respecto a los refrescos de dieta, advirtió que diversos estudios señalan que ingerir sustitutos de azúcar o azúcar sintética en grandes cantidades provoca daños cerebrales, pérdida de memoria y confusión mental.

Explicó que el gas utilizado para elaborar refrescos es ácido fosfórico, que elimina el calcio de la dentadura y los huesos. Otro es el gas carbónico, que irrita la mucosa gástrica y provoca adicción psicológica. Además, el color que se usa es el aditivo E-150, el cual puede producir anemia, depresión y confusión, así como hiperactividad y alteración en los niveles de glucosa en sangre.

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