17 junio, 2026

Reporteros en Movimiento

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¿RESTAURACIÓN?

Por José Luís Hernández Jiménez

 

Dicen algunos de esos que les denominan “intelectuales”, que con la asunción de Enrique Peña Nieto como Presidente de la República, a partir del 1 de diciembre del 2012, se va a restaurar en el país, el viejo régimen priísta. Yo, estimados cuatro o cinco lectores, tengo mis dudas al respecto.

Y tengo mis dudas porque dicho viejo régimen, nunca se ha ido por completo.

Cierto que en 1968, el viejo régimen sufrió un primer susto merced al Movimiento Estudiantil Popular de aquel año; Diecisiete después, en 1985, “gracias” a la naturaleza, y sobre todo en la capital, quedó mas que claro que, como estaba, ya no daba para mucho, pues los ciudadanos capitalinos, lo rebasaron por mucho; En 1988, tal régimen quedó muy “cuarteado” luego de los comicios federales de ese año; Se recompuso un poco pero…

Pero en 1997 – cuando el PRI perdió el poder en el Distrito Federal y la mayoría simple en la Cámara de Diputados – pero sobre todo, a partir del año 2000 – cuando el ex Partido de Estado perdió la Presidencia de la República – se empezó a vociferar con triunfalismo rojo, amarillo y azul, que el “dinosaurio” (como también llamaban al viejo partido tricolor), había muerto. Y que de ahí en adelante, todo sería color de rosa mexicano. Con dicha percepción, errónea digo yo, es explicable que ahora que el PRI vuelve a la Presidencia, aquellos afirmen que se restaura el viejo régimen.

Para darse cuenta de su error, hubiera bastado con que esos de que les hablo, mis estimados, hubieran comprado unos lentes baratos, con poco aumento, para mirar bien lo que ha venido sucediendo desde 1997 a la fecha. Auque sea, hubieran observado las estadísticas. Solo con eso habrían caído en la cuenta de que, incluso en el lapso señalado, el PRI como tal, ha seguido gobernando y legislando, la mayor parte del país.

Pero hay otras evidencias de mi dicho. Por ejemplo, cuando el PRD ganó el DF, en 1997, se dio un fenómeno curioso (aunque muy perjudicial para dicho Partido): Prácticamente toda, o casi toda, la clientela electoral del PRI, líderes corruptos incluidos, se pasó al PRD. Todas sus complicidades también. Similar situación se dio en todos aquellos lugares en donde ganó “la izquierda”.

Y no se diga a nivel federal, sobre todo a partir del año 2000, con el caso del PAN. Su crecimiento exponencial, igual fue provocado por muchos (ex) priístas, algunos muy visibles, otros no tanto. El PAN mi siquiera pudo (¿o no quiso?) empujar al país hacia una transición democrática como muchos exigían. Se conformó con la alternancia. Todo el entusiasmo ciudadano del año 2000, este Partido lo convirtió en un “quítate tú para ponerme yo”. El Presidente Fox bien lo sintetizó en una frase: “se trata de hacer lo mismo pero un poco mejor”.

La conclusión, en ambos casos, PRD y PAN, fue similar. En su forma de gobernar – y de legislar – no se diferencian gran cosa de la manera en que lo hace el PRI: Cambiaron personas, aunque no muchas; y cambiaron algunas formas. Y otras empeoraron.

Por eso, fenómenos creados, reforzados y promovidos en la era priísta, como la corrupción, el clientelismo, el corporativismo, el patrimonialismo, el paternalismo, el caudillismo y uno de sus disfraces, o sea, el presidencialismo disminuido y todo, y hasta le ineficiencia gubernamental y legislativa, siguen tan campantes y boyantes en nuestro país.

Por eso las soluciones a los grandes problemas nacionales, como la injusta distribución de la riqueza y el educativo, por citar solo dos, no se miran a la vista.

Cuando en 1997 y 2000, el PRI empieza a perder poder real frente a sus oposiciones, el mandato del electorado fue muy claro: hay que desmontar la estructura del viejo régimen, para construir uno nuevo. Eso significaba, a mi parecer, desmontar el sindicalismo charro para fomentar la creación de un sindicalismo libre y democrático; terminar con el clientelismo electoral y social, con el patrimonialismo y el paternalismo, para, en su lugar, construir ciudadanía; Combatir en serio la corrupción y la impunidad, para, en lugar de ello, edificar el estado de derecho y…nada. No pudieron o no quisieron.

Si aquel mandato no fue claro para todos, se debió en gran medida a la euforia, al triunfalismo, de no pocos “intelectuales” que, desde sus respectivas trincheras, gritaban que “¡el PRI había muerto!”. Quizá por eso, o también por eso, las oposiciones no hicieron la tarea. Lo cierto es que no, el PRI nunca murió porque además, ya no era un partido político sino una cultura política muy arraigada.

La mayoría del electorado, como parte de la sociedad, ha sido sabio, comparado con esos “intelectuales” y con la clase política en general. Porque cuando la sociedad se decidió – 1997, 2000 – quitó gran poder al PRI, dando oportunidad a que las oposiciones de izquierda y de derecha, ocuparan el lugar que aquel disfrutó por mucho tiempo. Pero ésas, las oposiciones al PRI, no han dado (no dimos) el ancho. Les quedó grande el paquete. Ha sido demasiado para ellas. Entonces ese mismo electorado, ha decidido que regrese el PRI, por lo pronto, a la Presidencia. Tal vez diga que mas vale el malo por conocido, que los buenos por conocer.

Pero lo pendiente, mis estimados, sigue pendiente, valga la redundancia. Los ciudadanos estamos obligados a no quitar el dedo del renglón. Hay que acabar con esos fenómenos político – sociales, citados (clientelismo, etc.). Y exigir, a todos los gobernantes y representantes populares, del Partido que sea, que cumplan con sus obligaciones. Todos ellos son empleados de la ciudadanía. Viven de los impuestos que todos pagamos. Y así, entre todos, sobre todo ahora que regresa el PRI a la Presidencia, seguir empujando para que el viejo régimen de veras se acabe por completo algún día no muy lejano e ir construyendo uno nuevo ¿va?

De todas formas, aunque quisieran restaurar al viejo régimen, como lo conocimos en el pasado, no se podría. La sociedad mexicana cada día está más despierta, más exigente, mas vigilante. Sobre todo los jóvenes. Eso creo.

Notitas.- Una.- Que al aparatoso y ofensivo operativo de seguridad ejecutado alrededor de la Cámara de Diputados, para antes y durante la toma de posesión del Presidente Peña Nieto, le pusieron como nombre “el miedo no anda en burro”. Dos.– Que por cierto, el 1 de diciembre, el PRD y Morena compiten para ver quien protesta mejor contra lo que ellos mismos denominan “la imposición de Peña Nieto”. ¡Vaya concurso! Tres.- Que algo le falló al Presidente Calderón quien dice que él “trabajó al máximo de sus capacidades” para ser el Presidente del empleo y de la seguridad y…” , pues logró lo contrario. ¿Le fallarían sus capacidades? Cuatro.- Que el miércoles 28 de noviembre a las 17 horas, se lleva al cabo la Mesa Redonda titulada “Las Redes Sociales en la Transformación Social”. Participan: David Gershenson, Heriberto Paredes, Javier Armas, Mauricio Bernards, Mikel Farah y Laura Barreiro. Organiza el MTS y que estamos invitados. La cita es en el auditorio de la Escuelo de Estudios Superiores en Educación, ubicado en la calle de Benito Juárez No. 108, Col Albert, cerca del metro Portales, en el DF. Cinco.- Que qué chulada de Alameda Central, en el DF, pues su remodelación nomás costó 243 millones de pesos. Seis.- Que hubo aumento al Salario Mínimo General: alcanza para un taco más al día. Siete.- Y que si ya se decidieron, estimados cuatro o cinco lectores, a hacer ejercicio cotidianamente, como dios manda. Cambio y fuera.

Email: hernandez-jimenez2012@hotmail.com

México D. F. a 25 de noviembre de 2012.

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