Óptica Ciudadana
“…SÍ SE OLVIDA” (*)
Por José Luís Hernández Jiménez
Todos coinciden en que la aparición de luces de bengala en el cielo de la Plaza de las Tres Culturas, desencadenó la balacera que convirtió el mitin estudiantil del 2 de octubre en la tragedia de Taltelolco.
A las cinco y media de dicha fecha, miércoles, de 1968, unas 10 mil personas se congregaron en la explanada de esa Plaza para escuchar a los oradores estudiantiles del Consejo Nacional de Huelga (CNH) que, desde el balcón del tercer piso del edificio Chihuahua, se dirigían a la multitud. El ambiente era tranquilo a pesar de que la policía, el ejército y los granaderos, habían hecho un gran despliegue de fuerza. Jóvenes estudiantes repartían volantes, hacían colectas en botes con las siglas CNH, vendían periódicos y carteles y, en el tercer piso del edifico citado, también había periodistas, incluyendo extranjeros que venia a cubrir las Olimpiadas que se inaugurarían 10 días después.
Un muchacho hizo las presentaciones. Otro, de la UNAM, dijo “El Movimiento va a seguir a pesar de todo”; Otro del IPN: “…se ha despertado la conciencia cívica y se ha politizado a la familia mexicana”; Una muchacha, que impresionó por su extrema juventud, habló de las brigadas. Los oradores atacaron a los políticos, a algunos periódicos, propusieron un boicot contra El Sol. Desde el tercer piso se anunció la llegada de un grupo de trabajadores, los cuales fueron recibidos con aplausos, con una manta en la que se leía: “Los ferrocarrileros apoyamos el Movimiento y desconocemos las pláticas Romero Flores- GDO”.
Habló el estudiante López Osuna (Florencio). Luego, cuando otro estudiante de apellido Vega (David), anunciaba que la marcha programada hacia el Casco de Santo Tomás, no se iba a llevar al cabo, en vista del despliegue de fuerzas públicas y de la posible represión, surgieron en el cielo las luces de bengala. Entonces se oyeron los primeros disparos. La gente se alarmó. A pesar de que los líderes del CNH, desde el tercer piso del edificio Chihuahua – en particular Eduardo Valle, El Búho, tercer orador programado, que ya no habló – gritaban por magnavoz: “No corran compañeros, no corran,…no se vayan…calma,…es una provocación,…”, la desbandada fue general. Huían despavoridos, muchos caían en las ruinas prehispánicas, frente a la iglesia de Santiago Tlatrelolco. Se oía el fuego cerrado. La Plaza de las Tres Culturas, se convirtió en un infierno.
Los disparos surgían por todos lados, las ráfagas zumbaban por todas partes, lo mismo de lo alto de un edificio de la Unidad Habitacional que de la calle, donde las fuerzas militares en (unos 300) tanques ligeros, yips y vehículos blindados, lanzaban ráfagas de ametralladora casi ininterrumpidamente. Repelían, dijeron, el fuego de francotiradores apostados en las azoteas de los edificios. El mismo General José Hernández Toledo, uno de los Jefes del operativo, fue herido en el pecho. Se calcula que participaron unos 5 mil efectivos, entre soldados y policías de civil. Tenían como contraseña un pañuelo envuelto en la mano derecha. El fuego intenso duró 29, 30 minutos ó más. Luego disminuyó. A la media noche aún se oían esporádicos balazos.
Hubo heridos, en calidad de detenidos (400 se llegó a decir) en la Cruz Roja, en la Cruz Verde, en el Hospital Central militar, en el Campo Militar número Uno. También hubo muertos. Y dos mil detenidos, aunque al final solo quedaron 165, purgando “delitos”. Cuatro días después, un manifiesto firmado por el CNH afirmaba que “…el saldo de la masacre es que han muerto cerca de 100 personas, los heridos cuentan por miles”. Aunque el mismo día por la tarde, el mismo CNH afirmó que “las fuerzas represivas causaron la muerte a 150 civiles y 40 militares”. The Guardian, diario inglés, dio otro dato: “hubo probablemente 325 muertos”. Ese mismo dato aparece en Posdata, poema de Octavio Paz. Y en una canción del Chileno Víctor Jara: “…para que nunca se olviden las gloriosas Olimpiadas, mandó matar el gobierno 400 camaradas…”.
En México no se logró precisar el número real de muertos. Hasta la fecha. Entre datos oficiales y reportes periodísticos, el número oscila entre 20 y 28. Y en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, hay una placa con los nombres de los caídos el 2 de octubre; son 27 personas.
De cualquier forma, no solo ese día, el 2 de octubre de 1968, sino todo el Movimiento, sembró semillas libertarias, democráticas, cuyos frutos en gran medida, hoy los mexicanos, disfrutamos. Esto decía (y recordaba) yo, al público asistente a la Mesa Redonda titulada “El Movimiento Estudiantil de 1968, Antecedentes y Consecuencias”, llevada al cabo el pasado 27 de septiembre en el Museo Casa de las Culturas, Pasión por Iztapalapa. Ahí tuve el honor de acompañar a dos dirigentes históricos de dicho Movimiento, y hoy dos de mis grandes cuates, Luís Tomás Cervantes Cabeza de Vaca y Salvador Ruíz Villegas.
Sirva lo dicho, estimados cuatro o cinco lectores, para recordar algo de lo que no debemos olvidar, ya que como están las cosas – con todo y las marchas rituales que cada año ocurren – en una de esas el 2 de Octubre sí se olvida. ¿O no?
(*) El texto anterior es un resumen, de un relato de “E.P.”, que aparece en el libro La Noche de Tlaltelolco, de Elena Poniatowska, pp., 166 a 170. Editorial Era, 3ª reimpresión, 2000.
Notitas.- Una.– Que, aunque falta el Vo. bo., de la Cámara de Senadores, la de Diputados aprobó lo que se dio en llamar la Reforma Laboral (la primera en 42 años), con un saldo deficitario: la libertad y la democracia sindicales y el Salario Mínimo General SUFICIENTE, siguen sin nacer en México; el charrismo y la opacidad de los grandes sindicatos, siguen igual de campantes. Por su parte, quienes se dicen defensores de los trabajadores, las izquierdas, no solo votaron en contra de la derogación de la cláusula de exclusión y algunos otros cambios benéficos, sino se les olvidó que los debates se ganan con ideas, argumentos y propuestas, no con insultos, descalificaciones y tomas de tribuna. Y, de paso, inician así, ¡otra vez!, la dilapidación de su capital político electoral ganado el 1 de julio. Dos.- Que el periódico Imagen de Veracruz y su Sitio Imagen del Golfo, me dieron hospedaje como articulista durante diez meses. Ya no. Se cerró un ciclo. Y yo, como dios manda, les doy las gracias. Tres.– Que el martes 9 de octubre, a las 19 horas, el Maestro Jorge A. Villamil Rivas, imparte la Conferencia “El Fenómeno Religioso”. Estamos invitados. El domicilio del evento es calle Concepción Béistegui 107, colonia del Valle, en México DF. Organiza: “Por el Cambio con Dignidad AC”. Cuatro.- Que, por octava ocasión, vuelve a México, el Si Fu Shi Yan Ming, “Hijo Pródigo del Templo Shaolín”, según la Revista Time, ó “el Número Uno del Arte Marcial” según People and Arts, National Geographic y Discovery Channel, ó “El Número Uno de los Superhumanos”, de Stan Lee en History Channel, ó “El Monje del Kung Fu”, la “Joya Cultural de China”, el Ex Jefe de entrenadores de los Legendarios Monjes del Templo Shaolín, de China, a dirigir otro Retiro de Artes Marciales Chinas (Kung Fu, Tai Chi, Chi Kung). Es del 18 al 21 de octubre. Que están todos invitados. Y como es mi maestro, pues ahí estaré. ¿Van? Solo recuerden, mis estimados (as), que tal Retiro equivale a correr cuatro maratones en cuatro días. Cinco.- Que se murió a los 95, Eric Hobsbawm, gran historiador y filósofo, que con sus 4 tomos “La Era de…”, se dedicó a explicarnos el mundo de los siglos XIX y XX. Seis.- Que ustedes a quién le van en Venezuela (7 de octubre), ¿a Chávez o a Capriles? Yo mejor no apuesto.
Email: hernandez-jimenez2012@hotmail.com
México D. F. a 1 de octubre de 2012.

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