
Por. Alexandra L. Lázaro/ Reporteros en Movimiento.com.
14:15 hrs.
Ciudad de México, a 22 de octubre de 2026.— En los últimos días, la presencia de pequeños insectos conocidos popularmente como “trips” ha encendido las alarmas y despertado la curiosidad entre transeúntes y vecinos de diversas zonas de la capital del país.
Estos minúsculos diminutos —algunos más largos y otros más cortos, de apenas entre 1 y 2 milímetros de longitud— parecen abundar sobre la vestimenta, la piel y, principalmente, en la vegetación urbana.
Reportes ciudadanos han detectado concentraciones y pequeñas plagas de estos insectos en áreas verdes y arbustos de al menos tres alcaldías emblemáticas de la ciudad: Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Benito Juárez, con una frecuencia notoria en colonias como Del Valle (especialmente en la zona de Del Valle Norte), Narvarte y la Roma, donde el follaje arbóreo y los parques son abundantes.
¿Qué son los trips y por qué hay tantos?
De acuerdo con especialistas en entomología, los trips son organismos pertenecientes al orden Thysanoptera (tisanópteros).
Se trata de una de las familias más diversas de insectos, cuya biología está estrechamente asociada a las plantas, las flores y los hongos, de los cuales se alimentan extrayendo sus fluidos o nutrientes celulares.
Expertos recuerdan que estos organismos siempre han habitado en los ecosistemas de la ciudad; sin embargo, su visibilidad masiva reciente responde a una combinación de factores climáticos y estacionales. La extensión de la época de lluvias durante este año, sumada al incremento paulatino de las temperaturas que suele registrarse en las zonas urbanas, creó el microclima propicio para que muchas de sus especies se beneficien, aceleren su ciclo reproductivo y entren en una fase de dispersión masiva aprovechando las corrientes de aire.
Inofensivos para el ser humano
Especialistas descartan peligros
Pese a la preocupación o prejuios iniciales de la ciudadanía al notar decenas de estos animales revoloteando o adhiriéndose a la ropa, los científicos aclaran que no implican ningún peligro para el ser humano.
A diferencia de vectores como los mosquitos, los trips no son hematófagos (no se alimentan de sangre) ni transmiten enfermedades a las personas.
La única molestia que pueden causar es una ligera irritación o comezón pasajera al entrar en contacto con la piel sensible o si llegan a colarse accidentalmente en los ojos debido al viento, situación que se resuelve lavando la zona con abundante agua y jabón.
El llamado. Difundir información y evitar fumigaciones innecesarias.
Especialistas e investigadores destacan la importancia de difundir de manera pedagógica qué son estos insectos, mostrar su morfología, explicar sus ciclos de vida y reconocer las funciones ecológicas que desempeñan.
Hacen un llamado enfático a la ciudadanía y a administraciones locales a evitar el uso de sustancias químicas o fumigaciones innecesarias.
El rociado indiscriminado de pesticidas o insecticidas resulta perjudicial, pues no solo puede hacer que los trips desarrollen resistencia, sino que destruye a sus depredadores naturales (como las catarinas o mariquitas) y contamina el ecosistema urbano.
Ante el avistamiento de estos visitantes diminutos, la recomendación principal de la comunidad científica es guardar la calma, sacudir la ropa al volver a casa y permitir que el ciclo natural y el cambio de clima regulen nuevamente su población.

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