
* Hechos y realidades que forman parte de la radiografía de los servicios médicos.
Por: Alejandro César Vázquez.
14:50 hrs.
Valle de México. 21 de Octubre de 2026.— El Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada México Oriente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es el timón del país. El más grande, el más conflictivo y el más codiciado. La escuela de cuadros y el espejo de la descomposición.
Son 58 municipios, desde la zona de los volcanes, Amecameca, Atlautla y Ecatzingo, hasta el corredor más densamente poblado del país: Chalco, Ixtapaluca, Los Reyes La Paz, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Texcoco, Teotihuacán, Tecámac, Zumpango, Apaxco y toda la franja industrial de Tlalnepantla, Naucalpan, Atizapán, Cuautitlán y Cuautitlán Izcalli.
Tres subdelegaciones
Tlalnepantla de Baz, Ecatepec de Morelos y Los Reyes La Paz. Más de 40 Unidades de Medicina Familiar y ocho Hospitales Generales de Zona. Más de cuatro millones y medio de derechohabientes cautivos. Por eso, de aquí han salido titulares, jefes de prestaciones y directores normativos. Es la promotora de cargos.

Pero también es la radiografía más cruda de lo que está podrido. Porque el tamaño que la hace importante también la hace ingobernable. Y la ingobernabilidad se paga en los servicios.
En el Hospital General de Zona 76, en San Pedro Xalostoc, Ecatepec, sobre la carretera federal México-Pachuca, el personal todavía habla en voz baja de la cama 317 del tercer piso. Ahí, el 29 de noviembre de 2022, una paciente de 38 años, diagnosticada con edema cerebral y en estado de coma, fue víctima de abuso sexual. El agresor no fue un intruso, sino un auxiliar de enfermería de la propia unidad, identificado por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México como Mario Alberto S., de 34 años. Fue sorprendido en flagrancia por una compañera enfermera. Huyó y permaneció prófugo hasta que fue localizado en Tecámac y detenido en enero de 2023. El IMSS informó que le rescindió el contrato. Hasta ahí. No hubo posicionamiento público del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, Sección V Estado de México, que controla México Oriente. No hubo protocolo de reparación integral para la víctima. El expediente se cerró en lo administrativo. El hospital siguió igual.
El mismo patrón se observa en el parque vehicular. En 2025, cámaras de seguridad en Cuautitlán Izcalli, municipio que forma parte del territorio de México Oriente, captaron una ambulancia oficial del IMSS, con logotipos y número económico visibles, estacionada sobre la calle Dios Primavera, colonia Sección Parques, mientras descargaba cajas de loseta y material de construcción. No era una emergencia, sino una mudanza particular. El video se viralizó.
La respuesta fue un boletín genérico de tres líneas en el que se decía que se reprobaba cualquier uso indebido. No hubo nombre del operador, no hubo sanción del Órgano Interno de Control ni revisión de bitácoras. Trabajadores de base consultados, que piden anonimato por temor a represalias del sindicato, relatan que es una práctica común que unidades de traslado terminen los fines de semana haciendo fletes y acarreos para casas de funcionarios.
Esa tolerancia es la que sostiene al SNTSS, Sección V. En México Oriente, el sindicato no es un contrapeso: es un cogobierno. Cuando hay una denuncia por negligencia médica, acoso sexual o robo de medicamentos en la UMF 93 de Cerro Gordo o en el Hospital 68 de Tulpetlac, el mecanismo es el mismo. El sindicato interviene no para sancionar, sino para mover. El trabajador señalado es cambiado de turno o de hospital, pero conserva la base y el salario. El expediente laboral se limpia. La víctima es la que tiene que irse. Así se han encubierto casos que han llegado a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y a la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED). Las recomendaciones se acumulan, pero no se traducen en sanciones porque, según esta visión, el costo político de enfrentarse a la Sección V es más alto que pagar la indemnización.
Las irregularidades más costosas no están en la camilla ni en la ambulancia, sino en la ventanilla y en la caja. La recaudación en México Oriente es una de las más ineficientes del país. Las tres subdelegaciones tienen un rezago histórico en afiliación y fiscalización. Gasolineras completas sobre la Texcoco-Lechería, la México-Pachuca y la Vía Morelos; restaurantes de cadena en Ciudad Jardín, Las Américas y Plaza Aragón; empresas de transporte y logística en Tultitlán, Cuautitlán y Tepotzotlán; talleres y maquiladoras en Naucalpan y Atizapán operan durante años sin asegurar a sus trabajadores o asegurándolos con el salario mínimo, cuando sus nóminas reales son del doble o el triple. Los auditores llegan, levantan actas y terminan negociando convenios de cinco mil pesos. El patrón sabe que no pasa nada. El Instituto deja de percibir cientos de millones en cuotas obrero-patronales. El trabajador, cuando llega enfermo a la 76 o a la 68, aparece como no vigente, sin semanas cotizadas y con un salario inferior al que realmente gana. La simulación salarial es el deporte nacional de México Oriente.
A esa evasión se suma el otro fraude que desangra al Instituto: la simulación de viudez y de pensiones. En las ventanillas de Prestaciones Económicas de Ecatepec y Los Reyes La Paz, el tema es vox populi.
Gestores externos, presuntamente coludidos con personal interno, arman expedientes de concubinatos inexistentes, matrimonios apócrifos con actas de municipios alejados de la zona de los volcanes y casos de supuestas viudas que nunca vivieron con el fallecido.
Se simula la dependencia económica, se presentan dos testigos falsos y se otorga una pensión por viudez que dura veinte o treinta años.
Cada expediente cuesta entre 30 mil y 80 mil pesos al gestor, pero le deja al beneficiario fraudulento más de un millón de pesos a lo largo del tiempo. Cuando un caso es detectado, el expediente se pierde o se archiva.
No hay denuncias penales. La Sección V vuelve a aparecer como dique: si tocas a un trabajador de Prestaciones Económicas, tocas a toda la sección.
Mientras abajo se evade y se simula, arriba la Jefatura de Servicios de Prestaciones Médicas ha sido un campo de guerra.
El caso de la doctora María de los Ángeles Dichi Romero es el ejemplo. Médica con más de 30 años de servicio, nombrada el 2 de diciembre de 2020 por Misael Ley Mejía como su suplente ante el Diario Oficial de la Federación, denunció en una carta que circuló entre el cuerpo de gobierno un calvario bajo la administración de Josefina Estrada, quien llegó a la titularidad de México Oriente después de Ley Mejía. Encierros de más de 11 horas, retiro de celulares a jefes de servicio, instalación de cámaras para monitoreo punitivo y humillaciones públicas. «Un mal líder que agrede, humilla y abusa de su posición no logra un trabajo en equipo», escribió. Su salida dejó a la jefatura acéfala durante meses.
Por eso México Oriente es promotora de cargos. De aquí salió Víctor Gasca Martínez, internista por la Universidad Nacional Autónoma de México y maestro en Administración de Hospitales, quien hizo su jefatura médica en esta trinchera y que el 16 de abril de 2026 fue nombrado titular en Quintana Roo. De aquí salió Jorge Martínez Torres, quien pasó por Veracruz Norte y Nayarit, así como por Puebla y Yucatán como jefe de prestaciones, y que regresa a México Oriente como titular para probarse en la grande. Quien aguanta México Oriente aguanta cualquier estado. Por eso, la Dirección General siempre manda a sus alfiles a probarse aquí.
México Oriente es el timón del IMSS a nivel nacional. Lo que se permite en Ecatepec se replica en Cancún. Mientras el IMSS presume el Plan Integral del Oriente, con hospitales nuevos en Nezahualcóyotl y Chimalhuacán y la sustitución de la UMF 93 de Cerro Gordo, en la 76 una paciente en coma tuvo que ser defendida por una enfermera y no por la institución; en Cuautitlán Izcalli, una ambulancia cargó losetas en lugar de pacientes; en Tlalnepantla y Ecatepec, cientos de empresas siguen operando en la impunidad sin asegurar a sus trabajadores, y en las subdelegaciones se siguen firmando pensiones de viudez presuntamente simuladas.

Si el Instituto quiere recuperar credibilidad, tiene que empezar por México Oriente: auditoría externa a la Sección V del SNTSS; apertura total de las bitácoras de ambulancias y combustible; revisión de todos los dictámenes de viudez de los últimos cinco años en Ecatepec y Los Reyes La Paz; cruce de información entre el Servicio de Administración Tributaria y el IMSS para detectar a las gasolineras, restaurantes y empresas que operan sin asegurar a sus trabajadores, y sanciones penales, no administrativas. De lo contrario, el timón más importante del país seguirá girando, pero a la deriva. Y quienes pagan el costo no son los delegados que ascienden, sino los derechohabientes de todo el Valle, que llegan a la clínica y descubren que no tienen vigencia porque su patrón nunca pagó.

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