15 octubre, 2026

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Por. Alexandra L. Lázaro / Reporteros en Movimiento. Com.

12:55 hrs.

Puebla. México. 15 de Octubre de 2026.- El complejo prehispánico de Tetelihtic, en la Sierra Norte de Puebla, habría servido para medir el paso del Sol y organizar el calendario agrícola. Es el primero de su tipo confirmado fuera del área maya.

Un conjunto de antiguas construcciones en la Sierra Norte de Puebla guarda una historia sorprendente, hace más de 2 mil 500 años, sus habitantes ya observaban el cielo para medir el paso del tiempo y organizar las actividades agrícolas.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó que el sitio arqueológico de Tetelihtic funcionó como un observatorio solar, considerado el primero de este tipo registrado fuera del área maya.

El hallazgo permite conocer mejor los conocimientos astronómicos de las sociedades prehispánicas y demuestra cómo la arquitectura ceremonial estaba relacionada con la observación de los fenómenos naturales.

Un calendario construido con piedra

La disposición de estas construcciones no fue casual. Su orientación permitía seguir la trayectoria del Sol durante los amaneceres y reconocer fechas importantes del ciclo solar.

Lo más interesante es que el conjunto no se limitaba a señalar los equinoccios.

La estructura alargada ayudaba a establecer referencias para el calendario mesoamericano, particularmente el inicio del ciclo anual en febrero y la temporada de cosecha en octubre.

En otras palabras, la posición del Sol servía como una guía para saber cuándo comenzar determinadas labores del campo y cuándo esperar la recolección de los cultivos.

Más grande que un conjunto astronómico maya.

Un descubrimiento que amplía la historia de México

La confirmación del observatorio de Tetelihtic, anunciada por el INAH el 13 de octubre, coloca a la Sierra Norte de Puebla en el centro de nuevas investigaciones sobre la ciencia y la organización social de las antiguas civilizaciones mesoamericanas.

Más allá de la antigüedad de sus piedras, el sitio revela una forma de entender el mundo en la que el cielo, la arquitectura y la agricultura estaban estrechamente relacionados.

Hace más de dos milenios y medio, observar el amanecer no era solamente contemplar el paisaje: también significaba interpretar el tiempo, anticipar las temporadas agrícolas y organizar la vida de una comunidad.

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