
Por. Lina González / Juan Lázaro /Reporteros en Movimiento. Com.
14:22 hrs.
Ozumba, Estado de México. 15 de octubre de 2026.— Detrás de cada ramo de alhelí, nube o cempasúchil que llega a los altares de Día de Muertos hay meses de trabajo, cuidados y dificultades que enfrentan los productores del campo. En San Mateo Tecalco, comunidad del municipio de Ozumba, esta actividad se ha transmitido por generaciones y hoy busca mantenerse viva pese a los bajos precios, las plagas y los cambios en las lluvias.
Carlos Enrique Maximiliano Castro, de 29 años, es integrante de la cuarta generación de una familia dedicada al cultivo de flores de temporada.
En entrevista con este medio Informativo, de Reporteros en Movimiento, explicó que la producción de alhelí es una de las actividades representativas de la comunidad, donde alrededor de 50 productores mantienen la tradición de sembrar distintas variedades para la celebración de los fieles difuntos.
La cosecha de San Mateo Tecalco abastece no solamente a compradores de Ozumba y municipios de la región de los Volcanes, sino también a comerciantes de Morelos, Ciudad de México y otros estados, como Veracruz, Guerrero e Hidalgo.
La cosecha comenzará a finales de octubre.
Los productores prevén comenzar la cosecha alrededor del 27 de octubre, con la intención de comercializar sus flores desde el día 28 y durante los días previos al Día de Muertos, cuando aumenta la demanda para adornar tumbas, ofrendas y altares familiares.
Maximiliano Castro explicó que el retraso de las lluvias afectó el desarrollo de los cultivos, pues la falta de agua durante las primeras etapas de siembra puede retrasar la germinación y el crecimiento de las plantas.
Cada temporada representa un desafío para quienes trabajan la tierra, ya que deben enfrentar las condiciones meteorológicas, las plagas y los gastos que implica mantener los cultivos hasta que las flores estén listas para venderse.
Una tradición que se remonta a generaciones
La producción de flores para Día de Muertos en San Mateo Tecalco tiene, de acuerdo con los relatos históricos que se conservan entre los habitantes, antecedentes desde la época de la Revolución Mexicana.
Las semillas de distintas variedades habrían llegado principalmente del estado de Puebla, desde donde fueron introducidas para su cultivo en esta comunidad mexiquense.
Con el paso de los años, la actividad se convirtió en parte de la identidad local. La flor de alhelí ocupa un lugar especial entre los cultivos de Tecalco, aunque el joven productor aclaró que sus semillas también provienen de otras entidades.
Desde ahí, los productos llegan a familias y comerciantes que buscan mantener viva la costumbre de adornar los espacios de descanso de sus seres queridos.
Piden valorar el trabajo de los campesinos
Más allá de la cosecha, Maximiliano Castro hizo un llamado a los consumidores y comerciantes para que valoren el esfuerzo que representa producir flores y eviten regatear excesivamente los precios.
“Lo que pedimos es que no regateen mucho en el precio. Solamente uno como productor sabe el trabajo que conlleva, los días y la lucha que se hace por tener esta bonita tradición”, expresó.
Advirtió que los precios bajos pueden desalentar la actividad y poner en riesgo su continuidad, especialmente cuando las pérdidas ocasionadas por las plagas o el clima reducen la producción.
Para los campesinos, explicó, no se trata únicamente de vender flores durante una temporada comercial, sino de conservar una práctica que sus familias han transmitido durante décadas y que permite que miles de personas encuentren en sus altares un símbolo de recuerdo y cariño hacia quienes ya fallecieron.
Anuncian segunda Feria de la Flor y la Artesanía
Como parte de los esfuerzos para promover esta actividad y dar mayor visibilidad al trabajo de los productores, los días 24 y 25 de octubre se realizará la segunda edición de la Feria de la Flor y la Artesanía de San Mateo Tecalco.
Además, el domingo 25 de octubre, a las 8:00 de la mañana, está prevista una carrera atlética que recorrerá un circuito entre los campos de cultivo de flor de muertos, con el propósito de acercar a los visitantes a los espacios donde nace la producción que después llega a los mercados y hogares.
San Mateo Tecalco, comunidad de aproximadamente ocho mil habitantes, busca así preservar una tradición agrícola que forma parte de su historia e identidad.
En vísperas del Día de Muertos, sus productores esperan que la cosecha encuentre compradores que reconozcan el valor de su trabajo, pues detrás de cada flor que adorna una tumba o un altar también está el esfuerzo de las familias campesinas que luchan por mantener viva esta herencia.

Te puede interesar
Preparan reforma para regular motos eléctricas y reducir accidentes en Edoméx
Choque entre motocicleta y combi provoca tráfico intenso en la México-Puebla, a la altura de Puente Rojo
Por tardanza de aspirante a la coordinación municipal de Morena, reporteros abandonan el recinto