
• “En el Itsmo romántizan la idea, los ven como una bendición en las familias, pero no todos los aceptan”.
• “Todavía existe esa parte del patriarcado que siempre quiere ocultar, esconder o correr al hijo que nace muxe y forma parte de la comunidad LGBTY+”: Xomali Ramírez.
Por. Lina González /Juan Lázaro / Reporteros en Movimiento. Com.
16:40 hrs.
Nezahualcóyotl, Edoméx., 10 de septiembre de 2026.— Detrás de la imagen de respeto y reconocimiento cultural que históricamente se ha construido alrededor de la comunidad Muxe del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, persisten problemas de discriminación, exclusión, inseguridad y violencia, algunos de los cuales también alcanzan a quienes forman parte de esta comunidad y viven en el Valle de México.
Así se expuso en una entrevista con este medio de Reporteros en Movimiento luego de una conferencia realizada en Nezahualcóyotl, en el marco de los preparativos de la 6ª Vela Oaxaqueña, organizada por el Comité de Oaxaqueñas Radicadas en el Estado de México (COREM).
Mismo lugar donde se anunció la participación de integrantes de la comunidad Muxe procedentes de Oaxaca, la Ciudad de México y distintos municipios mexiquenses.
¿Qué es una persona muxe?
Las personas muxes forman parte de la cultura zapoteca del Istmo de Tehuantepec y son reconocidas socialmente como una identidad o tercer género, que no necesariamente encaja en las categorías binarias de hombre o mujer.
La propia Secretaría de Cultura federal ha señalado que las muxes no deben ser reducidas a las categorías de mujeres trans u hombres homosexuales, pues su identidad está vinculada con la cultura, la lengua, las tradiciones y las experiencias de la comunidad zapoteca.
Dentro de las comunidades istmeñas, las personas muxe han desarrollado tradicionalmente actividades relacionadas con el bordado, la confección de ropa, la cocina, el comercio, la organización de celebraciones y el cuidado de familiares mayores.
Estudios del INAH también documentan el papel social particular que han tenido dentro de la sociedad zapoteca del Istmo.
Sin embargo, esa presencia cultural no significa que todas las personas muxe sean aceptadas plenamente dentro de sus familias o comunidades.
“Todavía existe esa parte del patriarcado”

En entrevista, Xomali Ramírez, integrante de la comunidad muxe, nacida en la Ciudad de México y actualmente vinculada con la comunidad muxe de la capital y del Estado de México, explicó que existen diferencias importantes entre la situación que viven quienes radican en el Valle de México y quienes permanecen en el Istmo de Tehuantepec.
Señaló que, como ocurre con otros sectores de la diversidad sexual y de género, persisten problemas de discriminación, falta de inclusión e inseguridad, además de crímenes de odio.

“Creo que gran parte de la problemática que presentamos aquí es la inclusión y la inseguridad”, expresó.
De acuerdo con Ramírez, en el Valle de México la vulnerabilidad de la comunidad muxe no siempre resulta tan visible como en algunas zonas del Istmo, donde, afirmó, se han registrado casos de desapariciones y asesinatos de integrantes de esta comunidad, también relacionados con la Comunidad LGNTTY+.
“Han habido desapariciones, asesinatos de varias personas de su comunidad; aparecen a un lado de las carreteras ya sin vida y luego inventan que pudo ser un crimen pasional o un suicidio”, relató.
La entrevistada sostuvo que uno de los problemas es que estos hechos, desde su perspectiva, no siempre son investigados o reconocidos con una perspectiva que considere la identidad de las víctimas, por lo que cuestionó que puedan quedar fuera figuras como el feminicidio o el transfeminicidio cuando corresponda.

Una tradición que no siempre significa aceptación
Xomali Ramírez también cuestionó la idea romántica de que las personas muxe son consideradas automáticamente “una bendición” para sus familias.
Explicó que esa imagen, difundida ampliamente a partir de estudios antropológicos y de la atención que investigadores extranjeros prestaron al fenómeno muxe, no necesariamente refleja todas las experiencias familiares.
“Todavía existe esa parte del patriarcado que siempre quiere ocultar, esconder o correr al hijo que nace muxe”, afirmó.
Aunque reconoció que muchas personas muxe cumplen un papel importante en el cuidado de padres y abuelos y participan activamente en las celebraciones tradicionales, dijo que esto no significa que sean aceptadas plenamente en todos los ámbitos de la vida familiar.
Incluso, señaló que existen restricciones para establecer relaciones de pareja de manera abierta.
De acuerdo con su testimonio, algunas personas muxe que participan en la preparación de alimentos y en las fiestas tradicionales pueden enfrentar rechazo si se conoce públicamente que mantienen una relación sentimental con otro hombre.
“Los muxes que cocinan para las fiestas o que hacen los adornos, principalmente la cocina, no pueden tener una pareja formal, ni que se conozca ni que se sepa que tienen un novio”, sostuvo.
La situación descrita contrasta con la percepción de una sociedad istmeña completamente abierta hacia la diversidad. Investigaciones académicas han advertido que, aunque los muxes cuentan con un papel cultural reconocido, también existen procesos de marginalización y represión, particularmente hacia quienes expresan de manera más marcada una identidad femenina.
La información y conciencia
Para Ramírez, una de las principales herramientas para combatir estas prácticas es la información.
“Yo creo que es concientizar a la gente. La información, muchos de los problemas sociales que tenemos en este país, la información de buena fuente difundida de manera correcta, creo que sería la solución”, planteó.
En ese sentido, consideró necesario que las nuevas generaciones conozcan qué significa ser muxe y que esta identidad no sea vista únicamente como un elemento folclórico de las fiestas oaxaqueñas.
La presencia de la comunidad muxe en el Valle de México también representa una oportunidad para visibilizar una realidad que no se limita al Istmo de Tehuantepec.
Cerca de 80 muxes llegarán a Nezahualcóyotl

Como parte de la 6ª Vela Neza 2026, que se realizará el próximo 26 de septiembre, se prevé la participación de alrededor de 80 personas muxe, provenientes de Nezahualcóyotl, otros municipios del Estado de México, la Ciudad de México y también de Juchitán, Oaxaca.
La celebración forma parte de las actividades impulsadas por COREM para mantener vivas las tradiciones oaxaqueñas entre las comunidades que han migrado al Valle de México.
Durante la conferencia, Carolina Charbel Montesinos señaló que Nezahualcóyotl concentra una importante población con raíces oaxaqueñas y que la festividad busca ser un espacio incluyente para las distintas expresiones culturales y de identidad.
La jornada incluirá una calenda que partirá de la avenida Pantitlán y Vicente Villada y concluirá en el Centro Pluricultural “Emiliano Zapata”, donde se realizará la Vela Istmeña, además de actividades gastronómicas y musicales.
La presencia de la comunidad muxe, sin embargo, dará a esta celebración un significado que va más allá de la música, los trajes regionales y la gastronomía.
También colocará en el espacio público del Valle de México la discusión sobre identidad, inclusión, discriminación y seguridad, problemas que, de acuerdo con sus integrantes, todavía forman parte de su vida cotidiana.

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