25 junio, 2026

Reporteros en Movimiento

Información sin censura

Por José Lázaro G/Reporteros en movimiento

Dicen que la vida no siempre da opciones, pero Don Mardonio Cruz Ríos aprendió a crearlas desde niño.

A los 12 años, cansado de los maltratos en su casa en Cuautepec, Guerrero, tomó una decisión que le cambió el destino: se fue. Sin dinero, sin pertenencias y con lo puesto, caminó durante dos días hasta llegar a Acapulco, buscando una nueva oportunidad para vivir.

Lo que encontró fue el mar… y con él, una nueva vida.

Con el paso de los años, aquel niño asustado se convirtió en un hombre forjado entre olas, sal y sol. Hoy, a sus 82 años, Don Mardonio sigue presente en las playas de Acapulco como parte del paisaje humano que resiste al tiempo.

Con su visor desgastado, se sumerge en el mar como si regresara a su propio hogar. De las profundidades extrae caracoles, conchas y otros objetos marinos que posteriormente vende a turistas.

Su forma de vida es sencilla: no usa teléfono celular, no lleva playera ni sandalias. Camina descalzo, libre, como si el tiempo no hubiera logrado atraparlo.

Entre la rutina de la playa y el ir y venir de los visitantes, Don Mardonio sigue contando su historia sin palabras: la de un hombre que escapó del dolor y encontró en el mar un refugio que nunca lo soltó.

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