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Reporteros en Movimiento
Hay proyectos que nacen de un escritorio y otros que nacen de la necesidad. La Escuela Secundaria “Sentimientos de la Nación” pertenece a estos últimos.
Hace dos años surgió con un objetivo sencillo pero poderoso: brindar educación de calidad a los jóvenes de la Delegación de San Antonio Zoyatzingo y de las comunidades vecinas. Detrás de sus aulas no hay grandes presupuestos ni edificios imponentes; hay maestras, maestros, madres, padres de familia y estudiantes que todos los días apuestan por un mejor futuro.
En entrevista, el profesor Ángel Francisco recordó que el pasado 9 de abril, durante la inauguración del frontón y la cancha de usos múltiples, padres de familia entregaron una solicitud formal a la Presidenta Ivette Topete para gestionar la donación de un espacio que permita fortalecer la infraestructura educativa de la institución.

Lo que ocurrió después no fue una simple gestión administrativa. Fue una demostración de compromiso comunitario.
Del 13 al 17 de abril, profesores y alumnos recorrieron casa por casa las calles de San Antonio Zoyatzingo. Tocaron puertas, dialogaron con vecinos, recopilaron firmas ciudadanas en respaldo a la donación del terreno solicitado para la Escuela Secundaria “Sentimientos de la Nación” e invitaron a los habitantes a participar en la asamblea comunitaria programada para el 17 de abril.
Mientras tanto, el 14 de abril, la Subsecretaría de Educación Básica realizó una visita y revisión de las instalaciones prestadas donde actualmente funciona la institución, validando el trabajo que se ha venido realizando.
Llegó entonces el momento de escuchar la voz del pueblo.

El 17 de abril se llevó a cabo la Primera Asamblea Comunitaria, donde se informó a la población sobre la propuesta de donación del terreno para beneficio de la escuela y se escucharon las opiniones de los asistentes.
Posteriormente, el 25 de abril, se realizó la Segunda Asamblea Comunitaria, nuevamente con participación ciudadana y con un ejercicio abierto de diálogo.
Más tarde, el 30 de mayo, tuvo lugar la Tercera Asamblea Comunitaria, donde se dio seguimiento a los acuerdos alcanzados y se informó sobre el estado de las gestiones realizadas para concretar la donación del terreno.
El resultado fue claro. Según informó el profesor Ángel Francisco, 800 ciudadanos manifestaron su voto a favor de donar el espacio solicitado e iniciar los trámites correspondientes para la donación del terreno destinado a la Escuela Secundaria “Sentimientos de la Nación”.

Más de ochocientas voces que coincidieron en algo fundamental: la educación de los jóvenes merece una oportunidad.
Sin embargo, la historia no termina ahí.
De acuerdo con lo señalado por el profesor, hasta el momento no han recibido los documentos correspondientes a las asambleas por parte de las autoridades auxiliares de la comunidad, integradas por el Primer Delegado Andrés, el Segundo Delegado Daniel Reinoso y la Tercera Delegada Vertta.
La situación ha generado inconformidad entre quienes participaron en el proceso comunitario. Según el propio testimonio, a ciudadanos que solicitaron el acta se les habrían planteado condiciones relacionadas con pagos de panteón, agua y aportaciones para la comunidad.

Más allá de posturas o diferencias, existe una pregunta que hoy resuena entre muchas familias: ¿qué sucede cuando la voluntad de un pueblo no encuentra eco en los documentos que deberían respaldarla?
Porque detrás de esta historia no hay intereses personales ni disputas políticas. Hay estudiantes que sueñan con tener un espacio digno para aprender. Hay madres que desean que sus hijos estudien cerca de casa. Hay padres que creen que la educación sigue siendo la mejor herramienta para cambiar el destino de una comunidad.
Las escuelas rurales y comunitarias suelen crecer a fuerza de sacrificios. Se construyen con cooperación, con faenas, con esfuerzo colectivo y con la esperanza de quienes creen que las nuevas generaciones merecen más oportunidades que las que ellos tuvieron.

Por eso, cuando una comunidad se organiza, participa en asambleas, emite su voto y expresa su voluntad, lo mínimo que espera es ser escuchada.
Hoy la Escuela Secundaria “Sentimientos de la Nación” sigue esperando. Espera documentos, espera respuestas y espera que el proceso continúe avanzando.
Pero, sobre todo, espera que la decisión tomada por el pueblo no se quede únicamente en la memoria de quienes levantaron la mano para apoyar a sus jóvenes.

Porque al final, un terreno puede parecer solamente un pedazo de tierra.
Para una escuela, representa aulas. Para los padres, representa tranquilidad. Y para los estudiantes, representa la posibilidad de construir un futuro mejor.

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