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CDMX, mayo de 2026.- El dinero destinado a la construcción de la Refinería Dos Bocas en el estado de Tabasco hubiera equivalido a duplicar el presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México, la más grande e importante del país, durante seis años consecutivos.
Luis Jorge Galindo, asesor y analista político, aseguró que duplicar los recursos financieros a la Máxima Casa de Estudios del país le permitiría ubicarse entre las 10 mejores del mundo y sacar eventualmente a miles de familias mexicanas de su condición de precariedad.
Ante un auditorio integrado por estudiantes de negocios, educación y humanidades, Galindo detalló que llevar a la UNAM al top 10 mundial tendría impactos benéficos concretos e inmediatos, entre los cuales se encuentran:
Mayor recaudación fiscal para el gobierno a mediano plazo.
Familias que abandonan la pobreza de manera estructural.
Los egresados de Medicina de la UNAM, ejemplificó, perciben hoy en día en su ejercicio profesional un promedio 25 mil pesos mensuales, frente a los 28 o 30 mil pesos de los egresados de la misma carrera de universidades privadas.
“Acortar esa brecha es posible con voluntad política, recursos, inversión y enfoque en la educación”, resaltó.
El analista subrayó que elevar el presupuesto de la UNAM al doble equivaldría tener los recursos anuales de una universidad del nivel de Harvard y propiciaría eventualmente no sólo a mejorar los ingresos de sus egresados, sino también replicar modelos exitosos como los de Singapur y Corea del Sur, naciones que apostaron por la educación y hoy lideran los índices de desarrollo global.
Galindo explicó que nueve de cada 10 estudiantes de la UNAM provienen de familias de bajos ingresos y siete de cada 10 son la primera generación en obtener un título universitario.
Lo anterior permite comprender que invertir más y mejor en educación superior, se convertiría no sólo en una efectiva política social, “sino en la vía más eficaz para romper el ciclo de pobreza en México”.
Finalmente, Luis Jorge Galindo invitó a los jóvenes a desarrollar herramientas clave para su crecimiento profesional: comunicación efectiva, lectura crítica, pensamiento matemático e imaginación.
“La educación no es un gasto: es el único motor probado para transformar un país”, concluyó.

