11 junio, 2026

Reporteros en Movimiento

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* Tiene una vista panorámica fenomenal, pero con pocos visitantes.

* El tesoro Olmeca de su pirámide circular.

* Sus petrograbados en la cima de una montaña 

​Por: Lina González/Juan Lázaro/ Reporteros en movimiento.com.

16:55 hrs.

Jantetelco, Morelos. Mex. 06 de abril de 2026.- Bajo la sombra imponente de dos gigantes de piedra, el Cerro de Chalcatzingo y el Cerro Delgado, yace una de las joyas más enigmáticas del México antiguo. Sin embargo, llegar a ella hoy, en pleno 2026, se siente más como una expedición de descubrimiento que como una visita a una zona arqueológica de relevancia mundial.

 A pesar de su invaluable riqueza histórica, Chalcatzingo —”el lugar más preciado de los Chalcas”— lucha contra el silencio administrativo y la falta de señalización.

​Ubicada estratégicamente sobre la carretera libre Cuautla-Izúcar de Matamoros, esta zona representa el latido olmeca más fuerte fuera de la costa del Golfo. 

Pero para el turista que decide detenerse, el desafío comienza antes de tocar la primera piedra: la señalización es escasa y la publicidad, casi inexistente.

​Un ascenso entre la historia y el vértigo

Para los visitantes más audaces, el verdadero espectáculo no está a ras de suelo.

 Al adentrarse entre la maleza, el polvo y el terreno irregular de las zonas altas, se accede a un museo natural de petrograbados que datan de siglos antes de nuestra era.

Desde las alturas, la recompensa es doble. Por un lado, la vista panorámica permite apreciar la arquitectura del sitio, destacando las pirámides circulares en la parte baja, una rareza arquitectónica que rompe con las líneas rectas del México central.

 Por otro, al girar la vista hacia el horizonte, se recorta la silueta del cerro conocido como la “Cabeza de Gorila”, un guardián pétreo que parece vigilar el valle de Morelos  desde tiempos inmemoriales.

​El “Rey” que nadie visita

Chalcatzingo no es solo un montón de rocas; es un nodo comercial que en el siglo VII a.C. conectaba a Guerrero con el Valle de México.

 Fue aquí donde la arqueóloga Eulalia Guzmán desenterró en 1934 el famoso relieve de “El Rey” (Petroglifo 1), tras una tromba que lavó la tierra y dejó al descubierto a un gobernante sentado dentro de las fauces de un jaguar, rodeado de nubes y gotas de lluvia que simbolizan la fertilidad.

​A lo largo del recorrido, es posible encontrar piezas de un valor incalculable:

​La Estela de la Reina: La representación femenina más antigua en el arte monumental mesoamericano.

​Escenas de Jaguares: Relieves que muestran la lucha y el dominio de la naturaleza sobre el hombre.

La Serpiente Emplumada: Un recordatorio de que los mitos que definirían a Mesoamérica ya se gestaban aquí hace 3,000 años.

​El diagnóstico: Un gigante en el abandono

​A pesar de haber sido declarada Zona de Petroglifos Arqueológicos en 2002, la realidad actual es agridulce.

 Los guías y personal local, aunque entusiastas, cuentan con recursos limitados para explicar la complejidad del sitio, que rivaliza en importancia con centros como La Venta o San Lorenzo.

“Es un lugar maravilloso, pero parece que se les olvidó ponerlo en el mapa”, comenta un visitante que recupera el aliento tras bajar de los peñascos. 

La falta de mantenimiento en los senderos y la erosión que amenaza algunos grabados —deteriorados incluso por antiguos moldes de estudio— exigen una intervención urgente.

De hecho la magnífica naturaleza destacada por dos árboles exóticos color amarillo suelen traer la mirada de los visitantes.

​Chalcatzingo sigue ahí, resistiendo al pie de su montaña hendida, esperando que el gobierno y el turismo volteen la mirada hacia este rincón de Morelos.

 Es, sin duda, un viaje al origen de nuestra civilización, pero uno que requiere botas resistentes, espíritu aventurero y, sobre todo, una voluntad institucional que hoy brilla por su ausencia.

​Las estructuras circulares 

 La estructura 4 de la zona es una de las construcciones más grandes del Preclásico, con 70 metros por lado, donde se han hallado entierros de élite con espejos de magnetita y joyas de jade.

La zona arqueológica de Chalcatzingo, en Morelos, México, destaca por sus vestigios olmecas del periodo Preclásico (1200-400 a.C.), incluyendo una pirámide de base circular o estructuras cónicas. 

Este sitio destaca por sus petrograbados y, a diferencia de los conjuntos concéntricos de Jalisco, ofrece una estructura redonda asociada al culto al agua y cerros.

Si puedes visitar la zona te prometo que tus ojos se van a deleitar con la vista panorámica de altura y la geometría de las construcciones antiguas.

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