20 abril, 2026

Reporteros en Movimiento

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* Padres de familia acusan irregularidades y malos manejos de la directora Beatriz Ovando Vargas. 

* Solicitan intervención de autoridades competentes para frenar abusos prepotencia y desvío de recursos.

Por. Reporterosenmovimiento.com.

10:50 hrs.

Toluca. Edoméx. 26 de Febrero de 2026.- Padres de familia de la Primaria «Lázaro Cárdenas» de Toluca presentaron ante medios de comunicación un listado de diversas irregularidades, malos manejos y conductas inadecuadas de parte de la profesora Beatriz Ovando Vargas, directora del plantel, quien ha originado malestar general entre la comunidad por sus acciones prepotentes y exigencias de todo tipo a docentes, personal administrativo y padres de familia.

Desde su llegada, hace muy pocos años, dijeron, el buen ambiente escolar se ha desvirtuado, no hay confianza, es mucho el dinero que se ha colectado por eventos diversos y cuotas, pero no hay cuentas claras.

Los baños son un riesgo de salud para los alumnos, el edificio requiere mantenimiento y, en vez de arreglar las paredes, mejor las tapa con lonas.

​Aparte de muchas otras anomalías, dijeron, como destinar a personal académico de apoyo o de planta para su servicio personal de «niñera», comisionándolos para el cuidado de sus hijos, principalmente del que acude al kínder, pues deben llevar y traer, para enseguida dedicarse al cuidado exclusivo hasta que la directora pueda hacerse cargo, esto es hasta la hora de salida generalmente.

​Otro de los reclamos es el trato dado a varios profesores, quienes igualmente se han inconformado por los desplantes de la directora, quien otorga toda preferencia y apoyo solo al maestro de música Aldo Reyes Hernández, quien se pasa la mayoría del tiempo dentro de la dirección.

 

Todo aviso relacionado con las clases de música los realiza la Directora Beatriz, quien además prohibió los chats de WhatsApp que permitían la comunicación entre sí con padres y maestros. 

Solo autorizó uno, el que ella administra con estrictas condiciones.

​El tema de los baños es también una preocupación para los papás, pues los alumnos refieren la falta de higiene y privacidad en los mismos: no hay puertas, y los alumnos de primaria se sienten intimidados por los alumnos de secundaria que entran para hacer fechorías, como pintar o ensuciar.

​Otra molestia referida por los padres de familia es el ver cómo la directora ha convertido la escuela en una especie de bolsa de trabajo para su familia, pues de ocho conserjes empleados, al menos dos son parientes (uno de ellos es su hermano), y la tienda escolar también está asignada a familiares de la directora.

​El colmo es ver cómo las cuotas que solicita por cada alumno no se reflejan en las buenas condiciones del plantel, ni las ganancias de las actividades que ella organiza, como excursiones a distintos lugares donde cada niño debe pagar más de mil pesos. 

Recién avisó de la visita que harán a KidZania; el costo es de 900 pesos por cada niño, y hay otros eventos similares donde han pagado hasta 1,400 por cada alumno, sin importarle la situación económica de las familias, que además deben pagar y gastar por dos o más hijos. 

Cuando hay kermés, quienes venden le pagan a ella mil pesos por colocar un puesto, así que los niños quedan obligados a consumir, según porque esos recursos se aplicarán para mejoras de la escuela, las cuales no se aprecian por ningún lado.

​Ya antes habían denunciado a la directora Beatriz Ovando ante autoridades escolares; lo único que consiguieron fue enterarse de que en la subdirección regional no la soportan por la cantidad de problemas que ha causado desde su llegada a la dirección, incrementando además sus actitudes de prepotencia y poca empatía, que no importarían mucho, dijeron, pero al resultar afectados los alumnos, es cuando tomaron la decisión de solicitar una supervisión y, sobre todo, una revisión de cada manejo y decisión de esta maestra que cada día se extralimita en sus funciones y decisiones.

​Un ejemplo fue sobre el video que ella ordenó tomar a una maestra que tiraba al suelo las libretas de los niños; por supuesto la despidieron por su mal actuar, pero ella antes, sin motivo alguno, despidió a la maestra de música que tenía muy contentos a padres y alumnos; en su lugar llegó Aldo Reyes Hernández, quien lleva una relación muy estrecha con la directora, al grado que ella misma se encarga de anunciar todo lo relacionado a las clases de música y dejar en uso exclusivo de este maestro el auditorio, pues no se le presta a nadie más.

​Sobre los dineros, igual son muchas las irregularidades; sobresale una cuenta de 180 mil pesos reunidos por los padres de familia, pero la directora no ha explicado dónde gastó ese dinero.

 Esto ha dado pie a suspicacias y algunos padres trataron de averiguar qué hizo con el dinero; encontraron en sus indagatorias que la directora Beatriz Ovando Vargas habría «comprado» un reconocimiento de parte de una organización X, según internacional, pero reconocida precisamente por vender estos «documentos», incluidos títulos sin valor alguno denominados «honoris causa». Descubrieron que para ser «galardonados» por esta «institución» las cuotas son variables y alcanzan hasta 50 mil pesos o más.

​Por supuesto ella sustenta ese reconocimiento recibido por la «OMLID» con un currículum profesional que impresiona, pero solo en la letra, pues al conocer más de cerca su actuar y sus resultados, no hay congruencia alguna.

No se reflejan fehacientemente sus títulos de licenciada en Ciencias de la Educación, maestría en Administración y Gestión Educativa, entre otros cargos docentes, incluso en la UAEM, con varios cursos también como el de «Escuelas en acción para la igualdad, prevención y atención de la violencia en las escuelas», impartido por la UNICEF.

 Además, tomó el curso de «Gestión directiva desde el enfoque de la Nueva Escuela Mexicana».

​Con todo esto y más «apantalla» y sorprende a muchos, no así a padres de familia y profesores que deben soportar la prepotencia y decisiones de Beatriz Ovando Vargas, marcadas por una causa única: la soberbia y su falta de empatía y sensibilidad, girando órdenes estrictas sin importarle probables consecuencias. 

Por ejemplo, el cierre de puertas exactamente a la una de la tarde, dejando a niños y niñas en la calle, sin seguridad ni posibilidades de estar en un sitio adecuado en tanto llegan los papás por ellos. 

Tampoco ha mostrado interés por arreglar bien los baños y ponerles puertas para privacidad e higiene; los muros y techos requieren mantenimiento urgente.

​Así pues, el listado de inconformidades de los padres de familia es abundante, también el de algunos profesores, quienes igualmente se sienten agredidos y agraviados, sobre todo contrariados porque deben acatar órdenes de la directora para hacer tareas que no les corresponden.

 Por ello, el llamado a través de los medios de comunicación para que las autoridades competentes realicen las acciones pertinentes, investiguen y pongan en su sitio a la directora Beatriz Ovando Vargas, quien presume mucho el carácter histórico de la escuela, del edificio de la insigne primaria, pero poco ha logrado para que el plantel realmente sobresalga y sea tomado en cuenta para un mantenimiento adecuado. 

La construcción se considera un «monumento artístico» y está catalogado por el Instituto Nacional de Bellas Artes, construido en 1941 en un estilo neocolonial, conservado hasta la fecha como uno de los edificios más simbólicos de la capital mexiquense.

​Edificio icónico por su esquina chata, con una singular y simbólica fachada donde se aprecian, como fieles guardianas, dos esculturas humanas: una representando a la «Voluntad» en la izquierda y a la derecha la «Videncia», realizadas por el escultor toluqueño Luis Albarrán y Pliego.

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