
Ciudad de México. Con el miedo reflejado en el rostro y sin haber dormido en toda la noche, más de 230 personas migrantes que habitan el campamento irregular en la colonia Vallejo permanecen en alerta ante un posible operativo para desalojarlos y desmantelar sus “ranchitos”.
Aunque la Coordinación de Atención a la Movilidad Humana del Gobierno de la Ciudad de México tenía previsto intervenir alrededor de las 5:00 de la mañana, hasta el momento no ha iniciado el operativo. Sin embargo, la tensión es evidente: al menos 20 patrullas y camionetas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México realizan rondines constantes en la zona.
El campamento, instalado a un costado de las vías del tren en la colonia Vallejo, alcaldía Gustavo A. Madero, está por cumplir más de dos años. Aquí sobreviven familias originarias de Venezuela, Honduras, Colombia y Ecuador; casi la mitad son menores de edad y hay al menos diez recién nacidos.
Durante la madrugada, decenas de personas permanecieron de pie, cubiertos con cobijas, otros sentados afuera de sus viviendas improvisadas. Muchos empacaron lo indispensable en bolsas negras. “Perder un día de trabajo significa mucho porque vivimos al día”, lamentó Silene, migrante venezolana que decidió no acudir a laborar ante el temor de que sus pertenencias fueran retiradas.
Algunas familias optaron por resguardar a sus hijos en casas de vecinos mexicanos para evitar que presencien un eventual desalojo. La incertidumbre y el temor predominan en el ambiente.
En el lugar también fue visto un actuario del Poder Judicial de la Federación, quien presuntamente notificó la existencia de un nuevo amparo que impediría llevar a cabo el operativo.
Mientras tanto, arribaron cuatro camiones de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP), un camión de volteo de servicios urbanos y maquinaria pesada, lo que mantiene la expectativa entre los habitantes del asentamiento.

