14 junio, 2026

Reporteros en Movimiento

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* Alcaldesa de Amecameca lleva alegría y juguetes a los niños de familias alejadas de “San Dieguito”.

* “Queremos que sientan que no están sólos”: Ivette Topete.

*  Ya tienen otra imagen nueva.

Por. Lina González/ Juan Lázaro/reporterosenmovimiento.com.

16:55 hrs.

AMECAMECA, Estado de México. 09 de Enero de 2026.-  Hay rincones donde el tiempo parece detenerse, envueltos por el frío de la montaña y el susurro de la historia. Uno de ellos es San Diego Tlaxcantiltla, el punto más alejado del municipio de Amecameca, donde la fe y la resistencia de ocho familias mantienen viva una devoción que ni el paso de los siglos, ni los saqueos de la Revolución han logrado borrar, seguir venerando a su santo San Diego de Alcalá.

Este viernes, el silencio habitual de la zona se transformó en risas y algarabía.

 La alcaldesa Ivette Topete García emprendió el viaje hasta este paraje recóndito para asegurarse de que la magia de los Reyes Magos no pasara de largo por los hogares de quienes custodian la periferia del municipio.

​Un Santo que Nació del Fuego y el Misterio

La historia de este lugar es digna de una novela de realismo mágico.

Claudia Vázquez, vecina y guardiana de la memoria local, relata con brillo en los ojos cómo apareció el santo que da nombre al lugar. Cuentan los antiguos que un hombre humilde pasó pidiendo agua y comida; poco después, una hacienda cercana comenzó a arder.

“La gente pensó que él le había prendido fuego y lo persiguieron”, narra Claudia. “Pero al alcanzarlo, no encontraron a un hombre, sino un bulto: era una figura vestida de franciscano. Era San Diego de Alcalá”.

Sin embargo, la historia de “San Dieguito”, como le dicen de cariño a lugar, está marcada por una ausencia nostálgica. Durante la Revolución Mexicana, debido a la cercanía de las vías del tren, las iglesias fueron saqueadas por almacenar granos y herramientas. 

En ese torbellino de lucha, la imagen original del santo desapareció. “No sabemos dónde está”, lamenta la vecina.

​Pero la fe no se pierde, se transforma. 

Hace apenas cinco años, gracias a la unión de los vecinos que compraron el predio y al apoyo de la comunidad, se levantó una pequeña iglesia. 

Aunque hoy veneran una imagen nueva, el espíritu de protección del santo sigue intacto entre los muros de piedra.

​Regalos que Acortan Distancias

​La geografía en San Dieguito es un reto constante.

 Sin transporte público directo y con servicios que llegan a cuentagotas, la llegada de la alcaldesa Ivette Topete fue recibida como un acto de verdadera cercanía humana.

​Debido a lo difícil del terreno, las familias —muchas de ellas trabajadoras  y de pequeños ranchos y haciendas— tuvieron que bajar por los caminos vecinales para encontrarse con la comitiva municipal.

 Ahí, entre abrazos y palabras de aliento, se entregaron juguetes a los niños que no pudieron asistir al festejo masivo en el centro de Amecameca.

​”Es importante que a estos niños les llegue la alegría y sientan que los Reyes Magos también los ven”, expresó la alcaldesa Ivette Topete durante la entrega.

 “Son familias de bajos recursos que cuidan estos espacios alejados. Queremos que se sientan atendidos, escuchar sus necesidades de iluminación y caminos, y que sepan que no están solos”.

Un Compromiso Contra el Abandono

​Para las ocho familias que habitan este sector, la visita fue más que una entrega de juguetes; fue un reconocimiento a su existencia. 

En un lugar donde el camión de la basura pasa cada quince días y la motocicleta es el único vínculo con la civilización, la presencia del gobierno local reafirma su pertenencia a Amecameca.

La jornada cerró con la promesa de seguir mejorando los accesos y servicios, pero sobre todo, con la satisfacción de haber llevado un rayo de luz a la zona más alta del municipio.

 En San Dieguito, como le llama la edil,  donde la historia del “santito” se cuenta entre surcos y recuerdos de la Revolución, hoy se escribió un nuevo capítulo de esperanza y solidaridad.

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