19 octubre, 2026

Reporteros en Movimiento

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Por. Mtro. Salvador López Santiago.

Este 23 de agosto conmemoramos el 97 aniversario del natalicio del Ingeniero Heberto Castillo Martínez y ese es un acontecimiento que no puede pasar inadvertido en la vida de la República. Evidentemente no tuve la fortuna de conocerlo en persona, pero en los últimos años sí tuve el honor de caminar al lado de su gran discípula, la Profesora Gloria Sánchez Hernández: madre de la izquierda veracruzana y con mucho orgullo, mi Maestra.

Si tuviera que sintetizar su legado en una palabra, esa sería “congruencia”; él nos enseñó que siempre hay que ir a la izquierda, porque hasta ahí tenemos el corazón. Pero además, es un genio que reconocemos como demócrata, científico, académico, periodista, político y líder social con quien la historia nacional sigue en deuda. Es tiempo de comenzar a valorar en su justa dimensión a uno de los más importantes constructores de democracia que ha tenido nuestro país.

El cumpleaños del Maestro, ejemplo e inspiración de tantas generaciones es el espacio ideal para hacer un llamado a reivindicar la dimensión del notable veracruzano. Sería mezquino pretender adjudicar a una sola voz, a una sola corriente ideológica, a una sola persona, el proceso de liberalización que derivó en una serie de reformas y movilizaciones sociales dirigidas a la democratización que en 2018 alcanzó su punto cúspide, pero sería impreciso e incongruente no tener al Ingeniero Heberto Castillo como uno de los principales artífices del triunfo histórico de la izquierda mexicana.

Llevo años escribiendo sobre el unificador de las izquierdas y en el futuro no dejaré pasar la oportunidad para referirme a la trayectoria del fundador de partidos políticos como el Partido Mexicano Socialista (PMS), Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), todos en su momento férreas oposiciones al régimen hegemónico y autoritario.

Reconozco que el reto de reivindicar su legado es complejo porque evidentemente la historia oficial no lo registra con objetividad. En lo personal, fue hasta principios de 2019 cuando empecé a conocer más sobre este gran mexicano y lo que representa. Cuando el Ingeniero murió (5 de abril de 1997), yo tenía 11 años y estudiaba la primaria, entonces por supuesto que nunca coincidí con él, pero 21 años más tarde conocí a su máxima discípula y exponente la Maestra Gloria Sánchez Hernández y con las anécdotas que ella me ha compartido me queda claro que el Ingeniero es mucho más que ese momento de congruencia republicana cuando declinó su candidatura presidencial en favor del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en la elección de 1988.

Las experiencias de personas que coincidieron en el camino con el veracruzano universal, así como las obras, biografía y acervo de la memoria del paso por la vida pública que tuvo el Ingeniero Heberto Castillo, son fiel reflejo de una vida extraordinaria dedicada a servir a la patria y en especial a quienes sufren mayor desigualdad. Su deseo de acabar con el abuso de poder, las simulaciones en el sistema político y las asimetrías sociales fue una convicción reconocida por propios y extraños que tuvo entre sus principales elementos a la congruencia, la valentía y a la honestidad. El Ingeniero Heberto Castillo merece más que una mención en un discurso de cierre de campaña, la defensa de los más pobres, los recursos naturales, la soberanía nacional, el Estado de Derecho y la paz social que abanderó, siempre con Constitución en mano, tendrían que estar en el ADN de quienes se profesan como de izquierda.

En estos años he observado al Hebertismo a través de acciones de congruencia que no se deslumbran por el reflector. Hoy sigo aprendiendo de esta forma de enfrentar la vida y me queda claro que en la ecuación son fundamentales la integridad, la congruencia, la valentía y la honestidad, valores que todos deberíamos tener, tanto las personas que hacen política como las que no tenemos esas funciones, así de grande e importante es la bandera del Ingeniero Heberto Castillo.

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*Orgullosamente mexiquense.
Licenciado en Derecho, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Maestro en Ciencia Política, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).
Maestro en Derecho Electoral, Escuela Judicial Electoral (EJE) del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). ‎

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