24 junio, 2026

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Juan Lázaro Santiago / Reporterosenmovimiento.com

El 9 de septiembre de 2020, Silvestre Alberto acudió a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) para iniciar una denuncia por la invasión de su casa familiar, ubicada en la calle Ana Bis, lote 6, manzana 6, de la colonia La Purísima, municipio de Ecatepec, presuntamente por integrantes de un “cártel de drogas”.

Él ocuparía la casa porque su señora madre —quien vivía en ese domicilio—, por su avanzada edad, se fue a vivir con su hermano Cristóbal a Estados Unidos.

Los invasores habían cambiado las cerraduras de la casa y, cuando Silvestre Alberto intentó ingresar, salieron dos sujetos del inmueble para decirle que se fuera “a vivir a otra parte, porque si no, me iban a matar”.

Por miedo, Silvestre Alberto se fue a vivir a Puebla con unos familiares, “dejando todas mis pertenencias al interior del domicilio”.


Casi un año después, Silvestre regresó a denunciar la invasión de la casa familiar, pero han transcurrido cinco años y la FGJEM simplemente no ha tomado en cuenta su denuncia formal para lograr la restitución del inmueble.

Tuvo que pasar el doble crimen de doña Carlota, en Chalco, para que la FGJEM aplicara el operativo Restitución, con resultados sorprendentes respecto a casas invadidas o despojadas por grupos o personajes que se respaldaban en partidos políticos como Morena o el PRI, como el más reciente caso de “El Mimoso”, en el municipio de Los Reyes La Paz.


La familia de Silvestre Alberto y Cristóbal (el hermano que vive en Estados Unidos) tiene un rayo de esperanza en el fiscal del Estado de México, José Luis Cervantes, y en la alcaldesa de Ecatepec, Azucena Cisneros Coss, para poder recuperar su casa en la colonia La Purísima.

Silvestre y Cristóbal han aportado copias de la documentación de la compra del predio y de los materiales utilizados para la construcción de la casa.

Incluso, hay fotos en las que ellos mismos aparecen echando colado o acarreando materiales para levantar el inmueble.

Los invasores, que dicen pertenecer a un “cártel de drogas”, gozan de la protección de autoridades locales.

Han pasado los años y la denuncia en la Fiscalía General de Justicia del Estado de México permanece archivada, intacta, sin ser leída por los funcionarios encargados de impartir justicia en la entidad.

Cristóbal, el hermano de Silvestre, aportó a este periodista un comprobante de que desde 1995 pagó la electrificación al comité pro-electrificación de la colonia La Purísima.

Asimismo, entregó el contrato de compraventa celebrado con Martín García Hernández como vendedor, y Cristóbal como comprador.

Así que no hay duda de que el auténtico propietario es Cristóbal, y la casa era habitada por su señora madre. Solo que, por su avanzada edad, tuvo que llevársela a Estados Unidos, encargando a su hermano Silvestre que se hiciera cargo de la vivienda.

Pero bastó un descuido para que los supuestos integrantes de un “cártel de drogas” llegaran, cambiaran la chapa y se quedaran a vivir ahí, metiéndole miedo a uno de los propietarios.

Cristóbal, ante la indiferencia de la FGJEM, trató de recuperar su casa mediante la intervención de Eduardo Gutiérrez Cureño y su organización, El Barzón Metropolitano, pero no lo logró. Y esa, es parte de otra historia.

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