Juan Lázaro/reporteros en movimiento.com
13:22 horas
#TEXCOCO, EDOMEX, 2 de febrero 2025.- Fidel Olmos Lara, de 62 años de edad, es uno de los miles que recibirán una tarjeta del Programa de Mejoramiento de Viviendas para el Bienestar, que en breve entregará la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, en un evento masivo en las instalaciones de la Feria del Caballo.
Don Fidel es acompañado por su esposa. Él ya no puede trabajar porque sufre de EPO.
Su médico «lo retiró del servicio» ya que durante décadas aspiró solventes y además fumaba.
Fidel era hojalatero en San Luis Huexotla y se alegró mucho cuándo a su casa llegó personal del gobierno federal para censarlo y decirle que era un beneficiado del programa para mejorar su vivienda.
Solo tuvo que cumplir con entregar su comprobante de domicilio, copia del INE, Curp y el acta de nacimiento.

Considera que la ayuda que le entregará el gobierno federal mitiga sus necesidades económicas, ya que no cuenta con ningún ingreso económico y peor con su condición de salud.
Él y miles más, esperan desde las 9 de la mañana a la presidenta Claudia Sheinbaum para que reciba su tarjeta.
Pero la espera es agobiante, cansada y muchas personas de la tercera edad, con bastón o sillas de ruedas, tienen necesidades fisiológicas y tienen que salir a un lugar retirado dónde se encuentran los baños públicos.
A las 13:22 horas, la presidenta Claudia Sheinbaum no llega. Los mayores de edad y miles de texcocanos, han esperado su arribo desde hace más de cuatro horas.

Algunos de ellos dormitan en sus sillas, otros pasan de valla en valla para poder salir.
La gobernadora Delfina Gómez Álvarez también brinca las vallas para platicar y saludar a los texcocanos que se encuentran en las primeras filas.

Ahí está también Fidel Báez de Labor, de 82 años de edad, de San Miguel Coatlinchan, cuya paciencia es admirable por la larga espera.
Y así están miles de texcocanos, esperando a su presidenta para que reciban su tarjeta de Mejoramiento de Vivienda para el Bienestar, aunque se sientan agobiados, cansados o hambrientos.

Pobre gente pendeja