4 septiembre, 2026

Reporteros en Movimiento

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Por ALEJANDRO TAPIA.




15:20 hrs.

18 de Febrero de 2024.- “La calidad de la democracia y de los gobernantes es un tema pendiente del sistema político electoral mexicano, pues la ciudadanía no se siente representada y desconfía de ellos”. M. Martínez-Solimán.


Cuando se plantea el tema de la “forma y calidad” en que practicamos la “democracia a la mexicana”, es importante partir de una nueva lectura del pensamiento de Hans Kelsen, que en 1929 subrayó el atributo determinante de la DEMOCRACIA, con mayúsculas, como forma de gobierno es la CONSERVACIÓN del PRIMER COMPROMISO LEGÍTIMO, establecido entre las partes participantes.
Esa es la proposición, el COMPROMISO INICIAL, de la cual, algunos autores, entre ellos Norberto Bobbio, han identificado a la DEMOCRACIA como un régimen político en el que las DECISIONES se toman, mediante PROCEDIMIENTOS PACÍFICOS, con el MÁXIMO de CONSENSO y el MÍNIMO de IMPOSICIÓN.
En esos términos se comprende el legado clásico de la DEMOCRACIA CONTEMPORÁNEA, que tiene éxito cierto por lo menos en países efectivamente modernos como los europeos; mientras, en nuestro México, desafortunadamente la cosa es distinta.
Así el carácter democrático de un sistema político, en efecto, no es sólo el reconocimiento del pluralismo ideológico existente en una sociedad y posteriormente en el Parlamento, en un Ayuntamiento, aún más, en una MESA POLÍTICA; en donde se asumen DECISIONES POLÍTICAS y MEDIANTE UNA INTERACCIÓN RESPETUOSA Y PACÍFICA las mismas se resuelvan y, fundamental, se RESPETAN.
Recordando, para llegar a ese punto, solo es posible, si antes -al principio- se asumió EL PRIMER COMPROMISO, el ORIGINAL y LEGÍTIMO, que explica y sustenta la PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA de las partes.
El DIÁLOGO se inserta, así, en la esencia práctica de los PROCEDIMIENTOS DEMOCRÁTICOS.
Sin embargo, en el caso que nos ocupa, la “democracia a la mexicana”, alguien cede primero y así consecutivamente. Malo será, si una de las partes inmediatamente se “aprovecha” y “rompe” el original o primer compromiso; porque sin duda se tendrá que atener a las consecuencias de su PROPIA DECISIÓN UNILATERAL e IRRESPONSABLE.
¿Pero cómo se dan esas equívocas prácticas que afectan el COMPROMISO INICIAL y, pone en duda, la seriedad, CREDIBILIDAD y RESPETO, de cada uno de aquellos que participan y presumen entes políticos “democráticos” o, también, parte de una INSTITUCIÓN PÚBLICA; que gracias al PRIMER COMPROMISO -por cierto- se encuentran ahí? a saber:
1.- Entre los “POLÍTICOS”; cuando se plantea el PRIMER COMPROMISO y se rompe abruptamente, ante el INTERÉS sobre puesto de solo una de esas partes y en perjuicio del otro.
2.- Con los “VOTANTES”, ante el hecho del engaño clásico solo para llevarlos a las urnas y, ahí, “concluir” el compromiso planteado.
3.- Cuando se “culmina” la formalidad para iniciar el ejercicio del mandato del PODER POLÍTICO o de la delegación del mandato para ejercer funciones estatales.
En consecuencia, de estar y ser, así las cosas, no se puede pensar -ni considerar-, que estamos en un “momento de construcción de consensos democráticos modernos”, si antes o después, se tiene la “sospecha” de INCUMPLIMIENTO DE LA PALABRA, al COMPROMISO INICIAL.
En conclusión, de ser así, es importante plantear una pregunta en el contexto de una evidente y actual CRISIS DE DESCONFIANZA:
¿Es legítimo hacer valer, por aquellos actores políticos engañados, el cumplimiento del original compromiso?
Desde la postura del suscrito, adelanto, más vale RECORDAR y CUMPLIR, inmediatamente, lo que se compromete.

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