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30 noviembre, 2020

Información sin censura

TARJETAS DE GASOLINA ES NEGOCIO PARA EL JEFE DEL FAR DE LA SSEM EN TOLUCA

Por MARTÍN PONCE R.

TOLUCA, Méx.- Las tarjetas de combustible para abastecer las unidades, representan un corrupto y gran negocio para el subinspector Humberto Bautista Martínez, jefe del Agrupamiento Fuerza de Apoyo y Reacción (FAR), las cuales le reditúan alrededor de 60 mil pesos quincenales.
La transa, corrupción o negocio está en que del total de tarjetas para combustible para las 35 unidades que tiene bajo su cargo, sólo entrega 200 pesos por turno de combustible a seis o siete patrullas que salen a cubrir servicios, mientras que, el resto de las tarjetas las comercializa –las vende- siendo el encargado de vehículos oficiales César Xochipilli Carbajal Islas, el responsable de intercambiar dichas tarjetas por dinero en efectivo en la gasolinera ubicada en Prolongación Paseo de San Buenaventura 201, colonia Vicente Guerrero en Toluca.
Cabe subrayar que las patrullas que salen a realizar los servicios reciben 1,500 pesos de combustible semanalmente, mientras el resto de las unidades, Bautista Martínez ordena que permanezcan algunas en puntos establecidos, pero sin elementos para engañar al pueblo de que hay vigilancia, mientras que el resto de patrullas ordena esconderlas para no usar la gasolina y poder intercambiar por efectivo las tarjetas de combustible, un gran negocio que a través del tiempo ha enriquecido a infinidad de mandos en la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM).
Otro eterno foco de corrupción dentro del agrupamiento FAR, son los llamados policías “voladores” quienes también generan una gran utilidad al subinspector Humberto Bautista Martínez, de quien se asegura recibe de 3 mil a 3,500 pesos quincenales por cada policía “volador” entre quienes figuran: Genaro Flores Mendoza, Javier Bernal Molina, Héctor López Ramírez, Gonzalo Ávila Flores, Eustorgio Flores González, pertenecientes al turno “A” y otros como Alfredo Colín Nute y Concepción Cruz Contreras Carmona, calificados como gente de toda la confianza de “Negro 1”, quienes gozan de todos los privilegios en dicho agrupamiento.
El pasado miércoles 4 de diciembre al filo de las 6:50 horas llegó al agrupamiento personal de supervisión y detectaron graves anomalías como las ya descritas aunque, todo es puro cuento, es atolito con el dedo, hacen como que supervisan, pero, todo queda igual, no hay reporte no hay sanción y, lo único que prevalece y tiene éxito, es la corrupción y la impunidad que existe en toda la SSEM.
En la citada supervisión hubo pase de lista de turno saliente y turno entrante, se detectó ausencia laboral y algunos “voladores” fueron obligados a presentarse al pase de lista para “engañar” a la supervisión, pero, todo estaba claro, los policías “voladores” llegaron mal uniformados, mugrosos, soñolientos, pero, saben y entienden que es parte del negocio. El teatro de la supervisión duró dos horas, pero, los encargados de la supervisión se retiraron sin reportar novedad, pero, muy contentos porque ya viene la Navidad.

PODEROSO PADRINO

Por otra parte cabe destacar como el general Sergio Hernando Chávez García, subsecretario de la policía estatal, encubre y protege al subinspector Humberto Bautista Martínez, quien por tener este “padrino” comete todo tipo de abusos en el FAR.
El propio Bautista Martínez grita que él ya no “le entra” con el comisario Benito García Rojo, coordinador de subdirecciones Valle de Toluca, sino directo con el mero, mero, el general Chávez García. Así lo presume.
Esta situación corrupta e impune debe ser aclarada y extirpada por el propio general, pero, la realidad exhibe al subsecretario de que la corrupción e impunidad son leyes supremas al interior de la institución, porque es un juego en el que “todos ganan”.

Finalmente, es necesario subrayar que Bautista Martínez no actúa solo, cuenta con la complicidad de José Carmen Michua Bobadilla, jefe del Turno A y Juan Vázquez Loperena, jefe del Turno B, éste último un personaje oscuro y maquiavélico quien nació el 4 de marzo de 1979 e ingresó a la policía estatal el 1 de enero de 1997, ahí inició su carrera corrupta al interior de la hoy llamada Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM).

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