OBSERVANDO: EL COMERCIO INFORMAL ES PERMITIDO POR EL GOBIERNO

PEPE TOÑO

El exceso de trámites, la corrupción, un inadecuado y cambiante método de recaudación de impuestos, han convertido al comercio informal en una alternativa de subsistencia para un gran número de mexicanos ante la falta de empleo que demanda una sociedad que crece continuamente, situación que es aprovechada por personajes que dicen ser los “dueños” de las vialidades, aceras y plazas públicas  todo ello permitido por las  autoridades.

El comercio informal ha tenido un gran impacto en las finanzas públicas de los gobiernos y se ha convertido en una constante en la economía mexicana, pero ello ha beneficiado sólo a los líderes que son los encargados de cobrar los sitios donde colocan a los vendedores, incluso y a pesar de obstaculizar el tránsito tanto peatonal como vehicular. Es decir el ambulantaje es una actividad a la que se dedican numerosos grupos de personas, y para algunos representa el único ingreso para mantener a sus familias.

Para otros, significa una forma de ganar dinero que causa un daño de enormes magnitudes a la economía de los municipios, ya que estimula la evasión de impuestos y una competencia desleal para los negocios que están legalmente constituidos; sin embargo, para otras personas es una oportunidad para salir adelante, ya que incursionan en éste tipo de comercio con poco capital.

La informalidad se caracteriza en gran medida por la baja inversión que se ocupa para iniciar un negocio, por la falta de acceso a financiamiento, por las precarias condiciones en las que se trabaja, por individuos poco calificados y una ausencia de organización productiva, por lo cual, formalizarse y pagar impuestos para quienes conforman éste tipo de comercio resulta imposible, ya que o contribuyen o comen.

El comercio formal al buscar instalarse tratar con una gran cantidad de dependencias gubernamentales cuando buscan constituirse un negocio; es un proceso largo y complicado, y que resulta muy difícil de hacer de forma individual. Desde que se acude a una oficina de gobierno para solicitar los trámites requeridos para abrir una empresa, se vive una especie de inseguridad, y una vez que se te atiende, empieza el ir y venir, ya que en cada cita se te piden diferentes documentos, con la finalidad de que tengas que contratar a “un especialista” en aperturas comerciales, y desde ahí empiezan las extorsiones.

Los individuos que se dedican al comercio informal no están exentos a este tipo de corrupción, ya que muchas veces tienen que pagarles a aquéllos encargados de controlar los permisos para operar de los negocios formales y a las mismas autoridades. El exceso de trámites que se tienen que realizar para iniciar y mantener a una empresa en la formalidad, representa una gran cantidad de tiempo y dinero que muchos empresarios prefieren evadir, por lo tanto buscan como corromper.

Las instancias de gobierno han hecho y ofrecido  métodos para facilitar los procesos administrativos para que las nuevas empresas accedan a la formalidad y puedan obtener créditos, financiamiento y tecnología innovadora, no han sido suficientes y hay un largo camino por recorrer.

Las dependencias gubernamentales deben analizar con detenimiento qué trámites son necesarios para fomentar el sano control en el desarrollo del comercio, ya que la excesiva regulación hace más atractiva a la economía informal y se reduce la capacidad del gobierno para la obtención de recursos en materia fiscal.

En muchas zonas se genera basura, que además de ocasionar problemas de salud en la población, se tapan las coladeras y hay inundaciones. Es decir, hay un deterioro urbano significativo. Además con el comercio informal se propicia la delincuencia y surgen conflictos sociales que obstaculizan el desarrollo de las comunidades.

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