Un proyecto de política económica para el cambio prometido

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CIMACFoto: César Martínez López

Por: Carmen R. Ponce Meléndez

18: 45 hrs.

Cimacnoticias/Ciudad de México. 11 de enero de  2019.- Con enormes expectativas políticas y económicas se recibió el primer Paquete Económico del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Representa su primer aterrizaje del proyecto de cambio que prometió y anunció durante su campaña y en su toma de posesión, el pasado 1 de diciembre. Hasta ahora ha provocado un debate en la sociedad mexicana,  ya sea por su austeridad, o bien por la cancelación e incorporación de nuevos programas.

Al igual que siempre comprende el proyecto de presupuesto para  2019 (PPEF);  los criterios generales de política económica y la ley de ingresos, básicamente.

Conforme a este documento los ingresos serán de 5.81 billones de pesos, respecto a 2018 implica un crecimiento de 6 por ciento.

Tal como se había anunciado por el Presidente no se proponen aumentos en las tasas de los impuestos existentes ni la creación de impuestos nuevos. Para la segunda mitad del sexenio el gobierno propondrá una reforma fiscal, con ejes rectores como la progresividad y la simplicidad del marco tributario.

Es indispensable que se realice esta reforma, donde los grandes capitales de verdad contribuyan fiscalmente y la carga tributaria no  siga descansando exclusivamente en la “ciudadanía de a pie”.

Se destaca que en el documento se propone un superávit primario del 1 por ciento del PIB, este superávit es la diferencia que hay entre los ingresos totales menos los gastos totales del gobierno, pero excluyendo el concepto del pago de intereses. Este es un aspecto central en la concepción de “conservar el equilibrio macroeconómico”; se supervisa por las calificadoras internacionales y el sector financiero, ya sea en forma positiva o negativa.

Respecto al crecimiento de la economía se plantea un rango de 1.5-2.5 por ciento, con una  inflación de 3.4 por ciento, y el tipo de cambio promedio 20 pesos; el precio del barril de petróleo en 55 dólares. La tasa promedio de crecimiento del producto en el sexenio se sitúa en 2.7 por ciento.

Realmente estas cifras de crecimiento pueden ser muy conservadoras porque la propuesta de gasto público contiene elementos redistributivos, que bien pueden representar un aumento en el consumo y una mejoría en los ingresos de la población.

Ambas cosas dinamizan el crecimiento económico, aunque claro estas cifras siguen siendo muy bajas para las necesidades del país, se pretende que al finalizar el sexenio se tenga un PIB del 4  por ciento, ojalá  que esto se convierta en una realidad.

GASTO PÚBLICO 2019, PROYECTOS PRIORITARIOS Y AUSTERIDAD

Para 2019 el gasto neto total del sector público crecerá 6.1 por ciento respecto a la cifra aprobada en 2018, se incrementó  330 mil 800 millones de pesos  y alcanzará un nivel de 5.77 billones de pesos.

A la cabeza están la pensión para adultos mayores, con 100 mil millones de pesos, “que permitirá duplicar los recursos que reciben los adultos mayores, a fin de tener una vida digna”; el programa ‘Jóvenes construyendo el futuro’, con 44.3 mil millones para dar oportunidades de trabajo y estudio a 2.6 millones de jóvenes; y diversos proyectos de infraestructura ferroviaria, carretera y aeroportuaria por 30.4 mil millones de pesos, que potenciarán la conectividad interna y con el exterior.  La modernización de infraestructura aeroportuaria recibirá 18 mil millones de pesos; se asignaron recursos a caminos rurales; seis mil millones de pesos al Tren Maya y 0.9 mil millones al Corredor Transístmico.

Para la rehabilitación de las seis refinerías de Pemex, uno de los pilares del proyecto energético del presidente López Obrador, se estima un gasto  de 71 mil 906 millones de pesos. Un volumen importante de recursos se destinan al sureste, a las zonas más pobres del país.

 (Ver gráfica)

Las secretarías que contarían con un mayor aumento en sus gastos son: Energía, Trabajo y Turismo. En tanto que los  recortes de gasto más importantes están en  Medio Ambiente, Función Pública  y Comunicaciones y Transportes.

Pero las disminuciones de gasto más impugnadas  y polémicas son las de Conacyt, Cultura, Programa para la igualdad de género; además se había planteado un recorte significativo  para las Universidades más importantes del país, el IPN y algunos centros de investigación, provocando una hola de reclamos. Finalmente el propio presidente lo corrigió y ofreció que se les otorgaría el mismo recurso de 2018 más inflación, pero con la consigna de que tenían que hacer “más con menos”.

Lo mismo sucedió con las disminuciones que se plantean en los estados, ya están ahí las protestas de los gobernadores respectivos. La pelota está en la cancha del Congreso, pero el Secretario de Hacienda dio puntual respuesta a estos reclamos argumentando que algunos Estados y sus gobiernos prácticamente han renunciado a la captación de ingresos propios,  se plantean depender cada día más de los recursos federales.

En estas y otras disminuciones del gasto se tiene que hacer un análisis más fino y no quedarse en las cifras globales, por renglón de gasto y por el tipo de programa que se afectará. Lo cierto es que este proyecto de presupuesto demostró la falacia del argumento que por décadas se dijo: que no era posible hacer modificaciones importantes en el gasto público porque había inercias imposibles de modificar. Sí, la primera de ellas son los compromisos políticos y la corrupción que significa y ha significado el enorme derroche de los recursos públicos que provienen de los  bolsillos de la ciudadanía.

En materia de sueldos de la burocracia  y su anunciada reducción el Secretario de Hacienda en su comparecencia en la Cámara expreso: “Lo que se va a hacer es reducir los sueldos del presidente, secretarios, subsecretarios, titulares de unidad, directores generales y directores generales adjuntos, nada más”. Remarcó que así como bajan los salarios de los altos rangos, subirán los de empleados del Gobierno que ganan menos de 20 mil pesos.

Lo cierto es que este Paquete  Económico 2019 ya cuenta con la aprobación del Sector Empresarial, los mercados financieros  y las calificadoras internacionales porque cumplió con el objetivo de establecer expectativas de estabilidad económica y financiera. A pesar de que los pronósticos eran que no lo lograrían porque el reto no está nada fácil y cada vez se irá haciendo más complejo, tanto para la administración del Presidente, su partido político y en general.

Si bien en las pasadas elecciones de julio AMLO logró un triunfo político avasallador ahora está frente a su primera prueba de ácido, tanto en congruencia con lo ofrecido en su campaña como en la necesidad de obtener un triunfo económico y llevar al país a un mejor estadio de desarrollo, con menos desigualdades.

Desde luego la oposición sigue apostando al fracaso y la comentocracia hace su papel; diariamente después de leer los periódicos equivocadamente se puede pensar que estamos ante las puertas de un apocalipsis. Afortunadamente no es así y por supuesto hay una resistencia a los cambios.

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