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EULALIO REYES

NETZAHUALCÓYOTL, Méx. 26 de octubre 2017.-En presunta complicidad con las autoridades penitenciarias del Estado de México, miembros de un grupo delictivo presos en cárceles mexiquenses, torturan, en ocasiones hasta la muerte, a reos para extorsionar a sus familiares.

Una investigación de la agencia de noticias Noticias MVT, revela vídeos donde se muestran los tormentos a los que son sometidas los internos en el Centro de Prevención y Readaptación del Bordo de Xochiaca, en Nezahualcóyotl.

Familiares de las víctimas acusan a un reo identificado como Luis Fernando Arias, alias “El Tatos”, como el jefe del grupo de torturadores que los obligan a entregar dinero, inmuebles y vehículos, para dejarlos vivir.

 

Los vídeos de las vejaciones que presenta Noticias MVT, documentan los métodos de tortura que utiliza este grupo delictivo y que hacen llegar, a través de terceras personas a los familiares de sus víctimas para presionar la entrega de dinero y bienes materiales, bajo amenaza de que, quien no ceda a sus demandas, “será torturado hasta que muera”.

El texto de la investigación señala que familiares de internos de penales como El Bordo de Xochiaca, en Nezahualcóyotl; Chiconautla, en Ecatepec, y La Palma, en Almoloya de Juárez, solicitaron vía carta, la intervención del director de Prevención y Readaptación Social del Gobierno del Estado de México, Luis Arias González, para frenar lo que calificaron como “un ambiente de terror y extorsión en contra de los presos.

“…tengo el temor fundado de que le vayan a privar de la vida a mi señor esposo, por no cumplir con los depósitos que piden…”. se lee en la carta entregada al titular de Readaptación social, solo nueve días después fue encontrado muerto en su celda.

Se explica que uno de los casos más recientes de víctimas mortales del sistema de tortura y extorsión que opera en las penitenciarías del Estado de México tiene nombre: Erik Rosas Navarro, de 34 años, muerto el pasado 12 de septiembre del 2017.

 

“Sobre el despojo que realiza la misma banda de bienes materiales como automóviles, camionetas, tráileres, escrituras de terrenos y casas en diversos municipios del Estado de México, e incluso delegaciones políticas de la Ciudad de México, familiares de los internos torturados relataron que eso se entrega directamente en manos de cómplices de “El Tatos”, quienes están libres y operan fuera de los penales para concretar las extorsiones.

“Padre de un reo extorsionado, relató: Primero les dimos dinero, mucho dinero, más de 70 mil pesos en depósitos en el Banco Azteca; cuando se nos acabó el dinero un día mi hijo me habló y me dijo que entregara la camioneta que él había dejado en la casa cuando fue detenido. Yo le dije que no, que prácticamente era lo único que nos quedaba para vender y poder sobrevivir, pero él me insistió, incluso me gritó y me dijo que la camioneta era de él, que yo tenía que hacer lo que me estaba pidiendo, porque si no lo hacía lo iban a matar a él, y luego a mí, porque ya tenían nuestra dirección, sabían quiénes éramos y qué teníamos.

 

“El viernes siguiente, creo que fue el 22 de septiembre, me habló mi hijo, me dio una dirección, cerca de Tecámac, y allá tuve que ir a entregar la camioneta; al otro día llegué, me estacioné, porque era sobre una carretera. Al rato llegaron cuatro tipos en otra camioneta negra, uno se bajó y me entregó un teléfono y me dijo: ahí le habla su hijo, contesté y sí, era mi hijo, quien me dijo: ya entrégales las llaves y los papeles, y tú regrésate a la casa, no vaya a ser que a ti también te vayan a hacer algo. Les entregué las llaves, les dije que en la camioneta estaba la factura y los papeles, y me fui de ahí. Yo nunca había visto a esas personas, y, por el miedo, quizá si las vuelvo a ver ni siquiera podría identificarlas, pero ellos se llevaron la camioneta, con todo y papeles”, relató “Vicente”, el padre del interno al que extorsionaban”.

En el primer video que se hace público de esta serie de actos de tortura y extorsión, se observa a Luis Fernando Arias, alias “El Tatos”, dentro de una de las celdas de la cárcel del Bordo de Xochiaca, en Nezahualcóyotl.

Vestido únicamente con el pantalón color naranja del uniforme de la penitenciaría, porta una playera, gorra y lentes de marcas famosas como Convers y Ray Ban.

Sentado en una de las camas de la celda, “El Tatos” porta un encendedor y un bote de algún tipo se aerosol, presumiblemente insecticida; dialoga con el preso que es en ese momento su víctima.

Con una voz “eléctrica” que sale de un aparato especial que utiliza a la altura del cuello, presuntamente porque en una riña le cortaron lo hirieron y lastimaron sus cuerdas bucales, se escucha como “El Tatos” pregunta a la presunta víctima: “¿cuándo nos vas a pagar? ¿Cuándo van a depositar?”.

Mientras espera respuesta “El Tatos” presiona la válvula del aerosol y la prende con el encendedor para quemar el pecho, la cara y la espalda de la víctima, quien trata de alejarse de su victimario, pero es alcanzado en repetidas ocasiones por el fuego, mientras un tercer preso observa de cerca lo que sucede y aparentemente cuida que el interno torturado no huya.

Ese video fue enviado, vía WhatsApp, a una hermana del preso que es torturado en la imagen, para presionar a la familia a realizar presumiblemente un depósito de 23 mil pesos a una cuenta del Banco Azteca, en una sucursal de la tienda departamental Elektra, en Nezahualcóyotl. Lo cual sí hicieron para evitar que a su familiar le siguieran causando dolor.

En el segundo video proporcionado por familiares de los presos sujetos a tortura para extorsionarlos, se observa a un interno, vestido totalmente con el uniforme naranja del reclusorio, a un lado de la caseta telefónica. Se presume que acaba de concluir una llamada con sus familiares para solicitarles que hagan un depósito a favor de “El Tatos”.

De repente llega el mismo “Tatos”, con un palo en la mano. La víctima le dice: “sí lo van a hacer, sí van a pagar, sí van a hacer el depósito, Tatos, aguanta”, pero sin mediar palabra el presunto victimario arremete contra el preso a golpes, con el palo, hasta que éste se rompe, lo cual aprovecha para agarrar los dos pedazos y usarlos como arma para golpear salvajemente al joven de complexión robusta, quien a toda costa intenta convencer al sujeto que le deje de pegar.

De acuerdo con el padre de quien ahí aparece, identificado como “Alfredo”, ellos sí pagaron en tres ocasiones 15 mil pesos, vía depósitos en el Banco Azteca.

En el Estado de México hay 21 penales estatales con una población penitenciaria de 25 mil presos, los centros de Readaptación Social de Chalco y Ecatepec figuran en la lista de las 10 cárceles más saturadas de México.

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