
OPINION.
JUAN LÁZARO SANTIAGO
Chimalhuacán, estado de México a 10 de Agosto de 2016.- En la Gaceta del Gobierno del Estado de México con fecha 19 de septiembre de 2014, el gobernador Eruviel Ávila, recibió del poder legislativo, la autorización para que donará al gobierno federal (de Enrique Peña Nieto) la donación de «Los Tlateles» o «El Moño» en los polígonos «A» y «1B» del ex vaso del lago de Texcoco, para que se utilizarán las tierras para «zona de mitigación», para el proyecto del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México.
En esa donación, se estableció que el gobierno federal deberá utilizar el inmueble motivo de la donación para la conformación de la «zona de mitigación del ex lago de Texcoco» caso contrario revertirá a favor del gobierno del estado de México.
Es decir, el congreso local no aprobó que parte de esas tierras fueran para construir alguna zona industrial, deportivos o educativa, sino sólo para uso hídrico a favor de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) por el proyecto aeroportuario.
Fue el gobierno federal de Enrique Peña Nieto a través de Soraya Pérez Munguia, presidente de la Administración y Avalúos de Bienes Nacionales, órgano desconcentrado de la Secretaría de la Función Pública, que, efectivamente, destina 150 hectáreas a la Empresa Paramunicipal de Participación Mayoritaria del municipio de Chimalhuacán, para una zona industrial; 20 hectáreas para la Universidad Politécnica de Chimalhuacán y 30 hectáreas para un centro deportivo y recreativo.
Aunque ni el gobierno del Estado de México de Eruviel Ávila, Ni el federal de Enrique Peña Nieto, advirtieron que «Los Tlateles» o «El Moño» tenía propietarios que viven en Chimalhuacán y jamás cumplieron con la total indemnización a sus dueños que iniciaron una lucha legal para defender sus parcelas.
Otro detalle:
Aunque el gobierno federal a través de la Secretaria de la Función Pública, destina las 200 hectáreas para la zona industrial, la universidad politécnica y el deportivo al gobierno antorchista de Chimalhuacán,no establece exactamente de qué lugar de las más de 735 hectáreas que componen «Los Tlateles» o «El Moño» se tomarán esas 200 hectáreas.
En los tres acuerdos que aprobó la Secretaria de la Función Pública, fechados el 21 de julio de 2016, solo señala que las 200 hectáreas están en «Los Tlateles» y «su ubicación es el Bordo de Xochiaca».
Sin embargo, los antorchistas y su gobierno del Nuevo Chimalhuacán, sin recibir físicamente las tierras por parte del gobierno federal, se metieron a las pequeñas propiedades que se ubican en Tlatel Xochitenco y Tlatel San Juan, parte de «Los Tlateles » a «resguardar su tierra» que por cierto ni siquiera están cerca del Bordo de Xochiaca, como la marca el acuerdo federal, sino limita con el Circuito Exterior Mexiquense y el Lago Nabor Carrillo.
Pero como Antorcha «es ley» en Chimalhuacán, pues fácilmente invadieron Tlatel Xochitenco y Tlatel San Juan, creyendo que esas eras las tierras que les otorgó el gobierno federal donde despacha su «padrino político» Peña Nieto.
Y ahora, le hacen creer al gobierno federal, a los chimalhuacanos, así como a senadores de la República que visitaron este martes 9 de agosto, con una marcha en la Ciudad de México, que «son sus tierras y que nadie tiene derecho a ellas».
Pero en realidad, ningún funcionario del gobierno federal ha acudido a «Los Tlateles» para definir cuáles serán los límites de esas 200 hectáreas y su situación legal, ya que aún hay pequeños propietarios que los reclaman como suyos.
En sí, a Antorcha le conviene mantener ese enredo político legal en «Los Tlateles» de Chimalhuacán porque así les conviene a sus intereses, ya que sus dirigentes se fijaron en esas parcelas (Tlatel Xochitenco y Tlatel San Juan) para sus proyectos, aunque el gobierno federal aún no se los dan físicamente.
«Los Tlateles» se extienden desde el penal de Nezahualcóyotl que limita con Chimalhuacán hasta Hidalgo y Carrizo que se ubica en el límite con Texcoco, así por la orilla del Circuito Exterior Mexiquense.
Este predio de más de 735 hectáreas no limita con el Bordo de Xochiaca, ya que en esa franja están los terrenos comunales del barrio de Xochitenco de Chimalhuacán que por cierto, una parte de ellos estuvieron invadidos por varios años por familias que formaron las famosas «Casitas» y que en el trienio pasado fueron desalojados.
Además, de que Antorcha se metió a unas tierras que aún no se las entrega el gobierno federal, iniciaron a presionar al Senado de la República y extrañamente no al gobierno federal de Enrique Peña Nieto, «su padrino político», el cual debe de aclarar en que sitio exactamente están esas 200 hectáreas para el Centro Estratégico de Recuperación Ambiental del Oriente (CERAO), donde estará la zona industrial.
PARA EL ARCHIVO…
En el proyecto del CERAO no hay vuelta de hoja, se va a realizar en esas 200 hectáreas por definir en «Los Tlateles», solo falta que no se enrede más la situación legal de las tierras y que el gobierno federal indemnice a sus propietarios que tienen sus demandas en juzgados de la Ciudad de México y del Estado de México.
Hasta el momento, los pequeños propietarios de «Los Tlateles » han ganado dos amparos que también influye para que el gobierno federal no entregue las 200 hectáreas a los antorchistas de Chimalhuacán.
Este asunto de los «Tlateles » no se hubiera complicado a enredado más si el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y sus funcionarios encargados de indemnizar a los pequeños propietarios desde hace más de un año, pero no, hay funcionarios federales que le quisieron sacar «raja económica» de las tierras que se encuentran en torno al donde se construye el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

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